La Coctelera

Categoría: Algo de todo lo demás

Nieve

Posteado por: The Devil Rules the World el 11 ene En: Algo de todo lo demás - 2 comentarios

Mirando por la ventana sólo se ve blanco. De noche reluce mucho más. Desde la ventana de la habitación que compartimos (qué casualidad) en la que ha sido mi casa toda mi vida, hasta hace unos meses, sólo se atisba el silencio que produce la nieve. Y sumido en la oscuridad te pones a pensar, es inevitable.

Teniendo por defecto un nudo en la garganta desde hace ya demasiados días, y dejando salir lágrimas intermitentes cada no demasiado tiempo, piensas en si el frío agotador sobre el que se posan los copos congelaría tu llanto sobre tu mejilla, o si lo dejaría caer al suelo para quedarse con él. La imagen que hay al otro lado de la ventana es increíble. Poderosa, incluso, tanto por lo que es, como por lo que significa. Es parte de un sitio que has dejado de sentir como tuyo, o totalmente tuyo, y evoca todo aquello que, necesariamente, te pone triste. Como su ausencia. Unida a tu nudo en la garganta. Su ausencia.

Sintiendo que has dejado escapar algo tan valioso que no puede medirse con palabras, parece que la nieve, que lo limpia todo, refleja muy bien lo que no pudiste sentir en aquellos días, y lo que no puedes evitar sentir ahora. Que las oportunidades hay que saber aprovecharlas, porque puede que luego ya no se repitan. Sonriendo por todo aquello que compartimos (habitación, cama, casa, su perro, a veces), las lágrimas vuelven a acumularse en la rampa de salida mientras el nudo busca deshacerse... en silencio, para que los demás habitantes de la casa no se alarmen, ni sepan de tu tristeza.

Pensando en la divertida paradoja de los años que soñaste con salir de aquí para poder llorar a voz en grito, o reír, o disfrutar sin rendir cuentas o explicaciones a nadie... para acabar necesitando volver a sentir el murmullo a tu alrededor cuando el llanto te busca, implacable, hora tras hora. Será que en realidad, tu casa nunca deja de ser tuya. Ni la ventana.

Esperando que los gestos que se malinterpretan no destruyan un sólo copo de nieve, y que la luz de su presencia vuelva a ofrecerte calor para acurrucarte a su lado y, a lo mejor, contemplar juntos el frío del exterior.

Deseando tener una máquina del tiempo que te devolviera las oportunidades que desperdiciaste, te tumbas en la cama, mecido por el resplandor de la luna contra la capa de manto blanco y frío del jardín y te abrazas a los recuerdos: las sonrisas, la complicidad, y su mirada.

Soñando con que se vuelva a posar sobre ti de la misma forma. Algún día.

compártelo

Complicidad

Posteado por: The Devil Rules the World el 24 dic En: Algo de todo lo demás - 2 comentarios

Llegamos al Pepe Botella resguardándonos de la fina lluvia de diciembre, esa que mi padre llama "calabobos" no sin cierta razón. Nos sentamos en una mesa al fondo del bar. Siempre tengo un buen recuerdo asociado al Pepe Botella desde cierto día del pasado enero. Está tenuemente iluminado y no muy ocupado. Hago un pequeño barrido fichando a los clientes sentados a nuestro alrededor. Dos chicas muy guapas que hablan en francés a nuestra izquierda, tres chicas con ganas de coloquio sobre el último rockdeluxe a la derecha, y en la esquina una chica de pelo liso con mirada dulce y sentada enfrente suyo una chica de pelo rizado sonriente.

Me siento de tal forma que las tengo en mi campo de visión. Nos traen las bebidas y me olvido de ellas. Al cabo de un rato me vuelven a llamar la atención. La chica del pelo rizado, pega un brinco de felicidad, se levanta de su silla y se pone en el sillón, sentada junto a su amiga del pelo liso. Se ríen y se abrazan como amigas muy cariñosas. Creo haber leído bien la jugada. He visto una maniobra muy clásica que yo mismo he realizado a veces: el gesto casual que esconde otra cosa, el abrazo que busca ser algo más... desde ese momento no puedo quitarles ojo. La chica de pelo liso mira a su contertulia con cariño, pero en la chica de pelo rizado veo algo más. Identifico una mirada que suelo tener yo cuando miro a cierta persona a la que a veces desearía no dejar de mirar nunca. Y además tengo la impresión de que la chica de pelo liso no tiene ni idea de lo que está pasando... o quizá sí, pero disimula muy bien. Me da la impresión de que estoy en el tercer acto de una historia que habrá ocupado vete a saber cuántas horas en sitios como el Pepe Botella.

