La Coctelera

Categoría: Pues a mi me ha gustado...

Tengo un mal presentimiento... : El mega-post de Star Wars (parte III)

Posteado por: The Devil Rules the World el 22 abr En: Pues a mi me ha gustado... Yo, mí, myself... Algo de cine - 47 comentarios

En el 2005 ya estábamos curados de espantos. Ya habíamos sido testigos del regreso de “La guerra de las galaxias” seis años antes y despues habíamos visto a Yoda pelear con su sable láser tres años después. Entre medias, “Spider-Man” y “El señor de los anillos” habían arrasado, llevándose consigo a parte de los desencantados fans de “Star Wars” que se fueron con la promesa de no volver... A los incondicionales de la Fuerza nos quedaba el último gran cartucho, el último estallido antes del final de una época... la época en la que aún no sabíamos cómo Anakin Skywalker se convirtió en Darth Vader. Pero el desencanto era contagioso. No por nada, sino porque ya no tienes cinco años, y la increíble expectación que despertaron las precuelas ya parecía agotada.

Error.

Durante el mes de mayo del 2005, los medios de comunicación, siempre atentos a explotar una noticia desde sus ángulos más superficiales, repitieron el bombardeo mediatico que nos asoló en el verano del 99. Gracias a dios, hacía mucho tiempo que había dejado de grabar telediarios y anuncios de televisión, porque las dos primeras semanas de mayo fueron una auténtica fiesta de imaginería del “Hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana...”. Hasta los chaqueteros fans de Frodo y compañía y los desertores desengañados volvieron a caer en la trampa del lado oscuro y acudieron en masa a ver un Episodio III que arrasó en la taquilla como hacía tiempo que no se veía (superando por mucho, lo ingresado por “El ataque de los clones”). Nada de esto fue, en realidad, una gran sorpresa. Sí lo fue la respuesta crítica... con una unanimidad ni siquiera vista en los años de “El imperio contraataca” (bastante vilipendiada en su momento, por cierto). “La venganza de los Sith” según muchos, era el mejor episodio de toda la saga. Palabras mayores para quien ha crecido con Han Solo y la princesa Leia en su corazón.

Y es que hay ciertos aspectos sobre los que merecería hacer un pequeño comentario.

El factor nostalgia, por ejemplo. La nostalgia que nos hizo estar años deseando oír noticias de las nuevas entregas, que nos hizo caer desmayados del shock cuando vimos el primer trailer de “La amenaza fantasma” en noviembre de 1998... Soy de la opinión de que ésta nostalgia corrió en contra de las películas una vez que el público de entre veinte y treinta años se enfrentó a ellas. No sólo por las desmedidas expectativas que pusimos, sino por las inevitables comparaciones en términos de “experiencia vital” que ofrecía, por ejemplo “La amenaza fantasma”, comparada con “La guerra de las galaxias”. La diferencia es obvia.

Nostalgia, pura y dura.

Incluso en mí, defensor a ultranza de la magia que desprenden las precuelas, la impresión que causó el Episodio II no puede compararse a los años que pasé soñando con vivir en Bespin, con pilotar un X-Wing y con ser un caballero Jedi. Simplemente, no se puede. En la anterior parte de éste megapost, rafa aw, en los comentarios, hacia un interesante análisis a nivel de guión del Episodio II, y de Lucas por añadidura. Y es este tipo de análisis sobre los que quiero matizar, no porque sean incorrectos, sino porque creo que son el exacto reflejo de las desmedidas reacciones de frustración y repulsa que generaron los Episodios I y II... un excesivo análisis, una sobreexposición de analítica cinematográfica que una película para adolescentes como “La guerra de las galaxias” nunca debería exigir. No se me malinterprete. No digo que una buena película de aventuras no sea equiparable a otros géneros, o que no pueda parir obras maestras, digo que, simplemente, cuando nos sentamos a ver “Piratas del Caribe” o “Independence day” no examinamos tan al detalle los requiebros del guión ni de cualquier otro aspecto técnico de la película. Sin embargo, el profundo amor que desprenden las viejas pelis de Star Wars, unido a ese factor nostalgia que nos quiere retraer a cuando fuimos pequeñas personas deslumbradas por la magia de aquellas películas... nos obliga a buscar y justificar de forma racional los cómos y los porqués de que una película que forma parte de la saga no nos cause la impresión que nosotros esperábamos de ella.

También está el que las películas simplemente no te puedan gustar. Evidentemente. Yo estoy hablando (por si no lo habías notado) a un nivel terriblemente freak. Lo que pasa es que las generaciones que ya habían pasado la edad para deslumbrarse cuando llegó “La guerra de las galaxias” en el año 77, no tienen esa subjetividad y ese nivel de exigencia que nosotros sí. Para mi padre, que tenía cuarenta y pocos cuando se estrenó la primera película, la única diferencia con el Episodio I es que ésta está repleta de efectos digitales (y que es más floja, pero sigue siendo “La guerra de las galaxias”, en sus inmortales palabras).

Todo este rollo, viene a que si para nosotros, la afirmación “es la mejor de las seis” nos suena a grotesca herejía. Para alguien que, o bien haya crecido con las nuevas películas, o bien ya estuviera crecido cuando llegaron las antiguas, es, simplemente una opinión como otra cualquiera. Como decir que el remake de “El cabo del miedo” es superior al original.

Yo soy una de esas personas que sabe perfectamente que ninguna película que vea a día de hoy podrá dejarme la misma huella que “El retorno del Jedi” hace veinticinco años. Lo sé. Y aún así, “La venganza de los Sith”, me parece, si no la mejor de las seis, casi, casi la mejor de las seis. Ya os veo cogiendo las antorchas...

Me gustaría añadir que la experiencia de ver el Episodio III en el cine no fue ni remotamente comparable al éxtasis del Episodio II. Que la cinta, a pesar de emocionarme y atraparme en muchos momentos, me dejó una ligerísima sombra de decepción... probablemente una mezcla de los putos inciviles que acudieron al estreno en el Kinepolis, de la horrible sensación de que Star Wars, de una vez y para siempre había tocado a su fin, y de mis propias expectativas. Vi la película otras cuatro veces en el cine, y aunque mi opinión mejoró mucho con cada visionado, me seguía quedando con el Episodio II. La última vez que la vi fue en agosto del 2005. Y hace una semana por fin desempaqueté el dvd y me dispuse a acometer el visionado de la nueva trilogía con la deliciosa sensación que produce estar a punto de ver una película de “La guerra de las galaxias” que NO te sabes de memoria.

