La Coctelera

Categoría: Algo de cine

El Post interminable sobre James Bond y sus cosillas: Apéndice I- Cuánto sol hace

Posteado por: The Devil Rules the World el 26 nov En: Algo de cine - 20 comentarios

Hace ya dos años que lo escribí, y, como no podía ser menos, toca actualizar. Para los que no lo leyeron en su día y les pica la curiosidad (y tienen tiempo de sobra), aquí están la primera y la segunda parte del post (literalmente) interminable. Ahora empiezo con el primer apéndice (el segundo, si dios quiere, llegará a finales del 2010):

- James Bond: Como se intuía en "Casino Royale", Daniel Craig ha hecho suyo el personaje, dándole una fuerza que no tenía desde... bueno, no creo que James Bond haya tenido nunca tanta fuerza como la que le otorga este actorcillo. Su presencia impone, es creíble tanto en su vena sarcástica como en todas y cada una de las escenas de acción (a diferencia del resto de actores de la saga, a los que casi podías ver dándose el relevo con sus especialistas) y rezuma carisma por todos lados, espero que protagonice las próximas seís películas del personaje.

- Las chicas: Desde luego que ni Olga Kurylenko ni Gemma Atherton van a causar mucho impacto en la historia de la saga, ni en el ojo del espectador, más allá de lo buenas que están.

Sale mejor en "Hitman" de todas formas...

- El villano: Lo mismo se puede decir del pobre Mathieu Amalric, un gran actor francés con poco o nada que hacer con su personaje.

- Los colegas: Pocos, la verdad.

- La continuidad: Por primera vez en las pelis de Bond tenemos una secuela directa del título anterior con todo lo que ello implica... de hecho, la peli comienza donde acababa la otra. Mola.

- Resumiendo: "Quantum of solace" probablemente sea la peor película de James Bond jamás hecha. Ni la trama ni los personajes valen para nada, pero eso no importaría lo más mínimo si las escenas de acción hubieran estado a la altura de lo que se espera cuando vas a ver una película con un 007 en el poster. Pero no. Las persecuciones, tiroteos y peleas están rodadas como si las películas de Bourne no tuvieran montador. Planos cortos, confusión y ruido. Jamás me había pasado el desconectar de semejante forma de lo que estaba viendo ante la incapacidad de recrear imágenes en mi cerebro. Inadmisible.

Es curiosa esta manía que les da a veces a los productores de la saga por contratar directores que no tienen ni idea de lo que es una película de acción para dirigir sus pelis. Michael Apted, el director de "Gorilas en la niebla" o "Nell" tenía el dudoso honor de haber hecho la peor película Bond hasta la fecha con ese "El mundo nunca es suficiente", pero Marc Forster, director de "Cometas en el cielo", "Monster's ball" o "Descubriendo nunca jamas" (en serio, ¿qué pintaba aquí?) le ha superado de largo. Al menos en la peli de Brosnan había unas cuantas secuencias que llevarse a la boca (mérito de Vic Armstrong, el director de segunda unidad, claramente). Aquí ni eso.

"Casino royale" había conseguido algo casi imposible en una saga como ésta. Hacer que el personaje pareciera nuevo y recuperar en mucha gente la ilusión por ver "la nueva peli de 007". En mi opinión a la película le faltaba algo de acción (aunque la que había estaba entre lo mejor de la serie) y le sobraban diez minutejos, pero lo cierto es que acababa siendo una de las mejores entregas, aparte de renovar al personaje, devolviendole a sus raíces y eliminando muchos de los clichés de las películas anteriores. "Quantom of solace" ha generado mucha expectación y va a ser la peli Bond más taquillera (si es que sobrevive a su segunda semana), pero ha aniquilado todo lo conseguido con la anterior. Dos ejemplos: el primero, la banda sonora de David Arnold, que lejos de la energía y originalidad de "Casino royale" ofrece una música rutinaría y carente de prácticamente todo (además de escamotear de una forma un poco extraña el clásico tema de 007 durante todo el metraje); y segundo, la imagen de Bond vista a través del cañon de una pistola con la que empiezan todas las películas, aquí se pone al final... ¿por qué? Según el director, no pegaba al principio.... bueno, eso es como decir que el logo de la Metro no pega al principio... no tiene que pegar, simplemente está ahí... eso es lo que pasa cuando pones a un director de cine "indie" a dirigir una peli de Bond... Pero no todo es tan grave, Daniel Craig ya tiene su "Hombre de la pistola de oro", su "Mundo nunca es suficiente" o su "Sólo se vive dos veces". La próxima seguro que vuelve a ser de las buenas. Pero que traigan a John McTiernan para dirigirla...

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John Williams is the man

Posteado por: The Devil Rules the World el 17 nov En: Algo de cine Algo de música - 7 comentarios

Wow. O sea... dadle al play si tenéis un par de minutos.

Me cae bien este tipo...

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Polítiqueos

Posteado por: The Devil Rules the World el 17 sep En: Algo de cine - 10 comentarios

Me resulta curioso que siendo yo una persona tan radicalmente apolítica, y tan absolutamente desprendida de los tejemanejes de esos infraseres llamados "políticos", como no sea para burlarme de ellos e insultarles a la mínima ocasión, me fascinen, por contra las historias de politequeos y gobernantes.

Sí amigos, porque las partes más divertidas de "24" son las que tienen que ver con los políticos dándose por culo, porque las precuelas de "Star Wars" trataban de politiqueos y por eso molaban tanto, porque "El ala oeste de la casa blanca" es una de las mejores series ever y porque "Nixon" es la hostia...

Este otoño (me froto las manos) se estrenan tres películas sobre política que espero ansiosamente. La primera es el regreso de Oliver Stone a lo que mejor sabe hacer: dar por culo. Si, porque incluso las dos o tres personas que les gustó "Alejandro Magno", y las tres o cuatro que les gustó "World Trade Center" (yo entre ellos) estaban esperando que Oliver volviera a ponerse manos a la obra y cerrase su trilogía presidencial tras "JFK" y la mencionada "Nixon". Ahora, a punto para las elecciones yankis, y con medio yankilandia temiéndose una glorificación del aclamado popularmente como "peor presidente de la Historia", y el otro medio temiendo un acoso y derribo indiscriminado, el bueno de Oliver y su pandilla estrena "W." (le molan las iniciales), que, espero, nos devuelva al señor Stone en plena forma, regalándonos una peli que seguramente será muy diferente a lo que todos esperamos (como lo fue "Nixon", que lejos de demonizar al bueno de Dick, lo entendía y hasta cierto punto justificaba).