Se abrazan, esta vez con mucho más que amistad, pero con mucho menos de ninguna otra cosa. La chica de pelo rizado parece triste, su amiga la mira con ternura y comprensión, se vuelven a abrazar, la chica de pelo rizado le está abriendo su corazón, le está hablando de algo triste que la desgarra por dentro, de cómo se sintió cuando algo o alguien se fue, o la decepcionó, o murió, o se quedó y ella tuvo que huir. La chica de pelo liso la abraza otra vez y la mira cerca, muy cerca, quiere hacer lo que sea para consolarla. Se abrazan de nuevo, esta vez con la cara de la chica de pelo rizado pegada a la cara de la chica de pelo liso. Y ésta le da un beso cariñoso en la frente. Y en la nariz. Hay algo a punto de pasar. Pero no pasa. Puede que esté equivocado.

Desconecto un poco, igual me he pasado de listo. Se levantan para ir al baño. Primero una, luego la otra. Si me pregutaras, juraría que la chica de pelo liso nunca ha estado con otra chica, y que a la de pelo rizado le gustaría ser su primer amor. Pero puedo equivocarme. Vuelven del baño, se sientan la una al lado de la otra. Reanudan la conversación... todo vuelve a fluir. Si vieráis como se miraban... yo estaba fascinado. Era como ver una película muda y entenderlo todo.

Y entonces sucede. La chica de pelo rizado vuelve a caer en el llanto, la otra la abraza una vez más, esta vez mucho más cerca. Mucho más de lo que dos amigas se permitirían. Desvío la vista, avergonzado, pensando que igual estoy abusando de mi papel de testigo. Pero ellas sólo tienen ojos la una para la otra. En el medio segundo que tardo en volver a mirarlas se están besando... la chica de pelo rizado ha levantado ligerisimamente su cabeza hasta dejar sus labios a escasos centímetros de los de la chica de pelo liso, y ha dejado que sea ella la que haga el resto. Se besan, con una dulzura que me estremece y me dice cosas. Me siento mal por seguir mirando, pero no puedo apartar a vista. Tengo la sensación de haber presenciado algo mágico. El nacimiento de algo. Pero no sé cómo reaccionará la chica de pelo liso una vez que sus labios se separen y se rompa el hechizo. ¿Avergonzada? ¿Escurridiza? ¿Contenta?

Se separan, se quedan mirando algo alucinadas la una con la otra. La chica de pelo rizado ha jugado sus cartas de forma maestra. Por un momento dudé de que fuera eso lo que estaba pasando... Se miran otra vez, por primera vez, y se ríen, algo avergonzadas, pero contentas. Se dicen unas pocas palabras que hubiera dado medio mundo por poder escuchar, y luego vuelven a besarse. Despacito, como se debe besar a la persona a la que quieres.

Pasa un rato, hablan como si no pasara nada, todo bien, siguen siendo amigas. Por supuesto. Un poco más tarde se levantan para irse, mientras se ponen los abrigos se miran cómplices y se ríen, la chica de pelo liso no puede creeer lo que acaba de pasar, pero está contenta. La chica de pelo rizado está muy contenta. Se acercan a la barra y pagan, las veo irse. Quiero ir detrás de ellas. Quiero ver como sigue la película, como les va, qué sienten, quiero contarles lo que he visto y cómo lo he interpretado y que en apenas un par de horas les he cogido tanto cariño que me gustaría verlas sentadas enfrente mio en el Pepe Botella siempre que fuese posible. Y que les vaya bien. Ojalá. Y que la forma en la que se han mirado todo este rato no desaparezca nunca.

compártelo

El beso bajo la lluvia

Posteado por: The Devil Rules the World el 22 feb En: Yo, mí, myself... Algo de cine Algo de todo lo demás - 4 comentarios