Como habréis imaginado, este mega-post es directo resultado de esa maratón, y sobre todo, de esa revisión del Episodio III... que me dejó tocado, e inmerso en las más profundas simas del amor y la gratitud eternas.

“La venganza de los Sith” comienza tres años después del final de “El ataque de los clones”, con las guerras clon en su punto álgido y un Anakin y un Obi-Wan cuya relación ha crecido, de paterno-filial a fraternal. Padme y el susodicho continúan manteniendo su amor en secreto, a C-3PO le han pintado por fin del dorado más brillante, el canciller Palpatine sigue usando sus poderes especiales para ir liquidando burocracia y acelerando el final de la guerra, y algunos senadores como Bail Organa, del planeta Alderaan (guiño-guiño-codazo-codazo) empiezan a estar con la mosca detrás de la oreja. En este punto de la historia, al conde Dooku no se le ocurre otra cosa que invadir Coruscant con su masivo ejército de droides y secuestrar al Canciller. Y claro, alguien tiene que acudir al rescate.

A diferencia de los Episodios I y II, aquí no voy a empezar por lo que no funciona. Aquí voy a empezar por el principio, por esa media hora que deja con la mandíbula abierta. Decía no sé quién que una película tenía que empezar con un terremoto y luego ir hacia arriba. Siempre he considerado esas palabras como un auténtico pozo de sabiduría. En el cine de género especialmente, un buen principio puede hacer maravillas por una película, aunque no es nada comparado con lo que hace un gran final... pero, como decía, un buen principio puede hacerte ganar una considerable cantidad de tiempo para exponer tu argumento y a tus personajes. En mi post sobre el Episodio I no me cansé de alabar lo que consideraba uno de los mejores principios que una película de acción y aventuras puede proporcionar... bueno, pues si el comienzo de “La amenaza fantasma” se puede considerar un terremoto, el principio de “La venganza de los Sith” sería el Fin de los días... poco más o menos.

La batalla sobre Coruscant, los buzz droids, R2 salvando el día con los acordes de la fanfarria rebelde, el aterrizaje en la nave, Obi-Wan y Anakin por todos lados cepillándose androides de batalla, de nuevo R2, él solito contra los super droids... el general Grievous, el canciller, la muerte de Dooku, la huída por el hueco del ascensor... yo! yo quiero ser Ben Kenobi! y el win... y el win!...

Se me va...

Como digo y repetiré y repetiré hasta que me muera: los primeros treinta minutos de “La vengaza de los Sith” valen por filmografías enteras de otros directores... no sólo por al alucinante ritmo que no decae un sólo segundo, sino por la maravillosa presentación que hace de los personajes, por el humor, tan familiar y tan... Star Wars (ese R2) y por la perfecta caracterización de los protagonistas, quienes con apenas un par de diálogos nos demuestran cómo su relación y ellos mismos han evolucionado desde la última película, cómo Anakin ha madurado de aprendiz a caballero Jedi, y como ese canciller Palpatine empieza a recoger las semillas que tanto tiempo lleva preparando... para lo cual paga el pato el pobre Dooku, que apenas tiene tiempo para un nuevo y genial duelo son sables láser antes de caer decapitado. Todo un auténtico festín para los sentidos.

Tras este “terremoto”, un poco de calma y la primera escena onírica de toda la saga (en qué cosas tan tontas me fijo, claro que habría quien considere la escena con Vader en Dagobah como onírica... rayos). La cosa es que nos vamos adentrando en una película de guerra en toda regla, mientras el politiqueo y los trapos sucios de Palpatine empiezan a ser cada vez más cantosos, hasta el punto de que los Jedi empiezan a considerar seriamente el golpe de estado... y al mismo tiempo, Anakin, el pobre, bascula de un lado a otro, debatiéndose entre el Jedi que quiere ser, la mujer que ama y la fidelidad a su amigo el canciller...

De entre esta parte central de la película destaca poderosamente la escena en la ópera galáctica en la que Palpatine, perfecto Ian McDiarmid, empieza a ganarse el oscuro corazoncito de Anakin, perfecto Hayden Christensen. Una escena tensa y dramática, ejemplarmente rodada y mejor montada que sirve como contrapunto a las aventuras de Yoda en el lejano planeta Kashyyk, hogar de Chewbacca, donde se está montando la de dios es cristo Originalmente, este planeta iba a ser el climax de “El retorno del Jedi”, pero eso fue hace mucho tiempo y ya hablaremos de ello.

Para cuando Obi-Wan aterriza en Utapau, donde el chungo del general Grievous se esconde junto a parte de la cúpula de los secesionistas, el tono festivo de la primera parte de la película ya está volviéndose progresivamente más oscuro, aunque antes de que el Drama con mayúsculas se apodere de la función podremos ver otra delirante secuencia de acción que quita el hipo, con Obi-Wan enfrentado a las cuatro espadas láser de Grievous y una persecución de lo más peculiar... hay que destacar el papel de Ewan McGregor, quién, lejos del estatismo del Episodio I, parece un niño con zapatos nuevos, comodísimo en su cada vez más maduro general Kenobi. Su energía se contagia también, como en esa despedida que nuestros dos héroes intercambian en Coruscant, poco antes de que Obi-Wan parta en pos de los separatistas. Un momento para estrechar lazos con Anakin, dejando patente el cariño y profundo respeto que se profesan el uno al otro... y que será la última vez que se vean antes del fatídico duelo.

Uno de los momentos cumbre de la película es, sin duda, la transformación de Anakin en Darth Vader, comenzando con ese intercambio de planos entre Padme y él, a kilómetros de distancia, mientras el tema “Anakin’s dark seeds” del maestro John Williams suena de fondo... la tragedia se masca en el ambiente, y los dos lo saben... un momento dramático sin igual en toda la saga. Luego vendría la llegada de Mace Windu al despacho de Palpatine y la definitiva e irrevocable decisión de Anakin... el miedo, finalmente, es el que le lleva al lado oscuro.

