Un mal día en la oficina
el 10 may En: Loser Films - 21 comentarios
Trabajar en una modesta productora como la nuestra implica que a veces tienes que hacer trabajos de mierda que, aunque estén mal remunerados, pueden acabar resultando satisfactorios. Otras veces te llegan trabajos cojonudos para marcas punteras de manos de agencias de publicidad importantes y cobramos una pasta. Pocas veces.
Lo que suele ocurrir en estos últimos casos, es que el trabajo siempre es para antes de ayer. El martes estuvimos en la que fue, sin duda alguna, la peor experiencia que he vivido rodando con una cámara. Omitiré nombres para proteger a los inocentes, sólo diré que la culpa del desastre estuvo en una ridícula producción a contrarreloj y unos guiones que se iban corrigiendo y añadiendo sobre la marcha. Vamos, divertidísimo.
Tras esta inoperante introducción, voy a pasar a contaros la anécdota por la cual estoy escribiendo ésto. La publicidad que estábamos rodando era para una importante inmobiliaria que no mencionaré (protección de los inocentes) y entre las numerosas escenas que teníamos que rodar surgió una en la que una pareja va al banco a pedir un crédito para comprar una casa y, obviamente, el banquero es un hijo de puta que no quiere saber nada de gente sin pasta.
El problema vino cuando nos dimos cuenta de que necesitábamos un actor para hacer de banquero... sí amigos, estas cosas pasan. Uno va a rodar tranquilamente a un plató con croma y se deja al banquero en casa. Tras desechar a los tres actores con los que contábamos porque ya habían sido pluriempleados en otras escenas... nos vimos en la necesidad de elegir a alguien de entre todos los presentes para hacer el papel del banquero cabrón.
Estas eran nuestras opciones:

Los chicos de sonido, los chicos de la agencia, los chicos de Loser Films. Adivinad a quién cogieron... La discusión transcurrió más o menos así (dramatización):
Mario se pone a recoger cosas tratando de aparentar que tiene cosas que hacer...
-Chico Agencia 1: Necesitamos un banquero.
-Chico Agencia 2: Sí, necesitamos un banquero, no podemos volver a usar a ninguno de los actores.
-Gonzalo (uno de mis socios en Loser Films): Hagánlo ustedes (Gonzalo es sudamericano y por eso habla como si le debiera dinero a todo el mundo, pero de sus problemas con la ley ya hablaremos en otro momento).
-Chico Agencia 1: ¿Lo hace él? (señala a Pablo Parser, estrella del rock y ocasional técnico de sonido)
-Pablo: ...
-Chico Agencia 2: No tiene pinta de banquero cabrón.
-Chico Agencia 1: ¿Y tú? (señala a Gonzalo)
-Gonzalo: Que va, no doy el pego.
-Chico Agencia 1: Es cierto, no lo das.Mario se huele por dónde van a ir los tiros.
-Gonzalo: ¡Lo puede hacer Mario!
Mario se hace el sordo.
-Chico Agencia 1: Es verdad, parece totalmente un cabronazo.
-Mario: ¿Cómo?
-Chico Agencia 2: Ponte la chaqueta y la corbata. -Mario: Yo no tengo pinta de banquero, soy feo y me estoy quedando calvo.
-Chico Agencia 1: Mejor, eres un banquero cabrón feo y calvo.
-Mario: Errrr...
-Gonzalo: Totalmente.
-Chico Agencia 2: Sí, sí...
-Gonzalo: Ponte la ropa y maquíllate.
-Mario: Que te den por c....
El resultado, tanto a nivel de caracterización, como de interpretación es este: Yo tengo que parecer un cabrón sin escrúpulos que le niega a la feliz pareja toda posibilidad de comprarse un nidito de amor. Tengo que ser un banquero, feo, calvo y cabrón. No necesariamente en este orden. Este es el resultado del rodaje sobre fondo verde:

Impresionante documento.
Ahora, ¿qué es lo que ocurre cuando al día siguiente del rodaje estamos en la oficina y necesitamos matar el rato entre croma y croma? Pues que el banquero se va de viaje. Conoce mundo y explora nuevas facetas de su limitada personalidad. Puede que sea un personaje cabrón, feo y calvo (y ligeramente parecido a mi), pero es un tío versátil, capaz de adaptarse cual camaleón a los ambientes más insospechados...
Esta playa es una mierda...
También tenemos otra versión, en la cual mi personaje acaba de ser teletransportado inadvertidamente a un universo imaginario.
Odio mi trabajo...
Puede ser también, que nuestro entrañable banquero se vea obligado a colaborar con agencias de casting para encontrar nuevos talentos.
El tercer culo por la izquierda es mejorable...
Y que, como resultado de todo esto, acabe en una animada fiesta, rodeado de gente interesante deseando conocerle un poco mejor.
Este guateque es una mierda...
Lo que hace tener una productora y un par de minutos libres...
Y no, hoy tampoco voy a hablar de "Spider-Man 3".

El miercoles por la noche yo ni siquiera era consciente de que existía un término como "afroperuano". En mi defensa diré que poca gente reconoce a los peruanos "negros" como originarios de Perú. A lo más que llegan es a República Dominicana, Cuba, etc... Pues bien, hoy, cuatro días después, soy un jodido experto en la cultura y los ritmos afroperuanos.
Rafael Santa Cruz, en mitad de la clase práctica.
Dándole caña al cajón...
El Maestro cajonero himself.
Las jornadas terminaron hace unas horas, con una conferencia cantada de la propia Mariella, en la que, con buen rollo y mucho humor explicaba anécdotas y cosillas del desarrollo de la música afroperuana. Lo mejor de todo, es que era música cantada por esclavos africanos afincados en Perú (y otras partes de Sudamérica), y eran todo tonadillas alegres, optimistas y llenas de buen rollo, lo que no deja de sorprenderme teniendo en cuenta que fueron gente secuestrada de su hogares y obligadas a esclavizarse al servicio de los españoles. Ah, y a ellos les gusta llamarse NEGROS, ("eso de afroamericanos... pfff").








