Culminación por antonomasia de la película romántica. La épica del amante determinado en busca de su amor, a punto de irse (física o metafóricamente). El momento que compensa todo lo demás, todo lo que sale mal o no marcha como quisiéramos. Un instante para rodear con nuestros brazos a la mujer de nuestros sueños y dejar que la química la convenza de que sois el uno para el otro. Y la lluvia cae, empapándonos y enfatizando el romance que se sale por las costuras. Y la música... qué musica. Subiendo y elevando el alma porque nos podemos ver reflejados (qué mas quisiéramos) en los dos protagonistas que sellan su destino con un beso sin mirar atrás. Y si todo va bien, si el trabajo está bien hecho, si todo está en su sitio y el momento cumbre funciona como debe y se convierte en el alma de la película (de nuestras vidas), todo lo demás se olvida, se borra y se pierde entre las gotas que nos salpican la cara. Y que empiecen los créditos finales.

No es el final de la película, no os preocupéis. Pero si algún día consigo una pizca de la intensidad de esta escena podré morir tranquilo.

compártelo

Un poco de ciencia

Posteado por: The Devil Rules the World el 5 ene En: Grandes personalidades del mundo (real o ficticio) Algo de todo lo demás - 4 comentarios

Resulta sorprendente pensar en un mundo anterior al nuestro, justito en cuanto a tecnología pero con indudable hambre de conocimiento. El mundo científico de 1761 era muy diferente al actual, la astronomía era una ciencia aún en pañales pero que trataba ávidamente de ponerse a la altura de los avances que había impulsado Isaac Newton a través de su obra "Principios matemáticos de filosofía natural". Una de las grandes cuestiones a resolver era la distancia que separaba a la Tierra del Sol y del resto de planetas del sistema solar.

Edmund Halley, que pasó a la Historia por (entre otras muchas cosas bastante más importantes) darle nombre al famoso cometa, teorizó que, si durante el paso del planeta Venus por delante del Sol, se medía el tránsito desde diferentes lugares del planeta, se podrían usar los principios matemáticos de la triangulación para averiguar la distancia entre la Tierra y el Sol y posteriormente entre los otros planetas. Halley murió sin poder demostrar su teoría ya que estos "tránsitos de Venus" son un fenómeno irregular que ocurre en parejas durante ocho años y luego no se repiten en más de un siglo. La cuestión, y el origen de este post, es lo que ocurrió en el año 1761, durante el nuevo tránsito de Venus.

Porque ésta vez la comunidad científica estaba más que preparada. De hecho, fue la primera empresa científica internacional. Numerosos científicos de todo el mundo partieron a los rincones más diversos del planeta (Siberia, China, Sudamérica, Indonesia, etc), países como Francia o Inglaterra lideraron las expediciones simultáneas, pero también colaboraron Suecia, Rusia, Alemania y otros países. Cada científico partió hacia una zona concreta con la misión de medir el tránsito de Venus por delante del Sol.

Se podría decir que fue también el primer pequeño gran desastre conjunto del mundo científico.

Empecemos por los numerosos pardillos que llegaron a su destino y abrieron sus baúles para encontrar los instrumentos completamente destrozados por los vaivenes del viaje. Esos al menos llegaron a su destino, otros tantos se quedaron a mitad de camino tratando de sortear guerras y enfermedades (estamos en el siglo XVIII por si alguien lo ha olvidado). El científico Jean Chappe atravesó toda Siberia a bordo de caballos, trineos, trenes o lo que hiciera falta, protegiendo escrupulosamente su material de medición. Cuando llegó a su destino, unas lluvias fluviales exageradamente intensas le impidieron cruzar al punto concreto donde debía realizar la medición. Imaginaos lo que pensaron los habitantes de la zona cuando le vieron utilizar sus instrumentos apuntando hacia el cielo mientras caían unas inexplicables lluvias torrenciales.... Gracias a dios, corría más que los habitantes de la zona.