Para entonces ya nos hemos adentrado en una auténtica tragedia de proporciones galácticas. La celebérrima “orden 66" que deja, en pocos momentos, a la República huérfana de caballeros Jedi que la defiendan en una de las secuencias más memorables de la saga. La emoción a flor de piel a medida que Anakin, escoltado por varios escuadrones de clones, se acerca al templo Jedi para rematar la faena... “Todos y cada uno de los caballeros Jedi son ahora un enemigo de la República...” Pelos como escarpias, no lo neguéis. Y ese momento devastador, en el que uno de los jovencitos aprendices de Yoda se acerca a Anakin en busca de protección y retrocede un pasito al notar su espada láser encenderse. ¿Queríais una película oscura? Tres tazas.

Genial también la aparición de ese Bail Organa, exigiendo explicaciones a los clones, antes de salir por patas, consciente de que sus peores temores se han hecho realidad. El ejército está tomando el control de la República... yaiks.

Jimmy Smitts, un gran paso desde "La ley de Los Angeles" a ser papá de la princesa Leia.

Éste último acto de la película, en el que Yoda y Obi-Wan regresan al templo Jedi tratando de evitar la masacre que ya se ha producido, al mismo tiempo que el canciller se autoproclama Emperador traspasa los niveles de emoción y congoja que cualquier otro episodio de Star Wars haya conseguido antes (“así acaba la democracia en la galaxia, con un estruendoso aplauso”, Padme, at her best...). La historia, claro, es mucho más épica. Estamos hablando del fin de la libertad y la democracia y la imposición de una dictadura que sembrará el terror por todos lados. Una historia política que muchos críticos sesudos trataron de reflejar en la actual política estadounidense, motivo por el cual, supongo, la peli cayó tan bien entre la prensa especializada (seguro que los sables láser no tuvieron nada que ver).

Finalmente llegamos a Mustafar, el planeta volcánico del que llevamos veinticino años oyendo hablar, y en el que tuvo lugar el gran duelo entre Obi-Wan y un Anakin consumido totalmente por Darth Vader que ya no tiene reparo alguno en pasar por encima de Padme e, incluso R2... (mítico su pequeño momento con 3PO en el que parece decirle “este tío me está dando muy mal rollo”, a lo que 3PO contesta “está bajo mucho estrés...”). Un Anakin ciego por el lado oscuro, embebido de poder y con el odio como su gran aliado amenazando incluso la vida de su amada, una destrozada Padme que ve con sus propios ojos como el chavalín de Tatooine ha quedado completamente erradicado de la mente de su esposo... “No puedo enfrentarme a él” le dice Obi-Wan a Yoda, casi implorándole. “Envíeme a detener al Emperador” (curioso que ya lo llame Emperador cuando éste aún no se autoproclanado idem, o como mucho lo está haciendo en ese mismo momento...) “pero no me pida que mate a Anakin”... “Para enfrentarte a Lord Sidious suficientemente poderoso no eres”, le contesta Yoda, claro, alla va el Maestro Jedi, en una batalla climática paralela al momento más deseado por todos aquellos que una vez fuimos jóvenes viendo “El imperio contraataca”. Decir sólo que si la épica de las imágenes es absoluta, la música no se queda atrás, mezclando sabiamente el poderoso “Duel of the fates” de “La amenaza fantasma” con el tema clásico de la Fuerza y el nuevo e imponente “Battle of the heroes” que aporta un terrible matiz de tristeza a toda la escena. Por cierto, que es aquí donde está mi frase favorita, quién sabe si de la saga entera... “Si tan poderoso eres... por qué huir”, le dice Yoda al Emperador. Auch.

El final del duelo entre Obi-Wan y Vader (aparte de una pequeña incongruencia que mencionaré más adelante), nos regala otro momentazo de Ewan McGregor (“you were the chosen one!”) en el que Hayden no se queda atrás... por fin somos testigos de la desfiguración física de Anakin, de la que no se nos escamotea ningún detalle. Un momento largamente esperado que no deja indiferente... pero que es sólo el paso previo al nacimiento del auténtico Darth Vader, el que conocimos hace casi treinta años, el hombre de la máscara de hierro, cuyo nacimiento es paralelo al de su propia descendencia: Luke y Leia, nombres para la eternidad.

A riesgo de me llaméis moñas, la tristeza del final de “La venganza de los Sith” consigue que se me salte alguna lagrimilla cuando Padme se deja morir tras el alumbramiento, presa de la más profunda melancolía..., cuando Leia es entregada en Alderaan, o cuando el funeral de Padme en Naboo nos enseña el colgante que Anakin le regaló siendo un crío... y el rostro cariacontecido del pobre Jar Jar, prácticamente en su único plano de la película. Y, por supuesto, también cuando un aparentemente impasible e inexpresivo Vader contempla desde el puente de mando del destructor estelar los comienzos de la futura Estrella de la Muerte, en un plano aparentemente inocuo, pero que deja entrever la profunda tragedia con la que cargará el personaje durante el resto de su vida (más sobre ello en “El imperio contraataca”).

El nivel de chunguez de semejante final es digno de elogio, aunque por otro lado... no había otra manera de terimanarla. El Episodio III acaba siendo la película más oscura de toda la saga, al mismo tiempo que la más espectacular y emocionalmente intensa, y la que más pelotas pone sobre la mesa. Ejemplarmente dirigida por Lucas, a la película sólo le puedo achacar un par de defectillos.

El primero sería el tema de la desfiguración del canciller. Cuando Palpatine aparece en “El retorno del Jedi” uno asume que es un tío jodidamente viejo horriblemente conservado por culpa del lado oscuro, sin embargo, el Episodio III nos enseña, de forma poco acertada, a mi parecer, que Palpatine fue desfigurado por culpa de su lucha contra Mace Windu, y que luego utilizó la baza de sus “cicatrices” (tela) como prueba del golpe de estado que los Jedis habían intentado realizar. Yo creo que no hacía falta desfigurarle, que su putrefacción física se daba por asumida en los veintitantos años que pasan entre el Epsiodio III y el VI, más cuando el maquillaje del Episodio VI es bastante mejor (más sutil) que el del III (lo podemos achacar a años de cirugía plástica... o algo). Además, ese momento “podeeeer absolutoooo” que en español nos hace saltar los empastes (en su idioma original no es tan horrible), tampoco parece que fuera el mejor momento del guión.