El casting mola mazo. No solo porque (oh sí) volvemos a tener a Elizabeth Banks, sino por gente como Richard Dreyfuss o Scott Glenn, que no hacen suficientes películas, y sobre todo por un Josh Brolin que lleva ya unos añitos en estado de gracia (y lo que le queda). Fijaos que trailer tan simpático....

Y hablando de Josh Brolin, le tenemos en otra posible gran peli del otoño, la de mi amado/odiado Gus Van Sant, "Milk", que nos cuenta la llegada al poder del primer alcalde homosexual de los estates. De Van Sant odio mucho su rollo indie-terminal, pero cuando se pone accesible me gusta mucho. Amo "Drugstore Cowboy" o "El indomable Will Hunting" e incluso "Elephant", odio casi todo lo demás, especialmente "Mi Idaho privado" y "Even cowgirls get the blues" (no, en serio, ¿que leches era eso?). "Milk" tiene pinta de biopic molón, con Sean Penn en busca de su nuevo Oscar, Josh Brolin pluriempleado y Emile Hirsch queriendo olvidarse de "Speed racer". Lo bueno de esta película es que reúne dos grandes temas que siempre quedan bien en el cine: política y años setenta. El genial trailer podéis disfrutarlo aquí abajo.

Para la tercera peli política del otoño, tenemos la extraña combinación Frank Langella-Ron Howard-Nixon. Adaptación de una prestigiosa pieza teatral que reproduce una histórica entrevista a Richard Nixon realizada por no sé qué periodista (interpretado por Michael Sheen, el tipo que era un hombre lobo en "Underworld" y Tony Blair en "The Queen", joder con los políticos). "Frost/Nixon", que así se llama, también tiene un trailer la mar de interesante que nos deja detallitos del buen hacer visual de Ron Howard, ese tipo al que los críticos puretas ningunean por "impersonal" al tiempo que luego aplauden a gente como Amenabar... EL CASO, que Ron Howard será lo que sea, no es De Palma, ni Scorsese, pero tiene peliculones y nunca te aburre (bueno, no he visto "El Grinch", pero no tiene muy buena pinta...), y ver a Skeletor haciendo de Nixon tiene su gracia, ¿no?.

Y ya, por fin, para darle un sentido a todo esto y que no empiece a convertirse en otro blog de esos que hablan de los "próximos estrenos", voy a aprovechar para hablar de "El ala oeste de la casa blanca" que siempre he querido, y nunca me ha dado la gana (...).

Antes de echarle el guante, pensaba que ya que el politequeo en términos cinematográficos me atraía tanto, una serie sobre la vida en la casa blanca podría ser de mi interés.

Error. No fue de mi interés. Me convirtió en un maldito adicto.

Para definirla brevemente, comentaré que es como "Urgencias", pero en la casa blanca, esto es, una serie dramática con muchísimo humor; actores que hablan a la velocidad de la luz mientras una steady-cam los persigue por el edificio en el que trabajan, casi siempre en interminables planos secuencia que desafían los parámetros televisivos habituales; conflictos creíbles, entrañables, emocionantes, divertidos y espectaculares a partes iguales; personajes carismáticos a los que quieres acabar adoptando, o, como mínimo, invitar a cenar... en fin, una puñetera gozada de ritmo endiablado que convierte cada dosis de 40 minutos (capítulo) en un maravilloso suspiro de buen cine (televisión).

Que me comiera las siete temporadas de esta serie en apenas tres meses da una idea del grado de adicción al que me vi sometido. Que ya no existan más temporadas me convierte en alguien triste y sin rumbo en la vida.

Ahora hablemos de los actores... de Martin Sheen se podría pensar que queda poco que descubrir de él a estas alturas de la vida, pero mira por donde, uno acaba deseando que este hombre sea elegido presidente del universo. Sin embargo, las grandes revelaciones de la serie son tres, la primera, por tremandamente inesperada, la de Rob Lowe. Un actor que iba a comerse el mundo a principios de los ochenta y al que un video porno en el que se le veía disfrutando de la inocencia de dos menores de edad apartó del estrellato para siempre... pero seamos sinceros. No fueron sus escarceos con la ley lo que le relegó al olvido, sino su escaso carisma y lamentables películas que protagonizaba. En "El ala oeste de la casa blanca" se revela, contra todo pronóstico, como un secundario más que potable, con una vis cómica sorprendente y con una presencia mucho más interesante (los hay a los que les viene bien envejecer un poco, hola George Clooney).

La segunda sería Bradley Whitford, un actor cuya cara os sonará de haberle visto de secundario en cien pelis durante finales de los ochenta y noventa y que, como tantos otros, vio su oportunidad en la televisión. Su personaje de jefe de personal de la casa blanca acaba por robar la función en la gran mayoría de episodios, especialmente cuando explotan su vena cómica. Sus diálogos con el personaje de Rob Lowe son también antológicos, además es el que se encarga de llevar una parte importante de la tensión sexual de la serie durante nada menos que siete temporadas.

La tercera y última es la jefa de prensa, interpretada por Alison Janney (ultimamente bien vista en "Juno", por ejemplo). Una enorme actriz cuyo personaje le permite explotar todo su potencial dramático, y que tiene a su cargo momentos cumbre en la serie. Y también es graciosa y todo.

Como único contrapunto negativo, señalar a la aborrecible Moira Kelly, cuyo personaje desaparece (para bien), sin dar la más mínima explicación, al final de la primera temporada (y nadie jamás la echó nunca de menos).

Algunos pensaréis que esta serie es un rollo god-bless-america semanal. Pues norl. Nada más lejos. Si bien el gabinete del presidente siempre se tiene en cuenta como "los güenos".... ya sabéis, politicos demócratas siempre atentos a los derechos civiles y a las minorías y tal, lo cierto es que la serie planta muchas veces el dedo en la llaga sobre el limitado poder que tienen los gobernantes, o como la oposición republicana y conservadora a veces tiene tanta o más razón que ellos. La serie incide en los obstáculos que tienen que superar día a día aquellos "hombres del presidente", para dirigir el destino de su país.