No fue nada si lo comparamos con el francés Guilliame Le Gentil, que, a pesar de salir de su país con un año de antelación en dirección a la India para llegar holgado de tiempo, acabó presenciando el tránsito desde alta mar, en un barco (el peor sitio posible para la medición, lo que haría inútiles sus datos). Le Gentil, sin dejarse sucumbir por el desánimo, decidió esperarse en la India al siguiente tránsito, ocho años más tarde. Ésta vez sí, con tiempo suficiente, preparó todo lo necesario para realizar las mediciones en las mejores condiciones posibles. Cuando llegó el gran momento, el 4 de junio de 1769, Le Gentil, optimista por el buen tiempo que se advertía desde su ventana, pudo comprobar con cierto asombro como una nube solitaria se colocaba delante del Sol durante las más de tres horas que duró el acontecimiento. Con un evidente nivel de mosqueo, imagino, Le Gentil empaquetó y volvió a su país natal, pero por el camino contrajo disentería y pasó un año entero en la cama. Pasado ese tiempo embarcó, pero un huracán estuvo a punto de hacerle naufragar... al llegar a Francia, más de once años después de su partida, se encontró con que sus parientes le habían dado por muerto y se habían dedicado a gastarse todo su dinero. Menuda cara se les debió quedar al verle entrar por la puerta...

El talante colaborador que existía entre el gremio de científicos a nivel mundial no se extendía entre los políticos que acostumbraban a entrar en guerra día sí día no.  Charles Mason (no confundir con Charles Manson por dios) y Jeremiah Dixon tuvieron que padecer el ataque de un barco francés mientras se encaminaban a Sumatra para realizar sus mediciones. Algo acongojados, enviaron una nota a la Real Sociedad (que se encargaba de sufragar toda la empresa) diciendo que, bueno, que habían cogido un barco y que, vaya, que el tema parecía peliagudo, y que casi mejor, si no les importaba mucho abortar la misión y tal. La Real sociedad les contestó que de qué iban, que ya habían pagado sus honorarios y que ni se les ocurriese dar marcha atrás, que una fragata llena de franceses cabreados no era motivo suficiente y que eran unos nenazas. Algo timoratos, Mason y Dixon continuaron adelante sólo para comprobar que Sumatra había sido tomada por Francia, con lo que observaron el tránsito desde algún punto del cabo de Nueva Esperanza, sin llegar a ningún dato útil. Volviendo a Inglaterra, conocieron a otro científico, Neville Maskelyne, que tampoco había podido realizar sus mediciones por culpa de las lluvias.

La historia de esta empresa podría acabar aquí, cuando la Real Sociedad se dio cuenta de que ninguna de las pocas medidas que habían podido realizarse ofrecía dato de interés alguno (al parecer algunos datos no sólo no eran compatibles sino que incluso se contradecían unos a otros)... sin embargo podríamos añadir que Mason y Dixon pasaron los siguientes cuatro años cartografiando más de 392 kilómetros de bosques en el centro de Estados Unidos cuyo resultado acabó siendo conocido como la linea Mason-Dixon que terminó por convertirse en la frontera simbólica entre los estados esclavistas y los estados libres... pero que también es el nombre del boxeador al que se enfrenta Rocky Balboa en su última película. Además Maskelyne y Mason entablaron una sólida amistad que les llevó a colaborar en la medición de una montaña situada en las highlands de Escocia central, llamada Schiehallion, cuyas dimensiones, extrapoladas en un complejo experimento de deflexión gravitatoria (sic), acabarían por dar como resultado la masa total del planeta Tierra, algo que inquietaba a los científicos de la época tanto o más que la distancia entre la Tierra y el Sol. Pero esa es otra historia.

Finalmente, durante el tránsito de 1769, un capitán de barco llamado James Cook consiguió unos datos suficientes para que, a su vuelta de cartografiar y reclamar Australia para la corona británica, el astrónomo francés Joseph Lalande estableciese la distancia entre el Sol y la Tierra en unos miserables 150 millones de kilómetros. Y ese dato sólo ha podido mejorarse en apenas unos décimales en los doscientos cuarenta años que han transcurrido desde entonces. Ahí lo llevas...

compártelo

Nochevieja

Posteado por: The Devil Rules the World el 1 ene En: Yo, mí, myself... Algo de todo lo demás - 6 comentarios