Otro aspecto, insignificante, realmente, es la bajada de pantalones que supone erradicar a Jar Jar por completo de la trama... aunque siendo sinceros, sólo le echas de menos cuando aparece al final de la película y te das cuenta de que es la primera vez que sale (en realidad aparece al principio de la película, cuando Anakin y Obi-Wan llegan a Coruscant y son recibidos por varios senadores). Hubiera estado bien buscarle algún huquecillo en la trama, semejante a sus estelares momentos en “El ataque de los clones”.

Otro problema que, en realidad, es un problema del Episodio I. Sí, porque en el momento final del duelo entre Obi-Wan y Anakin, aquel le dice a éste “Se acabó, estoy en una posición elevada”... lo que, irremisiblemente provoca un efecto flash-back en mi, en el que retrocedo hasta el climax de “La amenaza fantasma” en el que Darth Maul se encuentra en lo que podríamos llamar “una posición elevada” respecto a Obi-Wan, ya que éste se encuentra colgando a sus pies en una extraña tubería de varios cientos de metros de profundidad. El porqué Darth Maul no hace lonchitas a Obi-Wan cuando éste salta por encima de él (como sí hace Obi-Wan con Anakin en idéntica situación) sólo cabe explicarlo por la torpeza del montaje de esa escena en el Episodio I: todo el sentido de la escena (resaltado por la mirada de extrañeza que pone Darth Maul) se debe a que la maniobra de Obi-Wan es absolutamente impensable por su velocidad... y aún así, consigue realizarla, pues tal es su dominio de la Fuerza como resultado de los sentimientos ante la muerte de Qui-Gon, cosa que no queda reflejada en absoluto en esa escena... por contra, Anakin, que es visiblemente más poderoso que Obi-Wan no tiene control sobre sus emociones, por lo que cae derrotado en idéntica situación. Una oportunidad perdida de establecer un paralelismo que redondeara el arco como personaje de Obi-Wan Kenobi.

Y el último problema, en realidad no lo es tal. En las escenas eliminadas del dvd se pueden ver tres escenas que tratan sobre la creación de la Alianza Rebelde y cómo Padme toma un papel activo en ella. En esas escenas podemos ver como Bail Organa (futuro papá de Leia) y Mon Mothma (vista posteriormente en “El retorno del Jedi” como la líder de los rebeldes) convencen a Padme de la necesidad de crear una alternativa capaz de hacer frente al abuso de poder del canciller.

El caso es que esta subtrama redondearía de forma magistral el guión del Episodio III, pero es cierto que vistas a posteriori, las escenas probablemente ralentizarían el impecable tempo que la película conserva durante todo su metraje.

Mon Mothma, en "La Venganza de los Sith" y en "El retorno del Jedi".

Una puñetera lástima, especialmente porque sin ellas, el papel de Padme se ve visiblemente reducido a prácticamente esperar en su casa a que venga Anakin mientras prosigue su embarazo (si bien es un contrapunto imprescindible para el personaje), y también porque esa preciosa actriz que interpreta a la joven Mon Mothma (alucinante el casting por su parecido con la actriz de “El retorno del Jedi”) hubiera merecido esos minutillos. También salía en esas escenas Bai Ling, actriz de indiscutible morbo a la que hemos podido ver en “Sky Captain”, “Southland tales” o “El cuervo”, que por aquella época posó para Playboy y algunos maliciosos apuntaron que ese fue el motivo por el que se erradicó su escena.

La senadora Bana Breemu, caldeando el ambiente.

Ey, fijaos que pocas cosas negativas me han salido del Episodio III. Y es que, como decía anteriormente, hay que medir los sentimientos con los que sales del cine. En muchas ocasiones un análisis más reposado de la película, o un segundo visionado pueden hacer cambiar los gustos y las opiniones del más seguro de sí mismo. Es por ello que siempre evito los comentarios grandilocuentes nada más ver una película en el cine (bueno, casi siempre). Normalmente, una peli que te ha gustado mucho te parece LA HOSTIA, y una que no te ha gustado nada te parece EL HORROR. Me gustaría saber cuantos de aquellos que pensaban que “El retorno del rey” era su película favorita a la salida del cine, opinan igual cinco años después de su estreno. De la misma forma que aquellos que decían entonces que “La venganza de los Sith” era la mejor de Star Wars, probablemente ni se compraron el dvd. Yo no lo dije entonces, pero creo que ahora puedo decirlo: “La venganza de los Sith” es grande. Muy grande.

También me gustaría hacer un último comentario dedicado a los más jóvenes, aquellos chavalillos que resistieron a la horda de películas, series de televisión, videojuegos y consolas de última generación y no vieron su atención descuidada de las películas que les atraparon en el cine... me estoy refiriendo a aquellos (algunos habrá) que experimentaron con el Episodio I o II las mismas sensaciones que nosotros con “La guerra...” o “El imperio...” y que acudieron al estreno de “La venganza de los Sith” esperando ver a su héroe, Anakin acabar con los villanos villanosos... ¿Os imaginaís lo que hubiera sido para nuestra generación que al final de “El retorno del Jedi” Luke Skywalker se pasara al lado oscuro y matara a sus colegas? ¿No creéis que eso fue exactamente lo que ocurrió cuando los chavales salieron de ver “La venganza de los Sith”? ¿No os da miedo pensar que George Lucas ha creado una generación de psicopatas en potencia? Mi hermana me contó que el hijo de un compañero de trabajo, a la salida del cine le dijo a su padre algo como esto:

- Papá... entonces... ¿a mi me toca ser malo?
- ¿Cómo?
- Claro, si Anakin se hace malo, yo también tengo que ser malo...

(Primeros acordes de la “Marcha imperial” ON).

Escalofriante, ¿no?

Para el próximo post, por fin, la trilogía clásica. Se acabaron las suspicacias y el hacer de abogado del diablo. Retrocederemos veintiocho años desde el estreno del Episodio III en el 2005 al del Episodio IV en 1977. A un punto en el que la Historia del cine cambiaría para siempre y dejaría a un par de generaciones de jovenzuelos con la lengua afuera y los ojos como platos. Una época de asombro y descubrimiento. El principio de todas las cosas para muchos de nosotros...