Sí, los personajes representan todo aquello que nos gustaría ver en nuestros líderes, pero a menudo se ven incapaces para hacer las cosas de la forma en que se supondría que deberían hacerlo (aunque en una subtrama de una de las últimas temporadas medio resuelven el conflicto arabe-israelí... pero qué coño, si Martin Sheen no va a resolverlo, ¿quién si no?). Sin revelar muchos spoilers, sólo decir que en las dos últimas temporadas, que tienen que ver con las elecciones del nuevo presidente, la serie se vuelve aún más fascinante si cabe, incluso cuando la gran mayoría de los capítulos se alejan de la propia casa blanca y de Marin Sheen y compañía (revelándose el personaje de Bradley Whitford como el verdadero alma de la serie).

Vamos, una serie absolutamente must-have para todos los viciosos de le nueva televisión yanki en los que nos ha convertido la llegada del DVD e internet.

Y si os mola la serie, también os recomiendo otra película de politiqueos, "La guerra de Charlie Wilson", con guión de Aaron Sorkin (el creador de la "El ala oeste...") y que, en unos ajustados noventa minutos, nos enseña sutílmente por qué los afganos están tan cabreados con los EEUU, con ritmo, humor, y sin subrayados cutres ni facilones.

Más politiqueos, ¡es la guerra!

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Zack y Miri

Posteado por: The Devil Rules the World el 16 sep En: Algo de cine Mierdaposts - 9 comentarios

Está chulo, ¿no? Me recuerda a una forma de hacer posters que hace tiempo que no se ve. También hay otro, menos interesante... en apariencia:

Un poster en el que salga Elizabeth Banks siempre es bueno, pero aparte de eso, me parecía un poco sosete... hasta que me fijé en la parte inferior... entonces cobró un nuevo y mucho más divertido significado. Dirige Kevin Smith, dispuesto, parece, a olvidarse por fin de sus mas que sobreexplotados personajes de Nueva Jersey. Lo bueno es que con este título y estos posters ni siquiero tengo que contar de qué va. A mi ya me han ganado, claro.

¿He mencionado lo importante que es tener a Elizabeth Banks en una película?

En cualquier película.

Algún día volveré a escribir posts de verdad. Lo prometo.

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Nunca hay demasiado Ferrell en tu vida

Posteado por: The Devil Rules the World el 14 ago En: Algo de cine Mierdaposts - 2 comentarios

Ahora que está cercano el estreno de "Tropic thunder" debería reunir los cojones que sé que no tengo para afrontar el tan retrasado post sobre el que se ha dado en llamar "Frat pack" y la nueva ola de comedia yanki cuyos máximos y geniales responsables son gentecilla como Ben Stiller, Will Ferrell, Vince Vaughn, Owen Wilson, Jack Black, Steve Carrell, y directores/guionistas como Judd Apattow ("Virgen a los 40", "Supersalidos", etc). Porque la cantera de cómicos yankis nunca ha dado tanta comedia de tanta calidad, y porque, coño, se lo merecen.

Pero como de momento estoy vago y perezoso, me conformo con regalaros esto, un apéndice de"Anchorman" la otra obra maestra del género junto a "Zoolander". Disfrutadlo ingratos.

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¿Qué leches pasa con "El caballero oscuro"?

Posteado por: The Devil Rules the World el 31 jul En: Algo de cine - 4 comentarios

Hace diez años, un artículo en el Fotogramas estudiaba las posibles consecuencias que el masivo éxito de "Titanic" tendría en la industría del cine. Mayor cantidad de co-producciones entre estudios (eso se cumplió), despegue de la carrera de Leonardo DiCaprio (obvio) y Kate Winslet (más o menos), profusión de "grandes historias de amor" a estrenarse en los próximos años y cosas de ese tipo. Lo que se venía a decir era que en Hollywood, cuando algo funciona, todos los demás tratan de repetirlo, y ya que "Titanic" iba a ser un evento único en la historia del cine, sin posibildad de secuelas, precuelas o serialización alguna, de alguna manera habría que exprimir su éxito.

Diez años después, podemos asegurar que "Titanic" aparte de su merecido y avasallador éxito comercial, no cambió la industria como sí ocurrió a finales de los setenta con "La guerra de las galaxias".

A la vuelta de la playa, después de muchos días sin disfrutar de conexión alguna a internet me encuentro con que "El caballero oscuro" se ha follado literalmente todos los records de taquilla habidos y por haber. Normalmente la prensa usa la coletilla "ha batido todos los records" para decir que una película es número uno en la taquilla de esa semana, vamos, que usan la frase a la ligera, sin que realmente se batan muchos records normalmente. En el caso de la secuela de "Batman begins", la frase es literal. Para que se hagan una idea de lo que estoy hablando aquellos poco interesados/familiarizados con las cifras de la taquilla yanki, la peli de Christopher Nolan ha hecho en 10 días toda la taquilla de "Iron Man", "La comunidad del anillo" o cualquiera de Harry Potter. Estamos hablando de mucha pasta. Para cuando acabe su carrera comercial, será la segunda película más taquillera de la historia del cine, sólo por detrás de "Titanic", a la cual podría superar (aunque es dificil), y si bien las cifras son engañosas, ya que si ajustarámos la inflación seguiríamos teniendo a "Lo que el viento se llevó" como la película más taquillera ever, no deja de ser cierto que el éxito es abrumador.

Ahora, ¿cómo es posible que una secuela de una película que hizo una taquilla decente pero ni mucho menos para tirar cohetes, haya generado tanta atención?
Para empezar porque el éxito de "Batman begins" fue lento, pero progresivo. No dejó de crecer y en estos tres años muchísima gente la he descubierto gracias al dvd (o a las descargas gratuitas, ejem), haciendo que la animadversión que las películas de Tim Burton y Joel Schumacher sobre el personaje habían despertado con los años se desvaneciese por completo, limpiando de prejuicios las mentes de los espectadores (yo entre ellos) y haciendo que Batman volviese al lugar que tan merecidamente ocupa junto a Spider-Man como los mayores icónos del cómic de super-héroes (con permiso de Superman). Luego habría que considerar el morbete que la muerte de Heath Ledger ha traído consigo y las rotundas y unánimes críticas que hablan de la película como una de las mejores del año (y de otros años) y muy a tener en cuenta para la temporada de premios.