Cena en casa con mis padres. Tomo las uvas por primera vez en miles de años. Salgo con tiempo porque habrá atasco. Hay atasco, pero el normal de un viernes por la noche. Nada serio. Aparco un poco más lejos de lo que me hubiera gustado, pero a la primera. Más vale pájaro en mano... Camino por Cibeles y subo por Gran Via. Gente emborrachada de aires de fiesta y de, bueno, alcohol. Llego pronto. Llamo. Llegan muy tarde. Plan B. Fiesta en casa de mi amiga (está al lado). Coca-cola Zero en vaso de plástico. Una posible serie sobre los problemas a los que se enfrenta un funcionario encargado de inspeccionar la seguridad de los sitios de trabajo. Veo suspense, culebrón y al menos doce capítulos de la primera temparada en mi cabeza. Vuelvo a llamar. Ya están allí. Arrastro a toda la fiesta en casa de mi amiga hasta un bar de moda donde no hay que pagar entrada. Algunas me miran raro, querían apalancarse en casa. Me resulta raro ser yo el que obliga a la gente a mover el culo del plan setil. Año nuevo... En el bar hay colchones a ras de suelo que te permiten beber tumbado cómodamente. Tomamos posiciones. Me bebo una coca-cola y le doy el cambiazo a una de mis amigas, pero el ron sabe demasiado mal. Un cadáver con forma de chica de unos veinte años yace acurrucada en una esquina del colchón. Se me ocurre que estaría bien acurrucarme a su lado en posición cuchara, quitarme la camiseta y esperar a que despierte para decirle "uhau, fue genial ¿verdad?" pero seguramente a ella no le haría tanta gracia como a mí. Tras un par de horas de charla se nos ocurre levantarnos para bailar. Por suerte no hay mucho que bailar, el DJ se ríe de todo el mundo pinchando el "A tu lado... me como un helado" (o algo así) y acaba la sesión con el himno de España. O nos vamos a casa o buscamos un plan decadente. La parte de la fiesta de mi amiga se retira mientras el resto nos dirigimos a un auténtico tugurio. Llamas suavemente a la puerta y te abre un vegestorio que te examina para ver si le darás problemas. El sitio parece un cabaret clandestino de la segunda guerra mundial. El dueño es Asterix con ochenta años. Habla con mi colega sobre relojes de bolsillo. Resulta que los colecciona. Tiene más de sesenta. Se ponen a charlar. Hay un piano vacío sobre un seudo escenario. Hoy el pianista tiene vacaciones ¿queréis una fabada?, nos dice el dueño. Son las siete de la mañana, voy a pasar de la fabada, pero me tomo una cerveza porque yo lo valgo. Mirando el piano le digo a mi colega "deberías tocar Piano man". Un tipo de pelo rizado se sienta al piano, hace una intro extraña y se pone a tocar "Piano man" mientras su hermano gemelo, o un clon malvado, una de dos, se sienta a su lado sin hacer otra cosa más que aprovecharse de la atención que genera el otro. Mi amiga la que llegó tarde comparte unos spaghettis con su hermana. Boloñesa. Con queso por encima. El tugurio se va llenando mientras los éxitos populares al piano van aumentando. Decidimos irnos y mi amiga me dice "deberíamos pasar más nocheviejas juntos". Y pensar que por la mañana no tenía ni idea de lo que haría.

compártelo

¿Quién vigila a los vigilantes, coño?

Posteado por: The Devil Rules the World el 26 dic En: Algo de cine Algo de todo lo demás - 14 comentarios

Es, sin lugar a dudas la obra cumbre del género. El mejor y más laureado cómic sobre superhéroes que jamás se ha escrito. Publicado en 12 números entre 1986 y 1987, escrito por Alan Moore y dibujado por Dave Gibbons. Primer cómic en ganar el prestigioso premio Hugo de literatura de ciencia ficción. Responsable en gran medida de la revolución que experimentó el género en los ochenta. Cuando alguien me dice que no le gustan los tebeos de superhéroes, le digo "lee "Watchmen".