Joder qué viejo soy.

Obi-Wan y compañía en el Episodio IV...

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A veces no comprendo el comportamiento humano, yo sólo trato de hacer mi trabajo de la forma más efic...: El mega-post de Star Wars (parte II)

Posteado por: The Devil Rules the World el 18 abr En: Pues a mi me ha gustado... Yo, mí, myself... Algo de cine - 14 comentarios

La vida a veces te da sorpresas. Pasamos mucho tiempo criticando gran parte de lo que estamos obligados a hacer, o de lo que nos ha tocado padecer... pero a veces, sólo a veces, la vida te da regalos.

La Plaza de España sevillana en versión Naboo.

El 13 de septiembre del año 2000 pude cumplir un deseo tan ilógico e impensable, que ni siquiera se me había ocurrido soñar con él. Y es que ese día, George Lucas, Natalie Portman y compañía grabaron una escena del Episodio II en la Plaza de España de Sevilla. Y allí que fui (ventajas de tener una novia sevillana en aquel entonces, todo sea dicho). Durante todo el día estuve subido en la verja del parque María Luisa, grabando con mi cámara todo lo que podía. Ya sólo eso me hubiera bastado para irme a casa contento. No tenía ninguna expectativa de nada más, pero a media mañana decidí alejarme del gentío apelotonado delante del set de rodaje y nos quedamos sentados en el verdecito de un apartado rincón en un extremo de la Plaza de España... en cuestión de cinco minutos, como si me hubiera estado esperando, George Lucas avanzó hacia esa zona y se acercó a la verja de la que (ipso facto) nos colgamos como monos... y empezó a estrechar manos y a firmar autógrafos. Yo no tenía nada que me firmase, un pequeño complemento que me siguió desde Madrid (hola Rafita) trajo el libro del “Como se hizo el “Episodio I” que se llevó firmado (y yo me burlaba de él por traerlo...), pero a mi fue el primero en estrecharme la mano.

Pausa dramática.

¡¡El puto George Lucas estrechó mi mano!! Gracias a dios pude capturarlo en video (aunque de momento no puedo enseñaroslo porque no tengo la cinta en mi poder) y María pudo hacerle unas cuantas fotos. El resto del día lo pasamos viendo a Anakin y a Padme charlando de un lado a otro cargando con unas maletas. Y fui feliz.

George Lucas firmando en Sevilla. Ahí no estoy yo, pero si os pusiera la foto que tomó María, sería muy parecida (solo tenenmos que encontrar los negativos...)

También se acercaron más tarde Rick McCallum (productor) y Ahmed Best (Jar Jar), y yo aún me pregunto por qué no envié lo que había grabado a algún telediario (porque las imágenes que salieron en la tele eran mucho peores de las que yo tenía). Por cierto que Lucas llevaba una camiseta buenísima con un texto de una crítica nefasta de "La guerra de las galaxias"... Sólo faltó una cosa, y es que cuando vi la película, R2 acompaña en esa escena a Anakin y Padme... pero es un R2 digital porque nuestro querido androide astromecánico no pisó Sevilla. Si le hubiera visto, si hubiera estado allí, podría decir ahora mismo que mi vida está completa.

Y es que aquel maravilloso día, el del estreno de “El ataque de los clones”, viví una auténtica experiencia mística. Sí, porque, creedlo o no, fui lo suficientemente estúpido como para ver el Episodio I por primera vez en aquella celebérrima copia pirata que medio mundo se tragó antes del estreno. Fue una mierda, lo sé. Bueno, poneos en mi lugar, si no la hubiese tenido, no la habría buscado, pero un día (a principios de junio) me llama David y me dice “te invito esta noche al estreno del Episodio I”. Después de dieciséis años de espera, y cuando aún quedaban casi tres meses para el estreno español... fui débil, lo reconozco. Y aunque el primer visionado fue maravilloso, no puede ni compararse lejanamente a lo que fue descubrir en el cine el Episodio II...

Aquí es cuando la gente se echa las manos a la cabeza, pero mantengo, sin temor a caer en la exageración, que fue una de las mejores experiencias que he vivido en un cine. Luego entraremos a analizar la peli detenidamente, sus fallos (claro que los hay) y sus virtudes (que también), pero me gustaría mencionar la reacción de la gente cuando acabó la película y se encendieron las luces de la sala 25 del Kinepolis... un aplauso rotundo y unos tipos detrás mio “¡ahora sí! ¡ésta sí!”...

Estoy seguro de que si ahora mismo encontrase a alguno de esos tipos por la calle y le preguntara, me diría que el Episodio II es una mierda de película. Y es que los fans son una rara especie difícil de entender. Es como aquel chiste al principio de “Annie Hall”, dos viejecitas en un asilo y una le dice a la otra “La comida aquí es horrible”, “Sí, y además las raciones son tan pequeñas...” Pues así son los fans, ¿no les gusta la mierda? Da igual, te exigen ración doble.

Durante casi un año (entre octubre del 2000 y agosto del 2001) estuve trabajando en una tienda de cómics de Madrid especializada en la venta de figuras de Star Wars, antiguas y modernas (si sois entendidos ya sabréis cuál es). El caso es que estaba en el territorio comanche del freak... porque en tan solo unos meses, ser fan de “La guerra de las galaxias” había pasado de ser un estigma llevado con orgullo a ser una letra escarlata tatuada en tu frente. Además, los fans en las tiendas de cómics tienden a querer compartir sus frustraciones con el dependiente. Llamadlo inseguridad, falta de confianza, necesidad de estrechar lazos... el caso, que mientras les iba enseñando las nuevas Princesas Leias y Han Solos que iban llegando, ellos se veían en la necesidad de exteriorizar sus sentimientos. Frases como “Lucas ha destruido mi vida” se te quedan a fuego grabadas en el cerebro, especialmente cuando lo que más quieres es darle a ese tipo una colleja y gritarle “¡madura!”. Bueno, no seguiré. Simplemente añadir que fueron más de uno y más de dos los que entraban en la tienda cagándose en el alma de George Lucas (otros llegaban con ganas de tener una vida y te decían cosas como “¿sabes que el villano del Episodio II va a ser Jean Claude Van Damme?”, conversación verídica, lo juro por Dios).