Resumiendo todo esto, hace un par de días leía en internet otro artículo que trataba de analizar las consecuencias que éste éxito tendría en Hollywood. La primera es que Christopher Nolan pasa a convertirse en Dios a partir de éste momento. Warner confió ciegamente en la peli de ritmo pausado que Nolan quería confeccionar y le dieron carta blanca para hacer de su capa un sayo, el resultado viene a decir que si dejas a un director con talento hacer su trabajo, al final recibes tu recompensa. ¿Significará esto que los directores empezarán a gozar de mayor libertad creativa dentro del circuito comercial? La verdad, lo dudo, a no ser que te llames Christopher Nolan, y sólo hasta que vuelva a cagarla en taquilla.
Lo que me preocupa de ésto es que alguien vea algun posible paralelismo con lo que Bryan Singer hizo con "Superman returns" y decidan darle carta blanca para una continuación de la peor película de superhéroes jamás hecha. Esperemos que no.
Otra consecuencia sería el evidente "punch" que para las carreras de Christian Bale, Maggie Gyllenhal y Aaron Eckhart va a suponer (obviamente no para Heath Ledger, si bien es bastante posible que le caiga un Oscar póstumo o al menos una nominación).
Y por último... observando que "El caballero oscuro" es una película adulta, en la que predomina el diálogo y la caracterización de los personajes por encima de la acción desenfrenada, con un guión inteligente y un ritmo algo lentorro... Hollywood comenzará a dar más importancia al guión que a las explosiones y comenzará a dejar de producir basura para quinceañeros.

...

Ya, claro.

Aquí tendremos que esperar hasta el día 13 para averiguar si todos los parabienes que se dicen de la película están justificados o qué. Y sólo de pensar lo tontitos que se ponen muchos hablando de "Batman begins" tiemblo del horror... claro que para eso están los blogs como este, para escribir chorradas hipotéticas sobre películas que aún no has visto.

Y pensar que algunos estudian carreras para hacer lo mismo...

Batman mirando por la ventana en plan reflexivo... "me pregunto que pasaría si tirara un bat-globo de agua desde aquí arriba...".

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Un poco de Charlie Bartlett

Posteado por: The Devil Rules the World el 14 jun En: Yo, mí, myself... Algo de cine - 23 comentarios

Muchas veces, en el hervor de mi adolescencia (que algunos dirían aún dura), me preguntaba si habría vida después del instituto. Gente que conocía y familiares me hacían pensar que así era, pero en aquella época, el colegio era una tortura medieval. Yo no era especialmente popular, ni destacaba en los estudios (me costaba auténticos horrores sentarme delante de los libros), el futbol se me daba bien, pero me pusieron de suplente en el equipo del colegio. La gente, en general, no era muy de mi agrado. Hasta que llegó primero de bup no conocí a nadie con el que tuviera una especial sincronía (bueno, sí, un par de personas, todas mujeres, alguna acabó siendo mi primera exnovia, pero qué os voy a contar...). Como iba diciendo, en primero conocí a algunas personas que, inexplicablemente, siguen en mi vida de alguna u otra forma, y más inexplicablemente todavía, amenazan con casarse (hola Manuel, besitos a Jamillé). Recuerdo esos años de bup (especialmente el primero) como una especie de carrera por no salirse del sendero marcado por el rebaño. No quieres ser el que se queda atrás, viendo películas en casa mientras los demás empiezan a emborracharse por primera vez, visitan discotecas y se morrean con la primera que pasa.

Ahora que todo el mundo es fan de toda la vida de Robert Downey Jr., probablemente acabe estrenándose en España "Charlie Bartlett" que viene a contar un poco a escala la misma historia que muchos padecimos en nuestra adolescencia. No es un peliculón, probablemente no sea de las diez mejores películas que veré este año, pero hay algo en su forma y en su contenido que me ha llegado. Probablemente porque no sea la típica comedia de instituto, ni la típica comedia "indie"a-la "Napoleon Dynamite" o "Bienvenido a la casa de muñecas", sino una especie de cruce extraño, lleno de personajes mayormente entrañables. Me ha parecido que es una película que habla con extraña lucidez de lo que es ser adolescente, y del viaje astral que produce en tu cabeza el no ser capaz de encajar allá donde quieres encajar.

Lo que más me jode es que, cuando empiezas a ser consciente de lo que significa "dejar de ser adolescente", no puedes evitar mirar atrás con nostalgia, incluso aunque sabes que en realidad no fue todo tan bonito, ¿no? ¿o sí?

El CEU... ¡¡¡Arggg!!! (creo que ahora han cambiado el logo, todo se hace viejo...)

Lo cierto es que en mi memoria no puedo evitar filtrar los malos recuerdos y quedarme con los momentos que merecieron la pena. Eso es historia selectiva? Es cierto que ser adolescente es un coñazo, pero creo que si pudiera, volvería a tener diecisiete años, aún cuando me pasé toda esa época deseando tener veinticinco.

Hoy, como si de una jornada temática se tratara, he descubierto en el infernal facebook, a un montón de gente de mi colegio de los que hacía siglos que no sabía nada... y entre toda esa gente, fijaos bien, he ido a encontrar a mi amor de adolescencia. Supongo que todos hemos tenido una chica de la que nos colamos en el instituto y que, obviamente, nunca conseguimos, y cuyo recuerdo no acaba de desaparecer nunca... o igual sólo me pasó a mi, no sé. El caso es que ésta chica, Clara se llama (y los que habéis leído algunos de mis cientos de guiones ahora comprenderéis porque siempre había un personaje llamado Clara en casi todos ellos), fue mi amor platónico en octavo de egb y sucesivos cursos. Compartimos nuestro momento allá por octavo, cuando me sentaron delante de ella e intercambiábamos interesantes conversaciones (o al menos yo creía que eran interesantes) y algún tímido flirteo por mi cuenta del que estoy convencido jamás se percató. Con la llegada de bup nos separaron de clase y en los siguientes cuatro años probablemente intercambiamos dos o tres palabras mientras la admiraba en la lejanía y empezaban a llegar las primeras relaciones "reales" (que no serias). Me parece fascinante que de alguna forma la haya mantenido fresca en mi memoria, aún sabiendo que no la iba a volver a ver en toda mi vida. Y de repente un día, resulta que es amiga de una amiga en facebook. La herramienta del infierno, o como dice Enjuto: "interneeeeeeeeeeeeet".