A finales de los 80 empezó a hablarse de su adaptación al cine. Lawrence Gordon y Joel Silver, que por aquel entonces andaban produciendo éxitos como "Jungla de cristal" o "Depredador" adquirieron los derechos para la Twenteith Century Fox. No prosperó. Cuando Time Warner, empresa dueña de, entre otras Warner Bros, adquirió la editorial DC Comics, todas las  publicaciones de ésta pasaron a ser de su propiedad. A lo largo de los años, Terry Gilliam, Darren Aronofsky o Paul Greengrass han estado embarcados en la preproducción de una película que parecía maldita y destinada a no ser producida jamás. Finalmente, Zack Snyder, director de "300" consiguió lo imposible y "Watchmen", la película, está a escasos tres meses de convertirse en realidad.

Para mi, adaptar "Watchmen" es como adaptar la Biblia. Hay cosas que por su propia naturaleza no pueden separarse de lo que son. "Watchmen" es un cómic que sólo puede y debe entenderse como cómic. Así es como nació y así es como debe comprenderse. "Watchmen" es un tebeo con tantas lecturas, capas y recapas y con una estructura tan metalingüistica que querer sacarlo de su medio sólo puede dar una obra inferior y, en consecuencia, inutil. El propio Moore, rebelde por definición, reniega de las adaptaciones que se hacen de sus obras y aún así confiesa que el guión de ésta película es todo lo cerca que una película puede estar del cómic original, pero a pesar de eso, sigue sin ser "Watchmen". Sí, veremos colorines, encuadres calcados de las viñetas, delirios visuales y una iconografía que lucirá muy bien en imágenes en movimiento, pero seguirá sin ser "Watchmen".

Como oyendo mis pataletas, a escasos tres meses de su estreno, la Fox ha ganado un pleito en el que reclamaba la validez de los derechos que pagó en su día por el cómic de marras. Las consecuencias de ésto son devastadoras para Warner, que probablemente se verá obligada a compartir gran parte de sus beneficios con la competencia... eso si se llega a un acuerdo, porque la película podría acabar embargada sin ver nunca la luz del día (es algo poco probable, pero muy prometedor). Hay una maldición que persigue a esta película.

Pero ¿qué más da todo esto? ¿A quién le importa la adaptación de un tebeo que puede o no ser una buena o una mala película? ¿Por qué en el cine actual no valen las ideas nuevas y todo hay que sacarlo de cómics, best-sellers y antiguas y no tan antiguas películas? ¿Por qué no nos sentamos a morir tranquilamente en nuestros sillones mientras dejamos que la vida pase por delante nuestro sin atrevernos a meter la mano en ella por si acaso nos pillan las hélices del ventilador? ¿Qué es más guay? ¿qué te guste "Watchmen" o que no te guste "Watchmen"? ¿Que respetes la decisión de Alan Moore de mandar a tomar por culo a todo aquel que adapte sus obras, o la de Frank Miller de reverenciar a todo aquel que se folle las suyas, para poder él a sí mismo follarse las de otros? ¿Y qué pasa si un día alguien hace una guerra y no va nadie? Siempre he pensado que esa utopía es la mayor estupidez jamás pronunciada, pero de pronto un día ves el telediario, con esas pequeñas dósis de snuff para todos los públicos, de mamoneo, de morbo barato y penurias humanas y te planteas la posibilidad de que un tipo con autoridad para dirigir ejércitos se dedicase en su lugar a adaptar cómics para convertirlos en películas y gente como Bush se quedase sin primos analfabetos que enviar a sus historietas... ¿Y de qué escribiríamos entonces si no hay guerras? ¿de qué se alimentaría el arte si no hubiera amor, celos, envidias, dolor, sufrimiento y muerte? ¿Cuánto vale el amor si no has experimentado antes el sufrimiento? ¿Dónde está el climáx? ¿Cuando empieza el tercer acto y acaba el segundo? ¿Eh? ¿Dónde?

(Para los que no se apañen con el inglés, AQUI tienen la misma escena en español)

compártelo

Insomnio sin Vilser Furser

Posteado por: The Devil Rules the World el 15 dic En: Yo, mí, myself... Algo de todo lo demás - 7 comentarios

Dicen que se debe al estrés, al sentimiento de culpa, a tener la cabeza revuelta. Cuando no duermes, pues no duermes. Primero tratas de relajarte y concentrarte en dormir. Luego te pones nervioso porque notas que el tiempo pasa y tú no descansas, sólo das vueltas y más vueltas en la cama mientras el pijama se te va volviendo del revés. Nada. Te pones música. Tranquilita a ser posible, pero cuando acabas un disco entero sabes que no sirve de nada. Vuelves a tratar de relajarte, pero es inutil, ya son las tantas. Te levantas desesperado. Te pones una peli, o los capitulos correspondientes de la serie de turno. Amanece y tú sigues pensando en que si te tumbas en la cama no va a ocurrir nada. Pero te tienes que ir a la cama...