Pues bien, todo esos individuos, todos y cada uno de ellos sin excepción estaban el día del estreno de “El ataque de los clones” esperando recibir su nueva dosis de mierda. Y todos y cada uno de ellos, al igual que pasó a la salida del Episodio I, salieron del cine dando vítores y proclamando que era tan buena como “El imperio contraataca”. Yo, simplemente, levitaba, ajeno al resto del planeta. Con el tiempo, curiosamente, el Episodio I ha dejado de estar tan mal considerada, y el Episodio II, por contra, se ha convertido en la más odiada de la saga. A mí que me registren, ya he dejado de pretender entender a la mayoría de éstos tipos...

Hagamos recuento, empezando, como no, por lo que no funciona.

“El ataque de los clones” empieza diez años después del final de la primera parte, con un Canciller Palpatine asentadísimo en su mandato, y una Amidala cuyo reinado expiró y que ahora se ha convertido en un valioso miembro del Senado galáctico, donde comparte escaño con, cielos, Jar Jar Binks (un giro de argumento maestro). El tono de la película es mucho más oscurillo que el del Episodio I (salvo por una escena que todos sabemos) y en general lo que se plantea aquí es el comienzo de una guerra de secesión de nuevo orquestada en las sombras por el mismo lord Sith que montó el sarao en Naboo. Anakin ha crecido hasta convertirse en un muchachuelo impertinente y Obi-Wan ya no es aquel discípulo calladito. Sin embargo, lo que no ha cambiado es el enrarecido ambiente político de la capital de la República. En medio de atentados de asesinato y complots por todos lados, Anakin y Padme se dan cuenta de que, en el fondo, se quieren.

Y aquí, en el mismo núcleo de la película (la historia de amor) es donde se vertieron los ataques más viscerales. Y es que seamos sinceros, es facilísimo atacar las escenas románticas... no sólo aquí, en cualquier película. El grado de ñoñería y cursilería tiene que estar muy bien medido para que el azúcar no nos salga por las orejas. Son escenas peliagudas y más en medio de una saga como “Star Wars” que, además tiene el magnífico referente del “romance” entre Han Solo y Leia, tan bien resuelto con un par de escenas.

Pero a mi esa comparación me parece injusta. Me explico: Han y Leia no tienen nada que perder, son dos tipos que viven juntos en asentamientos rebeldes y que se quieren o se odian sin que eso le importe realmente a nadie, y además su “romance” apenas se consuma. Tras la escena del beso, magistralmente interrumpida por C-3PO, digamos que su relación se da por resuelta, sin que haya ningún acercamiento real hasta ese “Te quiero” antes de ser congelado en carbonita. Anakin y Padme, por contra, están yendo contra todas las reglas establecidas. Su romance es inmoral e irresponsable en el mundo en el que viven, con lo que tienen mucho que perder... por lo que es imperativo que ese amor sea vea reflejado y consumado en pantalla. No podemos contarlo “entre escenas” como sí ocurre en “El imperio contraataca”. Así, pues, la comparación es injusta.

Pero sigamos con ello, y por favor, no hablemos de ese ESPANTOSO doblaje, que hizo que unos diálogos ya de por sí cogidos con pinzas, parecieran rematadamente estúpidos, ese “la arena se mete por doquier” o “cuanto más me acerco más me crece” que algún fan oligrofénico de Star Trek se encargó de traducir, hizo que mucha gente soltara alguna inoportuna carcajada, y no hay cosa que más odie en un cine que alguien que se ríe a destiempo... En mi opinión, la relación entre Padme y Anakin funciona a medias. Funciona cuando Anakin intenta hacerse notar mientras ella hace la maleta en Coruscant, o cuando le explica su retorcida interpretación de cómo a los caballeros Jedi se les “anima a amar” (me parece un diálogo brillante y bien resuelto).

El problema empieza con la escena en el lago... hay buenos momentos en esa escena (los silencios que reflejan la incomodidad que todos hemos padecido en los instantes previos a arrimar tus morros a los de la chica de la que estás colado), pero me chirría que en ese primer acercamiento Padme se deje besar, e incluso corresponda... me falta algo en medio que me haga ver que ella también siente algo por él. Luego tenemos la escena a lo “Sonrisas y lagrimas” que a mi me gusta, precisamente porque es abiertamente ñoña, y la escena que sigue, en la que Anakin y Padme “discuten” sobre política, que me parece un diálogo acertadísimo y que deja ver por dónde van los tiros... ¡Anakin es un facha! Y ya llegamos al verdadero problema de este romance: la escena de la chimenea, que ya empieza rara, con los actores parados como estatuas... esas escenas hay que empezarlas con algo de movimiento o con una frase a medio acabar, de lo contrario parecen forzadas, pero claro, luego llega el speech de Anakin, de palabras demasiado rebuscadas para ésta o cualquier otra galaxia “soy prisionero del beso que nunca debiste darme... “, es, simplemente demasiado... lo cual me jode, porque la continuación del diálogo si me gusta, como Padme se encabrona en que hay que hacer lo que es responsable y no dejarse llevar por la calentura, y como Anakin recula y patalea tratando de convencerla... Y ya para acabar, la escena a punto de entrar en la arena, en la que finalmente Padme le declara su amor y le dice “qué coño, hagamoslo...”, pues es que me vuelve a faltar algo en medio... tenemos clarísimo lo que siente Anakin por Padme, pero no tenemos ni idea de lo que pasa por la cabeza de la muchacha... con un par de pasadas al guión podría haber quedado una historia de amor tan resultona como la de “Titanic” sin ir más lejos.

Hay, no obstante, un detalle en la escena en la que Anakin y Padme se despiden de Obi-Wan que no quiero dejar pasar la oportunidad de comentar... Obi-Wan, le dice al guardaespaldas de Padme “Espero que no haga nada irresponsable” y éste le contesta “A mi me preocupa más que sea ella la que haga algo...” y ahí lo dejan. Ese diálogo siempre me deja en plan “¿ein?”, ¿qué quiere decir realmente el Capitan Typho? ¿es acaso Padme una guarrilla y nadie lo sabe excepto él? Diossss...