Total, que como consecuencia del shock, una película que trata sobre como en el instituto todos somos unos protoseres humanos luchando por encontrar nuestro lugar en el mundo, ha acabado por tocarme la fibra moral. Ya me veo abriendo el baúl de los recuerdos... y joder, qué difíciles y qué fáciles fueron esos tiempos.

Pero hablemos un poco de la película, ¿no? Porque como decía antes no es la clásica comedia teenager, pero tampoco renuncia a sus momentos de (casi casi) peli de John Hughes. También se beneficia mucho de un Robert Downey Jr. en un papel no demasiado cómodo, y una entrañable Hope Davis como la madre algo lunática del pobre Charlie. Sin embargo el gato se lo lleva al agua la joven pareja protagonista, Anton Yelchin (que dentro de poco encarnará a un joven Michael Biehn en la nueva entrega de "Terminator") y la deslumbrante Kat Dennings. Agridulce y simpática a partes iguales, la película gustará a todos los ñoños de corazón como yo, que aún andamos preguntándonos como sobrevivimos a aquella época.

Y así, podemos dar paso a la segunda parte del post, en la que echamos la vista atrás y suspiramos mientras recordamos aquel baile de fin de curso, aquel momento especial con aquella otra chica, aquel gol en el último minuto del recreo, aquellos deberes que nunca parecían acabar, los fallos de puntuación que te hicieron aprobar aquel examen que habías cateado, las visitas al jefe de estudios (y al psicólogo, aún recuerdo ese momento ceja enarcada "¿por qué estás tan indolente, Mario?"), la denominación "peor clase de la historia del CEU" lograda por 8º D en 1992 (standing ovation, please) que, lejos de recibir con vergüenza, nos hizo aplaudir a rabiar, orgullosos de tan ilustre título... los cambios en los pupitres, que forjaron amistades y destruyeron otras tantas. La vida, como decía Lennon, ocurriendo mientras hacemos otros planes. Por mi parte, no he podido evitarlo, le he mandado a Clara un mensaje contándole mi cuelgue adolescente por ella, y eso a pesar de estar prácticamente seguro de que no me recuerda ni ligeramente. Pero joder, que peso me he quitado de encima...

Mi clase de COU a punto de recibir la graduación, allá por el lejano 1997... al que me reconozca le doy un miko-premio...

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Aunque creo recordar que R2 ha cometido errores... de vez en cuando... oh, cielos... : el Mega-post de Star Wars (parte IV)

Posteado por: The Devil Rules the World el 10 jun En: Yo, mí, myself... Algo de cine - 10 comentarios

Situémonos correctamente... corre el año 1974, George Lucas disfruta del gran éxito de taquilla y público de “American Graffitti” (nominaciones al Oscar como director y guionista incluidas) y se piensa cuál será su próximo proyecto. Como gran fan de los seriales de aventuras y ciencia-ficción, su gran sueño de juventud es hacer una adaptación de Flash Gordon, el inmortal cómic de Alex Raymond, pero problemas con los derechos (gracias a dios) le incitan a crear su propia space-opera. El primer tratamiento, con fecha de 1975, es un mamotreto de considerables proporciones que no consigue atraer la atención de ningún estudio y en el que, según se dice, hay un primer acto con un rescate en una fortaleza, un segundo acto con una ciudad en las nubes (que se convirtió en la fortaleza en alguno de los sucesivos borradores) y un tercer acto con una gran batalla en un planeta boscoso habitado por wookies. No eran tres películas, sino una monumental e inabarcable historia. Este primer tratamiento es en el que Lucas se basó para tejer el tapiz de sus tres películas... y decidió empezar por el primer acto: el rescate en la fortaleza...

Esta pequeña introducción sirve para explicar un poco el tan debatido tema acerca de si Lucas realmente tenía pensadas tres películas y toda la trama como un todo, como se ha dicho prácticamente desde el estreno de “La guerra de las galaxias” en mayo de 1977. No creo que en ese primer tratamiento estuviese todo, ni siquiera gran parte. Pero había bastante.

Como expliqué en el primer post, el primer borrador que empezó a recibir atención fue el tercero, llamado “Star Wars Episode I: The adventures of the Starkiller” , gracias a los bocetos conceptuales que el artista Ralph McQuarrie realizó por encargo de Lucas. Tras ser rechazado por prácticamente la totalidad de los grandes estudios, la Tweintieth Century Fox, se decidió a producir la película por un ajustado presupuesto de once millones de dólares, y cediendole a Lucas el 40% de los beneficios generados por el merchandising en una época en la que los beneficios del merchandising eran irrisorios, como mucho.

Para entender las dificultades a las que se enfrentó Lucas tratando de llevar a buen puerto la película habría que hacer un poco de memoria histórica. A mediados de los años setenta, los estudios de Hollywood no tenían ni idea de las películas que el público quería ver. La época dorada de Hollywood ya terminó hacía mucho tiempo y la televisión era una dura competencia. La película de mayor recaudación era “El padrino” con poco más de ochenta millones de dólares, y las pelis de catástrofes se reproducían como champiñones. La ciencia-ficción era un género impopular, por decirlo suavemente. Es difícil hacerse a la idea de que antes del año 77 no existieran “películas evento” como existen ahora. No había grandes espectáculos de presupuestos millonarios, ni franquicias repletas de efectos especiales esperando a la temporada veraniega para salir a la luz... hasta que llegó “Tiburón” en el año 1975 y pulverizó todos los records de taquilla del mundo. Spielberg demostró que una película todavía tenía el potencial para apasionar a la gente, y para llevar a las masas al cine. Aunque nadie esperaba nada semejante de “La guerra de las galaxias”.

