Jarl! (I parte)
el 31 may En: Yo, mí, myself... Algo de música - 1 comentario
La cosa empezó jodida. Para variar, volví a perderme con el coche. Lo chungo es que siempre me pierdo cuando estoy a dos pasos de la entrada, con lo cual acabo apareciendo donde se supone que debo estar, sólo que no sé cómo lo he hecho. Además me comí todos los atascos posibles de camino hacia allí (viernes a las tres y pico de la tarde, país de vagos...) y para colmo, la actuación de Nothink la cambiaron a traición y de las 16:40, los pasaron a las 16:00. Conclusión, después de aparcar por fin el coche y caminar durante veinte minutos por polígonos industriales abandonados y ridículos descampados junto a carreteras bajo una lluvia nada agradable, llegué al interior del recinto a las 16:40, a tiempo para ver a Mos empezar su actuación en el segundo escenario.
¿He dicho que llovía? Sí, pero como a la salida de mi casa no hacía nada de frío, yo, que odio llevar bultos en los conciertos, me dije “en manga corta, si luego botando y sudando ni me entero”.
Corta a: Plano de Mario, caminando bajo la lluvia, encogido del frío.
Pero nada de todo esto importa cuando llego finalmente a mi destino. El recinto, gigantesco, parece bien distribuido y organizado, y como Mos no consigue atraer mi atención, me dispongo a coger sitio para unos tipos que veinticuatro horas antes ni siquiera sabía que existían, pero que ahora veinticuatro horas después, voy a seguir de cerca.
El cantante hippioso de Biffy Clyro.
Y es que el día antes, me puse a hacer una batida por internet, buscando cosas de los grupos que iban a tocar y que no conocía y una de las más agradables sorpresas fue el trío escocés Biffy Clyro, que tienen una pinta de hippies recién salidos de Woodstock que te cagas, pero que hacen un rock bien chulo y muy divertido, con algún ramalazo de Weezer y algún otro de Kaiser Chiefs, pero manteniendo un estilo original dentro de lo que cabe. A pesar de tocar muy temprano y de que la gente andaba aún un poco fría, el concierto estuvo bien chulo y nos sirvió para entrar en calor... En el escenario principal el siguiente era mi esperadísimo Serj Tankian, por lo que pasé olímpicamente de los suecos Millencolin (sin gran sufrimiento por mi parte) para coger un buen sitio. A pesar de estar esperando media hora larga, sólo pude conformarme con una séptima fila (más o menos), lo que debería haberme dado una pista de por donde iban a ir los tiros.
Serj fue el primero en atestar el escenario uno, y lo hizo con un chorro de voz que alucina tanto o más que en sus discos. Un poco payasete y desconcertando al personal con una canción-poema-rayada que no está en su disco y que desde luego estaba muy lejos del explosivo comienzo que nos imaginábamos. Con todo, la gente estaba como loca, tanto que por primera vez en años, me vi, como en aquella canción de Anthrax “caught in a mosh”, esto es, saltando, empujando y rebotando contra otros tantos flipaos. Y naturalmente, la tragedia tenía que llegar: en uno de esos revoltijos de pasión exacerbada mi tobillo izquierdo hizo “crak”. Y os aseguro que cuando a un tobillo le pasa eso, el dolor es considerable. Afortunadamente fue en la última canción, por lo que lo siguiente que recuerdo es irme cojeando al escenario 2 donde los hermanos Cavalera iban a empezar su actuación.
Así andaba el Electric cuando acabó Serj... a las ocho de la tarde.
Cavalera Conspiracy había llenado casi hasta la bandera la carpa donde estaba situada dicho escenario 2, pero yo, que estaba bastante cansado y dolorido (tan pronto!) me conformé con una esquinita en las primeras filas. Al empezar el concierto no podía creerlo: el sonido era una PUTA MIERDA. Estoy hablando de que no se oían las guitarras (las guitarras!!) menudo rebote me pillé... me costaba reconocer las canciones, el sonido era un amasijo de batería y ruido y ni siquiera estaba en una buena situación para verlo. A medida que el concierto se desarrollaba el sonido mejoró, o mi oído se acostumbró, porque ya empecé a reconocer canciones, e incluso pude flipar un poquillo cuando tocaron “Territory” de Sepultura. En fín, no se puede decir que disfrutara mucho de este concierto.