El gran despropósito de “El ataque de los clones”, fue, sin duda, la escena de 3PO intercambiando carrocería con un androide de batalla. Aunque la premisa era graciosa si se hubiera mantenido para dos momentos... sin embargo se prolonga durante minutos agónicos en los que, cual doloroso flashback, volvemos a vivir los sinsabores de Jar Jar en la batalla gungan... toda la escena de C-3PO en la fábrica de androides parece casi sacada de un capítulo de aquella serie de dibujos, “Droids” de cuya calidad es mejor no hablar... En una película que guardaba un tono considerablemente más adulto, y en el que la presencia de Jar Jar había sido reducido a lo mínimo, sorprende muy desagradablemente esta incomprensible salida de tono que, ya digo, se podría haber perdonado de haber durado una tercera parte (he de reconocer que ese “estoy tan confuso” me sigue haciendo gracia).

Y otro gran defecto que le achaco al Episodio II es la música. No, no os alarméis, John Williams cumplió más que de sobra (se podría discutir, incluso, si la de “El ataque de los clones” es la mejor banda sonora de la nueva trilogía). El problema fue que, cuando comienza el clímax, la música original (incluída en el disco, de hecho), desaparece sustituida por música de “La amenaza fantasma” remontada y remezclada para encajar con las imágenes. En un movimiento sin precedentes en la saga, la pureza musical de la historia desaparece, siendo sustituida por una colección de grandes éxitos del Episodio I. Llevo años esperando que alguien me explique por qué ocurrió esto, y más teniendo en cuenta que existía música original para esas escenas (vamos, yo la estoy escuchando en estos momentos). Un expediente X que se vio ligeramente subsanado cuando en el Episodio III, ilustrando uno de los mejores momentos, suena a todo trapo el tema que originalmente debía pertenecer al final de estos clones...

Otro defectillo que le veo a la película está en esos efectos digitales cuando reconstruyen las partes bajas de los personajes (es decir, cuando montan en bichos digitales, al final en el circo, o cuando Anakin hace surf con la garrapata gigante)... quiero decir, que, no sé, están francamente mal hechos, especialmente si los comparamos con el resto de efectos de la peli (o con los del Episodio III, donde no cantan tanto), aunque bueno, eso es una minucia.

Y hasta aquí llega lo malo que tengo que decir del Episodio II. Porque ya sé por donde me vais a salir y no, no estoy de acuerdo... creo que Hayden Christensen tiene un papel muy complicado, un Anakin que en realidad es un niñato engreido... pero que tiene que caernos bien de alguna forma. Me parece que el chaval cumple de sobra con el papel... y que la antipatía que genera su personaje en ocasiones hace que mucha gente lo exteriorice con el propio actor. Ya he dicho en muchas ocasiones que su escena en Tatooine después de regresar de recoger a su madre, en la que deja escapar toda su ira y su frustración, me parece uno de los momentos álgidos de la saga. Una escena que, no importa cuántas veces la vea, siempre me pone la carne de gallina. Y en eso tiene mucho mérito Hayden. Pero claro, todo es opinable.

Otro punto polémico es la presencia de Jango Fett y su doble misión como asesino a sueldo y como germen para el ejército clon. Bueno, en realidad el único que ha reparado en este detalle es César, pero como le da tanta importancia, lo comentaré porque tiene parte (sólo parte) de razón. Según él es muy cuestionable desde el punto de vista argumental, que el mismo tipo que se usa para crear el ejercito clon que va a ser, a fin de cuentas, el responsable de la aniquilación de los Jedi, sea pluriempleado por el conde Dooku para matar a la reina. Pongámonos en el pellejo de Christopher Lee por unos momentos... estás en tu despacho, en alguna mazmorra del planeta Geonosis, moviendo hilos maquiavélicamente para que más y más planetas se unan a tu causa en contra de la República... y suena el móvil:

- Dooku, soy Palpat... errr, soy Darth Sidious.
- Hola Palp... errr, Sidious.
- ¿Cómo va lo de la guerra de secesión?
- Bien, bien. Todo listo.
- ¿Y lo del ejercito clon?
- Saliendo del horno.
- Vaaaale, pues una cosilla más. Necesito que el senado me otorgue poderes especiales para poder hacer lo que me dé la gana durante la guerra.
- Aha...
- Sí.
- Es buena idea.
- Eso creo.
- ...
- Bueno, pues eso, lo que iba diciendo, que creo que una buena manera sería intentar asesinar a la senadora Amidala.
- ¿Otra vez?
- Hombre...
- No, no, está bien.
- ¿Lo ves muy cantoso?
- No, no... (ejem)
- ¿Qué?
- Nada. ¿Cómo la matamos?
- Oh, sencillo, contrata a alguien para que se ocupe, ya sabes, que sea discreto... con una bomba o algo así.
- Vaaaale.
- Pero ten cuidado con quién contratas ¿eh? No pueden relacionarnos con él de ninguna manera.
- Sí.
- ¿Te has enterado? ¡Es muy importante!
- Debes creer que soy idiota, sé lo que tengo que hacer...
- Es muy importante.
- Ha quedado claro las tres primeras veces.
- ¡Hazlo y punto! Llamaré más tarde...

-VOZ EN OFF DE PALP... errr... de DARTH SIDIOUS: “Bueno, ¿pues saben lo qué hizo? ¿saben lo que hizo después de tanto “sí”, y tanto “ya, ya”? El muy cabrón llamó al mismo tipo que había usado para crear el ejército clon...”.

Ésta, claro, es una posible recreación de los acontecimientos, la otra, por la que me decanto yo, es simplemente que, como bien explican Yoda y Mace Windu, el lord Sith ha conseguido limitar el poder de la Fuerza entre los caballeros Jedi, por lo que éstos no son capaces de percibir la presencia a dos metros de sus narices del propio Palpatine. En esta tesitura y con la guerra prácticamente ya declarada, los Jedis se ven obligados a aceptar el ejército clon, aún a pesar de que saben que es una trampa. La cuestión es que ellos lo saben, puesto que ningún Jedi, ordenó nunca la creación de tal ejército... ni siquiera hay que recurrir al argumento de que el tipo en el que se basan los clones sea el mismo que esté tratando de asesinar a la reina... es más sencillo, el ejército clon se lo han metido doblado a los Jedis, pero, sin los clones, la República está completamente desvalida.