Como bien se explica en el estupendo documental que acompaña a la edición en dvd de la trilogía clásica. “Star Wars” empezó a generar expectación gracias a las convenciones de ciencia-ficción, en las cuales se fue promocionando la película como “la gran esperanza blanca” de un fandom huérfano de grandes hitos en el género desde hacía casi diez años con “2001" o “El planeta de los simios”. A pesar de que el estreno tuvo que ser postpuesto de diciembre del 76 a mayo del 77, Lucas, listo él, decidió publicar primero su propia novelización del guión, que rápidamente se ganó el corazón de los aficionados. Me gustaría hacer un pequeño comentario sobre esta novelización, ya que Lucas siempre ha considerado que las novelizaciones de “Star Wars” contenían información tan veraz como la de las propias películas, por lo que, para los flipaos como yo, eran una valiosa fuente de información complementaria a la de las películas. El ejemplo más gracioso está en las primeras páginas de “La guerra de las galaxias”, en las que se presenta a Darth Vader como un lord del Sith... cuando en toda la trilogía no se menciona en ningún momento ésta expresión (la primera vez que se oye es en el Episodio I).

El caso es que la expectación por ver la película crecía y crecía a lo largo de pequeños grupúsculos de fans, y los trailers y posters promocionales estaban haciendo una campaña muchísimo más útil de la que se preveía. Como ejemplo del estado de excitación en el que algunos freaks vivían esos aciagos días, este maravilloso trailer de una película que lleva hecha más de dos años y que quizá, algún día en el algún sitio, podamos ver.

Como resultado del estreno de “La guerra de las galaxias” el 25 de mayo de 1977, el mundo del cine, tal cual se conocía hasta entonces, cambió definitivamente. Para bien y para mal. Las productoras se dieron cuenta de que el cine infantil y de aventuras daba dinero, de que la ciencia-ficción podía dar dinero y de que los efectos especiales daban dinero.

Pero eso fue a un nivel meramente comercial.

Es muy difícil tratar de expresar con palabras lo que fue descubrir “La guerra de las galaxias” para todos aquellos que éramos jóvenes (algunos, extremadamente jóvenes) en aquella época. Quizá se podría resumir en que detrás de toda la magia, detrás de seres tan fascinantes como R2-D2 o Darth Vader, detrás de conceptos tan alucinantes como la Fuerza, de mundos increíbles, de efectos especiales nunca antes vistos... detrás de todos eso... simplemente había una historia maravillosamente escrita sobre un pobre muchacho que vive en el planeta más alejado del centro de la galaxia y busca ser especial. Todos hemos sido Luke Skywalker en algún punto de nuestra vida.

A posteriori se ha hablado mucho de cómo a finales de los setenta EEUU vivía en una época de desencanto, con la guerra de Vietnam y la política de presidentes como Nixon o Ford dividiendo el país, y en cómo una película de fantasía con buenos muy buenos y malos muy malos sirvió como catalizador para que todos los malos rollos socio-económicos de la época se empequeñeciesen ante el poder de la imaginación. Puede que esto fuera cierto, pero no es menos cierto que en Europa, en Japón y en prácticamente cada país del mundo en el que fue estrenada, se repitió el mismo fenómeno de masas que en EEUU. “Star Wars” era pura magia encerrada en veinticuatro fotogramas por segundo. Magia que traspasó el límite de las salas de cine... y ahí fue cuando la Fox comenzó a darse de cabezazos.... Camisetas, gorras, juguetes, juegos de cama, juegos de mesa, la propia banda sonora que vendió millones de discos en una época en la que los discos con música original de películas apenas recibían un mínimo de atención... la fiebre por “Star Wars” se disparó hasta extremos de convertirse en un fenómeno social sin precedentes.

Incluso la compañía Kenner, propietaria de los derechos para fabricar figuras de acción basados en la película fue pillada completamente desprevenida por el masivo éxito de la película... sin haber llegado a fabricar ni un sólo muñeco hasta el estreno. Su solución, grotesca y genial a partes iguales, fue pre-vender las figuras en la campaña de navidad en el celebérrimo “early-kit” que consistía en una caja vacía con los dibujos de las ocho primeras figuras de la colección, que luego serían sustituidas por los juguetes de verdad, una vez salieran a la venta meses después. No os digo lo que se paga a día de hoy por uno de esos “early-kits”...

El mejor regalo de las navidades del 77: Un cacho de cartón.

La impresionante recaudación en taquilla y los desmedidos beneficios del merchandising le ofrecieron a George Lucas la posibilidad de crear un pequeño imperio independiente de los estudios de Hollywood, cuya cabeza visible sería la Industrial Light & Magic, la revolucionaria empresa de efectos visuales. Además de poder realizar sin interferencias de los estudios, las secuelas planeadas de “Star Wars”.

Pero bueno, hablemos de la película en sí... que para algo me he tirado tres posts interminables analizando los Episodios I al III.

“La guerra de las galaxias”, que en un futuro no muy lejano recibiría el sobrenombre de “Una nueva esperanza” (lógico, ya que “Star Wars” es el genérico con el que se aglutina toda la saga), es, obviamente el Episodio IV de nuestra serie. La acción comienza aproximadamente diecinueve años después del final de “La venganza de los Sith”, con el Imperio galáctico extendiendo su terror y tiranía por toda la galaxia, y el Emperador liquidando los últimos resquicios de la democrática República (“el Emperador acaba de disolver el senado” anuncia el Grand Moff Tarkin en su primera aparición). En esta tesitura, la senadora Leia Organa es interceptada en su nave consular por el temido Darth Vader (Anakin was here) que anda buscando los planos de la nueva y mortífera estación espacial conocida como la Estrella de la Muerte (cuyo diseño y construcción fue iniciada bajo el mando del Conde Dooku), que al parecer han sido robados por la Alianza Rebelde (¿recordáis como Bail Organa, papá de Leia; y Padme dieron los primeros pasos para formar ésta Alianza? claro que no, no seáis ridículos, esa información sólo aparecía en las escenas eliminadas del dvd). Estamos pues, en medio de otra guerra civil... en la que nos adentramos por la puerta grande de la mano de dos viejos conocidos: R2-D2 y C-3PO, quienes se las ven y se las desean para escapar de los imperiales y aterrizar en el planeta Totooine llevando consigo la información que puede destruir la Estrella de la Muerte. En Tatooine, nos reencontramos con el jovenzuelo Luke Skywalker y con un envejecido Obi-Wan.