Iggy la lió, que para eso está.
De nuevo peregrinaje al escenario 1, donde Iggy Pop, casi sin darme tiempo a buscar sitio, salió completamente psicótico y empezó a montar su show particular. Un concierto muy divertido pero en el que mi tobillo y el frío que empezaba a hacer (anocheciendo ya y con una triste camiseta por todo abrigo) me impidieron disfrutar al cien por cien. Cuando Iggy Pop se fue a descansar (sesenta años nos contemplaban desde esos ojos de maníaco que cantaban “I wanna be your dog”), quedaba una hora para que Offspring, el siguiente grupo, saliera al escenario. El frío empezaba a ser ya algo jodido de verdad, y el tobillo tampoco ayudaba. Me quedaban por delante Offspring, que me la pelaban, Rage against the machine y Queens of the stone age, y yo empezaba a considerar seriamente la idea de irme a mi casa... horrible, lo sé, pero lo estaba pasando realmente mal, y lo peor: no tenía a quién llorarle. Y entonces apareció el gran Nacho Soler, en plan salvador, que no sólo me escuchó llorar, sino que también me ofreció su sudadera, que acepté sin demasiados remilgos.
Offspring, empezó y, sorprendentemente, las cincuenta mil personas que debían andar por alli, se sabían todas las canciones y las cantaban eufóricos, y estoy bastante seguro de que ni el 10% de ellos han escuchado un disco suyo en los últimos diez años, lo que demuestra que los clásicos de nuestra adolescencia no se olvidan... Offspring, que hicieron varios parones de más de diez minutos a lo largo del concierto sin que mediara explicación para ello, son ahora una panda de barrigones que roza los cuarenta, pero con todo, el concierto tuvo sus momentos.
Así andaba el patio a las once, cuando tocaban Offspring.
Así pues, con algo de compañía, el calor de una sudadera, y el dolor de mi tobillo bajo control, la espera de Rage against the machine no parecía que fuera a ser tan problemática. Error. Estos rojos cabrones nos tuvieron más de media hora esperando. De pie. Apelotonados unos con otros. No cabía un puto alfiler. No podías moverte ni para rascarte la barbilla. Así, casi una hora (los veinte minutos pertinentes y más de media hora de propina porque sí). Cuando salieron al escenario entre gritos de “hijos de puta” llevaban trajes de prisioneros y las cabezas tapadas con una capucha, de esa guisa (sin descapucharse) empezaron con “Bombtrack” para acto seguido desplegar su propaganda comunista con la estrella roja, la imagen del Ché y no sé que himno (era ruso, eso fijo). Con todo esto ya me estaban tocando los cojones, y deseando largarme de allí para ponerlos a parir... sin embargo, la hora y media siguiente fue, seguramente, uno de los mejores conciertos que he visto y que veré en mi vida. Musicalmente, Rage son una puta-máquina, daba la impresión a veces de que estabas dentro del CD, dando vueltas mientras Tom Morello exprimía su guitarra sacándole todos y cada uno de esos extraños sonidos que pueblan sus canciones. La voz de Zack de la Rocha era increíble, potente y portentosa y no decayó un solo momento, y la energía que se desprendió allí fue mágica. Pocas veces he botado (y rebotado) tanto, hasta el punto de que en varias ocasiones pensaba que me iba al suelo, y en otras empezaba a sufrir de ataques de claustrofobia... sin embargo, con cada canción el grupo se superaba y te veías obligado a botar de nuevo, ésta vez más fuerte y con más ganas, a pesar de que notabas que tu cuello se desmontaba y tus piernas ya no podían seguir saltando. Los bises finales, con “Freedom” y, sobre todo “Killing in the name” nos dejaron a todos completamente noqueados. Pocas veces he visto a un público tan unánimemente complacido. Al acabar un tío que estaba a mi lado me mira y me dice “Acojonante” a lo que yo respondo: “Ya-ves”. Y así, os lo juro, la gente se miraban unos a otros como felicitándose por haber sido testigos de semejante concierto, dándonos palmadas y sonriendo por haber sido testigos de algo histórico que seguramente recordaremos durante años y años...