Ayer tenía cosas que hacer (menos mal) me puse el despertador a las diez y media. Pero a las ocho estaba tan aburrido de intentar dormir que decidí ducharme y tirar para el juzgado de lo social. Ya había estado el jueves. Pero el único puto día de toda mi existencia que he tenido que ir al juzgado de lo social, resulta que estaban en huelga. Lo supe en el momento en el que salió a atenderme una señorita con una pegatina gigantesca en el pecho que ponía "servicios mínimos"...

- ¿Qué quería?
- ¿Es usted la señorita Servicios Mínimos?
- ...
- No se enfade, es que estoy viendo lo que va a pasar a continuación.
- Estamos en huelga.
- No-lo-jure.

Con el rabo entre las piernes me meto en el metro, donde me para una chica muy guapa con una frase inquietante:

- Dime una cosa, ¿te gusta leer?

Veo de qué va el tema.

- Sí, pero ahora no tengo tiempo para encuestas.

Me detengo a mirarla. Es guapa, y me sonríe mucho. Decido que puedo hacer un hueco en mi apretada agenda. Ella me da un simpático golpecito en el brazo.

- Era para hablarte del círculo, hombre!!
- Ya soy del círculo.
- Ah.

Momentos incómodos. Miradas esquivas. Se acabó nuestro pequeño romance. Me voy andando con el gesto torcido pensando que nuestra bonita historia acabó antes de empezar. Siempre serás mi ex-mujer favorita...

Pero eso fue el jueves. Ayer era lunes. Y no había huelga. Sólo una cola enorme para entrar. Y en el banco, dos cretinos que tardan media hora por cliente porque no se entienden con el ordenador. Y se me pasa el parquímetro, y tengo que ir a la oficina de bankinter, donde una vieja amiga me mira con cara de echarme la bronca.

- Hola... Mario...
- Oh dios...
- ¿Has venido a ingresar dinero?
- Sí, pero... en mi cuenta... es que...
- ¿En tu cuenta? ¿no en la de la empresa? ¿eh? ¿Mario?
- No tengo dinero para la empresa, bueno, en realidad esto es dinero para la empresa, sólo que no para vosotros. Es complicado... ehmm... y dime ¿qué haces esta noche?
- Mario, TIENES que pagarnos...
- ¿Eso que he oído es una puerta de mazmorra?
- No te pongas nervioso.
- Esto no era lo que habíamos hablado.
- Mario. Tienes que pagarnos. Mario.
- Oh diossss, ¡¡cállate, cállate, deja de pronunciar mi nombre maldita zorra insensible!!

Empiezo a correr por la oficina hasta llegar a la salida. Esquivo los dardos tranquilizantes y las mirillas laser de fusiles semi-automáticos. Pero consigo huir.

Al llegar al coche alguien me llama y me da una estruendosa y maravillosa noticia. Llego a casa con la intención de difundir la buena nueva y me llegan más buenas noticias. Más motivos para no pegar ojo. Empiezo a escribir mails sin parar. Ni siquiera me molesta llevar en pie veinticuatro horas, ni tampoco una llamada de un pobre hombre sin vida social que llama de parte de bankinter porque le habíamos prometido que hoy le ingresaríamos dinero (jajaja, maldito cretino confiado...). Como y me siento a ver capítulos de "El ala oeste de la casa blanca" uno tras otro sin que el sueño me reclame. Decido cambiar de táctica. Me abro una lata de coca cola light sin cafeína y meto en el dvd "Terminator 3". Schwarzenegger es la clave. Sueño con angelitos. Hasta mañana. Eso es todo. Fin del post.

compártelo

Injusto

Posteado por: The Devil Rules the World el 9 dic En: Algo de todo lo demás Mierdaposts - 7 comentarios

compártelo