A la pregunta de por qué Darth Vader no busca a su propio hijo cuando éste vive con sus tíos en su planeta natal y lleva su mismo apellido, habría que contestar sencillamente que Vader no sabe que tiene un hijo, y que desde luego Tatooine es el culo del universo, en el que a Vader jamás se le perdería nada. Si, además, os preguntáis por qué el tío Owen no reconoce a C-3PO, os respondo que todos los androides de protocolo tienen el mismo aspecto y 3PO no era dorado cuando servía en Tatooine... esto os llevará, inevitablemente a la siguiente pregunta, “¿por qué Obi-Wan no reconoce a R2?”... a lo que yo respondo, “¿quién dice que no le conoce?”. Si os fijáis bien en la película, hay una evidente complicidad entre Obi-Wan y R2, incluso cuando aquel dice “no recuerdo haber tenido nunca un androide” (lo cual es cierto, los caballeros Jedi no poseían androides) se percibe un claro “ejem” en los gestos de Obi-Wan, exactamente igual que cuando le asegura que “Darth Vader fue quien traicionó y asesinó a tu padre”... mentiras piadosas para poder mantener el suspense durante tres películas.

- Así que entonces, R2 ya es coleguita mío ¿no?
- Creo que el cabrón de 3PO está intentando ligarse a la script otra vez...

Pero dejémonos de minucias, parte de la grandeza de “La guerra de las galaxias” consiste en su capacidad para noquear tus sentidos unos tras otro durante casi las dos horas que dura la película... en el minuto uno se te descuelga la mandíbula mientras el destructor estelar pasa por encima de tu cabeza, en el dos conoces a R2 y 3PO, en el tres a Darth Vader, en el cuatro ya te has enamorado de la princesa Leia... a los diez minutos de película han pasado tantas cosas, que ya estás pensando en la siguiente vez que verás la película.

Todo el segmento de Tatooine, pese a bajar considerablemente el ritmo de los primeros diez minutos de película es donde se forja el alma de la película. R2 y 3PO dan por fin el relevo en la historia a Luke Skywalker, que reside en una granja de humedad bastante conocida, allí, con esa alucinante escena del atardecer con soles binarios, la imagen definitiva de la melancolía, conocemos al primer gran protagonista de esa saga galáctica, quien poco después se encontrará con un viejo Obi-Wan.

-¿¡Cómo que tienes que ir al servicio otra vez?!
- Euh...

- Te juro que ese tío, 3PO me está jodiendo bien...
- Mírale, qué cabrón...

“Star Wars” es puro “sense of wonder” y, desde el momento en el que Luke acepta seguir los pasos de Obi-Wan y acompañarle a Alderaan, la película se convierte en una montaña rusa cuya primera parada es en la cantina de Mos Eisley, donde nos reencontramos con “Adios, Chewbacca, a tí te echaré de menos más que a nadie...” y a Han Solo, el carisma hecho carne. A estas alturas, la partitura original de John Williams está tan unida a las imágenes que uno no puede imaginarse una cantina sin el tema musical aquí presente.

Cuando era crío, la huida del Halcón Milenario (otro momento cumbre... “¡menudo montón de chatarra!”) del puerto espacial de Mos Eisley era casi mi escena favorita de la película. Lo cual, es extraño porque si os fijáis, el momento apenas dura un minuto (si llega), pero a mi lo que me fascinaba de verdad era aquel plano en el que un stormtrooper en primer término ve como que el Halcón despega en dirección al espacio. Mi cerebro funciona raro, ya lo he dicho yo muchas veces.

El caso es que así a lo tonto ya estamos en la destrucción de Alderaan (dios mio, ahí se fue Jimmy Smits...), y en el Halcón siendo atrapado por el rayo tractor de la Estrella de la Muerte. Uno de las quinientos millones de increíbles aciertos que tiene esta “Una nueva esperanza” es todo la iconografía del Imperio. Desde esos alucinantes stormtroopers, a los diseños de sus naves (destructores, cazas, etc) o a los impresionantes y pulcros interiores de esa Estrella de la Muerte que parece de proporciones gigantescas gracias a las pintura matte (pinturas sobre cristal que colocadas delante del objetivo en un plano concreto crean la ilusión de un fondo que en realidad no existe, hoy todo se hace por cromas con ordenador y a veces no queda tan bien... otras sí). Total, que Han y Luke van a rescatar a Leia y se meten en el triturador de basuras, donde se encuentran con el dianoga, uno de los bichos más feo-cutres de la galaxia muy muy lejana y que, de nuevo, de crío me daba mogollón de mal rollo, sobre todo porque también pensaba... “si eso es el triturador de basura... qué es ese agüilla???” Aichs. No sé vosotros pero yo me empiezo a quedar sin adjetivos para describir el tercio final de la película...

Pero bueno, hagamos un alto para hablar de los actores ys sus personajes. Porque si bien Mark Hamill tenía la dura tarea de ser el héroe de la función, también contaba desde el principio con las simpatías del espectador medio. Como dije, todos hemos sido Luke Skywalker, atrapados en un entorno que no nos entusiasma y viendo lejos la oportunidad de crecer y aspirar a metas más altas. Lo cierto es que la primera vez que vi la película en su idioma original (aparte de espantarme la voz de Vader, que suena a lata y que es mucho más imponente en español con el gran Constantino Romero) me sorprendió el tono de paleto del sur de EEUU que desprendía Luke. ¿Intencionado? mmm. De Harrison Ford a estas alturas no vamos a descubrir nada, para cuando se enfrentó al protagonismo de ésta película yo creo que estaba más encaminado a seguir el noble arte de la carpintería que el oficio de actor, pero a veces la vida tiene otros planes... su interpretación de Han Solo como el anti-héroe definitivo marcó a toda una generación que vimos representada en él toda la esencia de lo que era ser cool (años antes de que alguien inventara el término que, por cierto, ya podía currarse otro una traducción). Otro tema aparte es la princesa Leia, un personaje femenino acorde con los tiempos de mujeres decididas y liberadas que no temían llevar el peso de los problemas. Su terrible caracter también nos enamoró, a pesar de su aspecto asexuado y ese legendario peinado interestelar que gastaba.