De esta guisa se presentaron los Rage.
... Hasta tal punto que los pobres Queens of the stone age tuvieron que empezar con parte de su público aún en shock por la actuación de Rage against the machine. De hecho, a pesar de que me costó casi diez minutos llegar de un escenario a otro (había MUCHA gente), cuando finalmente alcancé mi destino no me fue difícil plantarme a una cómoda distancia del escenario. Allí, mortalmente cansado, di mis ultimas boqueadas mientras el amasijo de sonido que difícilmente podía ser interpretado como música salía de los altavoces... está claro que hay un problema muy gordo en ese escenario 2, porque los dos grupos que he visto allí sonaban horriblemente (al cantante de Queens apenas se le oía, y sus guitarreos eran indescifrables). Me avergüenza admitirlo, pero no fui capaz de acabar el concierto y, tras una pateada de veinte minutos, y otros veinte para salir del atasco del concierto llegue a mi casa, y ya con el cuerpo frío, todos los moratones y calambres salieron a relucir... por no hablar del tobillo, que juraría que palpitaba y todo...
Y mañana Metallica. Auch.
Metallica en el autobús de camino a Getafe.
PD: Obviamente las fotos no son mías, son las oficiales que hay (de momento, supongo que habrá más). Ahora, con vuestro permiso, me voy a dormir.
Lo pasaremos bien, beberemos agua calentorra y aguantaremos el sudor y olor a humanidad pertinente. Eso si no nos llueve, que parece bastante probable. Teniendo en cuenta que hace quince años, cuando vi a Metallica por primera vez en Vallecas, el grupo hizo una brutal entrada bajo la lluvia, podemos estar seguros de que la meteorología acompañará la puesta en escena.
¿Que qué grupos son los que van a partir la pana? Pues veamos, el viernes está apretadita la cosa, para empezar, el grupo español Nothink que es muy majete (gracias por la recomendación,
Apenas un par de horas más tarde estaré viendo a Iggy and the Stooges. Iggy Pop es un tío al que admiro profundamente y al que me gustaría perecerme cuando cumpla sesenta años. Creo que lo pasaremos bien. Luego corriendo al otro escenario para ver a los hermanos Cavalera, que tumbaron el trash metal de los ochenta gracias a sus "Beneath the remains", "Arise" y "Chaos AD" del grupo que ambos formaron, los míticos Sepultura, y que tras separarse y funcionar por separado se han reunido en el grupo Cavalera Conspiracy, con el que han vuelto a la mala hostia de aquellos finales de los ochenta/principios de los noventa. Y yo que lo agradezco oiga, pues me perdí aquel concierto de noviembre del 93 en la sala Canciller, sniff.
Luego vendrá la curiosidad morbosa de ver a Offspring, unos tíos que yo daba por muertos y enterrados y cuya última canción que recuerdo data del año 2000. Sí, eran un poco nenas, pero coño, que tire la primera piedra todo aquel que no se escuchó hasta la saciedad el "Smash" allá por el 95. Entrañables recuerdos. Después vendrá el plato fuerte de la noche, los Rage Against the Machine, reunidos para la ocasión y que la verdad es que no me caen especialmente bien por su memez chorra-politica trasnochada de izquierda subversiva pasada por agua, y sus camisetas del Ché. Pero coño, musicalmente molan, que es lo que importa y su primer disco marcó una época (por más que los dos siguientes fueran un poco así así). Con todo me haría más ilusión verlos con Chris Cornell que con Zack de la Rocha. Eso sí, no puedo esperar el momento de empezar a cantar "¡que me chupes la polla!" cuando toquen "Killing in the name"...
Y para acabar la noche, un grupo que me tiene comida la moral desde hace unos meses, Queens of the stone age, cuyas canciones monocordes y ultrasencillas elevan el stoner rock a la categoría de arte minimalista. Cómo molan.
Luego vendrán Within Temptation, los mejores representantes de esta vertiente nórdica de metal sinfónico-operístico (y también los más comerciales junto a Evanescence), que a mi me mola bastante. Vale que rozan la horterez de vez en cuando (sin llegar a los extremos de Nihghtwish que, por cierto, también me molan), pero joder, cuando se ponen épicos...
Y eso eso todo, sólo añadir que a pesar de haber empleado el plural, el viernes voy a ir completamente solipei, lo cual me convierte en un tío triste, ¿pero qué le voy a hacer si todos mis amigos son maricas? Así que acepto proposiciones deshonestas (especialmente de mujeres, o mejor dicho, sólo de mujeres). Anyway, el domingo o el lunes, mejor dicho, escribiré sobre si todo esto mereció la pena o qué.
El miercoles por la noche yo ni siquiera era consciente de que existía un término como "afroperuano". En mi defensa diré que poca gente reconoce a los peruanos "negros" como originarios de Perú. A lo más que llegan es a República Dominicana, Cuba, etc... Pues bien, hoy, cuatro días después, soy un jodido experto en la cultura y los ritmos afroperuanos.
Rafael Santa Cruz, en mitad de la clase práctica.
Dándole caña al cajón...
El Maestro cajonero himself.
Las jornadas terminaron hace unas horas, con una conferencia cantada de la propia Mariella, en la que, con buen rollo y mucho humor explicaba anécdotas y cosillas del desarrollo de la música afroperuana. Lo mejor de todo, es que era música cantada por esclavos africanos afincados en Perú (y otras partes de Sudamérica), y eran todo tonadillas alegres, optimistas y llenas de buen rollo, lo que no deja de sorprenderme teniendo en cuenta que fueron gente secuestrada de su hogares y obligadas a esclavizarse al servicio de los españoles. Ah, y a ellos les gusta llamarse NEGROS, ("eso de afroamericanos... pfff").
Demasiado Photoshop para mi gusto...
- "Smokin' Aces": nueva peli de Joe Carnahan ("Narc") que promete toda la diversión, mala leche y toneladas de acción que el sosainas de J.J. Abrahams ("Perdidos"), nos escatimó en su "Misión Imposible 3" (que iba a dirigir Carnahan). Y encima sale Jeremy Piven. Quiero verla ya.
Descubro también el irresistible dibujo del argentino Eduardo Risso, en esa pequeña joya del cómic negro que es "100 balas", y la inercia me lleva a otra obra suya que también navega por aguas parecidas y que es igualmente entretenida "Chicanos".


Y ahora tengo que hacer un gran punto y aparte para hablar de mi querido 
Punto y aparte superado (espacio para poder repartir vuestros insultos por mi inexcusable frikez).


Arriba, la auténtica Bettie Page. Debajo, Gretchen Mol caracterizada.
Es curioso que otra película de esta directora (Mary Harron), "American Psycho" (imprescindible novela del excesivo Brett Easton Ellis), tenga el mismo defecto: le faltan huevos. Oh, vaya, dicho así puede parecer un comentario machista, pero creedme, lo es.
Iron Maiden, con Bruce al frente. Al lado, la pedorra de Amy Lee.