Vale que el requetemítico enfrentamiento final entre Darth Vader y Obi-Wan desluce un poco (ejem) visto después de la lucha final de “La venganza de los Sith”, pero estoy seguro de que si rehacen la peli con una pelea a la altura, injertando la cabeza de Alec Guiness en el cuerpo de un especialista todo dios entraría en cólera (mataría por ver eso). Es que nunca estáis contentos, coño. La cuestión es que para la época, y siendo tiernos infantes, la pelea era más que digna (salvada en parte por el montaje), más por la épica de la muerte de Obi-Wan en sí, unido a la huída de Luke y compañía, que por los sables laser.

- Así, así... el win... el win... y le das... win... win...
- Uhmmm.

Y ya está, un par de detalles para dejar ver un posible triángulo amoroso entre Luke, Leia y Han (¡¡que sois hermanos!!) antes de acometer el gran climax de una película que no ha dejado de ir hacia arriba en sus casi dos horas (y empezó bien alto). La batalla espacial del final de la cinta, con sus maquetitas monas y sus explosiones, también ha quedado un pelín desfasada debido a las inclementes condiciones en las que se rodó, a lo largo de una postproducción adrenalítica y exhausta que incluso llevó a Lucas al hospital aquejado de agotamiento...

Lucas al frente de un rodaje complicado... :

- A ver, entonces el stormtrooper 5 sale delante...
- ¿Yo?
- No, el 5, ¿dónde está el 5?
- Creo que no hay número 5.
- ¡Esta mañana lo había!
- ¿No puedo salir yo?
- ¡¡Calla!! Tú, un paso atrás... eh, tú no te muevas.
- Si estoy quieto...
- Creo que estoy viendo al 5 en el bar con 3PO!
- ...

- Y entonces disparás así, hacia arriba... con intensidad.
- ¿Esos tejanos son cómodos?... Parecen bastante cómodos...

No obstante, la música, el montaje y el ritmo frenético suplen las deficiencias que el paso del tiempo no, y ese final en la trinchera, con Darth Vader diciendo “su fuerza es muy intensa” y la aparición a última hora de Han Solo y ese “han dado a R2" (ojo a la mirada de angustia de 3PO totalmente ignorada por una borde Leia)... en fin. Cine con mayúsculas. Un pequeño inciso para hablar de Han Solo... ya de pequeño, siempre me olió a chamusquina esa “falsa retirada” de Harrison Ford, especialmente con ese “yo sé lo que hago” que le masculla a Chewbacca antes de partir. Según mi humilde opinión, lo que hace Han Solo es esconderse detrás de un planetoide o lo que sea, esperando que todo el marrón de la batalla escampe, para, por la espalda y cuando ya no queda nadie vivo, salvarle el día a Luke pellizcándole en el culo a Darth Vader. ¡Y luego le dan una medalla! ¡Si el cabrón ni siquiera se ha cargado a Anakin! Vamos, muy heroico no lo veo yo, en cambio, mira...

- ¿Ves? ¡Con intensidad!
- No, si ya...

Total, que si tenías de 2 a 16 años en el año 1977, cuando se encendían las luces después de todo esto, te tenían que despegar con una espátula de la butaca del cine... y lo único que querías hacer con tu vida era volver a esa butaca una y otra vez... por eso te comprabas los muñequitos, o las camisetas, o lo que fuera que te recordara a aquel mundo mágico sin comparación alguna con cualquier otra cosa. Estamos en una época, recordad, en la que no existe video. Las películas no te las compras a los seis meses del estreno... no, las películas permanecen meses y meses en cartel si tienen éxito, y luego pasan a algún cine de barrio donde son proyectadas en programas dobles o triples con algunas otras películas... y eso con suerte,,, si no, año tras año, la película sólo vive en tu memoria y en tu imaginación, y eso la hace muchísimo más especial que si te la alquilas en el videoclub a los tres meses, te la tuestas en el ordenador y luego la ves en tu tct de 15 pulgadas que cambia la iluminación de la película según el ángulo en el que la miras. Y luego vas y te quejas de que no te ha parecido espectacular. Pero estoy divagando.

“La guerra de las galaxias” fue especial. Era especial en cómo estaba hecha, en a quién estaba dirigida, en cómo estaba vendida. Era una película única y, a la postre inimitable que nos marcó a todos los que la vimos de canijos y cuya magia vuelve, a veces, en maravillosas oleadas mientras estás delante del dvd... (mis vhs, comprados originales y sin desprecintar a un videoclub años antes de que existiera la venta directa en España, estaban tan gastados, que cuando salió la edición en widescreen sabía perfectamente que parte del encuadre era “nueva”). Obviamente, el éxito fue tan multitudinario y avasallador que Lucas pudo plantearse con mucha más calma la preparación de las secuelas... de hecho, acabó tan hecho polvo que prefirió delegar las labores de dirección, pero de eso hablaremos más adelante.

Total, cómo todo lo que es rabiosamente popular, y encima viniendo de EEUU, la crítica europea se folló sin compasión la película acusándola de simplista e infantil (y de que habían tenido que esperar seis meses para verla en algunos casos), mientras en el país de la hamburguesa, aún alucinados por el humor, la fantasía y la vitalidad contagiosa, nominaron a la película a 11 Oscar, de los cuales acabaría ganando seis (dirección artística, vestuario, sonido, montaje, efectos visuales y banda sonora original) más uno especial a Ben Burtt por la creación de los alucinantes efectos sonoros de la película (esa candidatura no existió como tal hasta 1986). Lucas volvió a estar dóblemente nominado, pero tanto él como la película perdieron en favor de Woody Allen y su "Annie Hall".

Y sí, existe esa “Edición especial” que cambia, añade y quita ciertos detalles de la película, pero de eso ya hablaré en su momento. Por ahora prefiero quedarme a vivir un poco en 1977 y empaparme otra vez de las sensaciones que flotaban en el aire....

Para acabar, no podía resistirme a compartir esta cucada que he encontrado en la página oficial... sí, me flipa el cartelismo de Star Wars también ¿lo dudábais?:

Y aquí, por si no habías pillado el chiste:

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