Aunque esta semana, lo que hay que destacar es el cojonudo concierto de Muse, cuyo último disco, aunque lejos de la obra maestra que era "Absolution", y a pesar de que cuesta cogerle el gusto, es una auténtica pasada. Eso sí, me regocijo mirando a mi alrededor y viendo entre los más de quince mil personas que llenaron el Palacio de los Deportes de Madrid, a multitud de gafapastosos brincando como locos ante riffs autenticamente metaleros. Claro, como estos chicos no llevan chupas de cuero, pueden resultar tan cool para ellos como el último disco de Marlango.
David Arnold vuelve a conseguir con el score de "Casino Royale" una música trepidante y entretenidísima que prescinde un poco del abuso techno de su anterior Bond "Muere otro día", en favor de una orquestación más clásicota (y más acorde con la película, que, dicen, será un Bond más realista y menos ciencia-ficción). Además me flipa su manera de copiar a John Barry (compositor de casi todos los títulos de 007 hasta finales de los ochenta), algo que, por cierto, también hizo de modo harto cantoso Michael Giacchino en "Los increíbles", por si alguien no se había dado cuenta.
Otro día más (y mejor).
De repente he tenido como una especie de ataque nostálgico que provoca que mi memoria vague por el recuerdo de los formatos en los que la música fue llegando a mi cerebro. Extraño. He decidido dividirlo en capítulos para tratar de darle un poco de épica al artículo (ejem):
Supongo que mi amor por la música cinematográfica empezó ahí, ya que durante los siguientes años, y gracias a cumpleaños y regalos de reyes varios, fui acumulando sucesivas bandas sonoras... hasta llegar al culmen de conseguir la descatalogada y ultramega dificil "La guerra de las galaxias" (esto fue muchos años antes de las reediciones de turno y, por supuesto, de que el CD se impusiese como formato estandar).

No, no es coña. Estaba empezando una nueva era: la era del CD.
Mi primer CD: el "Ten" de Pearl Jam ---->
Ejemplo de cassette al uso. TDK era mi marca favorita... (¿se puede decir eso en voz alta sin parecer idiota?)
El puto walkman. Qué mono.

Mis tres discos favoritos de Corrosion (o C.O.C. si estás en plan vago). El "Deliverance" es sin ninguna duda el disco que más veces seguidas he escuchado en mi vida.
Eso, el Napster.
El primer y genuino Discman de Sony... todas las ventajas de llevar un bloque de hormigón con la sensibilidad de una mina antipersona en el bolsillo... y además reproduce música.
Y Audiogalaxy murió. Ramoncín acabó con ellos, como antes había acabado con Napster, bueno, Ramoncín en persona no, pero ya me entendéis. El caso es que fueron un par de años tenebrosos y oscuros... el único sustituto que encontré fue el Kazaa, y joder, era como una de las siete puertas del infierno... sólo que en vez de dejar pasar demonios y criaturas antediluvianas, dejaba pasar todo el spam y los pop-ups de la red... Maldito trasto infernal, por si eso fuera poco apenas había música decente, ni una sola rareza ni nada interesante. Eso sí... porno, todo el del mundo.
Antes de seguir con esta apología barata del pirateo en la red sólo quiero constatar la hipocresía del que persigue la descarga de música como si nunca nos hubiéramos grabado los discos de los colegas o hubieramos prestado una película... Yo nunca he escuchado más música en mi vida que a partir del momento en el que descubrí el Soulseek, y eso me ha abierto a grupos y cantantes que de ninguna otra manera podría haber conocido. Si tú tuvieras un grupo de música ¿no querrías que la gente te conociese, fuese de la forma que fuese? Rosendo decía que prefería ser pirateado a ignorado, y creo que eso resume la esencia de lo que estoy diciendo. He ido a conciertos de música a los que jamás habría ido de no ser por internet, me he comprado discos (sí, aún compro discos, ¿qué creíais?) que jamás hubiese comprado de no ser por internet, y por supuesto, el 90% de la música que descargo jamás la hubiese comprado aunque hubiese tenido la oportunidad... pero estoy divagando.
Efectivamente amigos, no conviene fiarse de nada que sea gratis.
El puto Ipod (o equivalente).