Cuando Dooku captura a Obi-Wan primero trata de convencerle de que un lord del Sith está manejando los hilos para conseguir apoderarse del senado, pero éste no le cree porque, bueno, lo que hace Dooku es manipular la verdad constantemente en su beneficio (por cierto, una duda que siempre he tenido y creo que nunca resolveré... ¿trata realmente Dooku de que Obi-Wan se una a él para derrocar a Palpatine? ¿o simplemente le está vacilando? pero si le está vacilando ¿por qué le cuenta lo del senado? quiero decir, que es una pista bastante grande...) resumiendo: al final de la película, Obi-Wan comparte las revelaciones de Dooku con Yoda y Mace Windu, y admite que, a pesar de que el ejército clon les ha sido impuesto con imprevisibles resultados, la batalla de Geonosis se habría perdido de no ser por ellos... y es entonces cuando Yoda revela su preocupación “el velo del lado oscuro ha caído”, que significa “nos van a dar por el culo”.

Jango Fett and his bitches...

Así que yo veo bastante poco relevante el hecho de que los Jedis relacionen a Jango Fett con el ejército clon (que lo hacen), puesto que en última instancia ha sido todo orquestado por Dooku. El tema, quizá, sería si habría que haber reflejado mejor, con algún diálogo, el hecho de que los jedis saben que se la han metido. A mi, las palabras finales de Yoda me sirven, más que nada por la interpretación del enano verde durante toda la película... por favor, la próxima vez que la veáis, fijaos en todo momento en las expresiones de Yoda... se pasa toda la película con el gesto de “nos están cagando encima” y, en la primera escena en el despacho del canciller, le hecha una mirada bastante definitoria “tú no eres trigo limpio, y lo sé”. En cualquier caso, me parece un debate inutil hablar sobre la firmeza del mcguffin de la historia, ya que, como se demuestra aquí, muchos mitos caerían si aplicaramos ese mismo rasero con algunas otras de nuestras historias favoritas.

Y ahora lo que me flipa: la primera escena, de hipnótica quietud, con el aterrizaje de la nave de la senadora en Coruscant, que acaba reventada acto seguido... la persecución super gamberra de speeders a través del cielo de Coruscant y la posterior trifulca en el bar (un bar que me creo sin ninguna duda que es la versión cosmpolita de la sucia cantina de Mos Eisley en el Episodio IV), con uno de las grandes gags de la saga (“¿quieres pildoras mortales?” ¡por favor! ¡es buenísimo!)... el rollo detectivesco de Obi-Wan, buscando un planeta perdido... esa memorable pelea con Jango Fett precedida de una intensa conversación...

Inciso: Hay algo muy notorio en “El ataque de los clones” respecto a “La amenaza fantasma” y es la comodidad con la que los actores retoman a sus personajes, Ewan McGregor, muy discreto en la primera parte, aquí se queda con gran parte de la película (tiene réplicas memorables, como ese “good job”) y a Natalie Portman también se la ve mucho más desenvuelta. De Hayden, ya lo he dicho arriba, no tengo peros, sin embargo la gran, gran sorpresa de la película es la recuperación de Christopher Lee como villano villanoso, y es que yo ya estaba harto de que tipos como Tim Burton o Joe Dante bebieran los vientos por el mejor Drácula de la Historia del cine, y luego le dieran en sus pelis papeles de mierda de media página... tuvieron que llegar Peter Jackson y George Lucas prácticamente a la vez para volver a darle a Christopher Lee esos papeles de villano de serie B que tan bien le sientan (y encima hace de conde, ¡de conde!!). Ahora sólo falta que le den un papel de bueno... Y hablando de bueno, qué decir de nuestro gungan favorito, Jar Jar, aquí metido a senador y, en un giro increíblemente coherente con todo lo visto en la anterior película, artífice directo del hunidmiento de la democracia en la galaxia... Si vas a pasarte la peli metiendo la pata hayá por donde vas, al menos hazlo con estilo.

Al igual que los actores, a Lucas también se le ve mucho más cómodo en la planificación de la película. Para mi, visualmente, es una gran salto cualitativo respecto al Episodio I (y lo será aún más con el Episodio III). Fin del inciso.

Y bueno, al llegar a la parte de Tatooine tengo que quitarme el sombrero ante una de las mejores secciones de la saga. La llegada a su planeta natal que tan trágicas consecuencias traerá para Anakin, es uno de los momentos más maravillosamente líricos de la serie. Me quedo con ese plano de Anakin al atardecer delante de la granja de humedad de los Lars, siendo abrazado por Padme y perdiéndose después en el horizonte con el “Duel of the fates” sonando a todo trapo mientras comienza la búsqueda de su madre, secuestrada por los funestos Moradores de las arenas... También con la muerte de Schmi, incapaz de pronunciar ese “te quiero” con el que Anakin ha soñado tantas veces... y con éste llegando con la mirada cargada de odio, trayendo consigo el cadáver de su madre... pero LA escena de la película, y de todas las precuelas, es aquella a la que me he referido antes, cuando Anakin explota y confiesa que, llevado por el odio, masacró sin piedad a todo un poblado de gente de las arenas. “¡Los odio! ¡Los odio a todos!” mientras los coros que ponen banda sonora al lado oscuro se apoderan del ambiente para acabar estallando en los primeros compases del tema de Darth Vader... Yo no le puedo pedir nada más a una película.

Tras esa parte, con el emocionante funeral incluido, Padme y Anakin parten en busca de Obi-Wan, llevándose por el camino a 3PO (regalo de Owen, que se siente culpable por no haber podido defender a su madrastra... esto último es una suposición mía, dada la alegría con la que se larga en la nave con ellos). Hay que reconocer que ver el principio de la relación amor-odio entre 3PO y R2 también me emocionó lo suyo y bueno, tras una sensacional escena de acción que parece sacada de un videojuego de Donkey Kong (hagamos un paréntesis con el tema de 3PO), llega la escena del circo que para mí tuvo un significado especial por una tontería muy grande... En el anterior post mencioné aquellos tristes años de desinformación y vacío en los que parecía que Star Wars había acabado para siempre, pues bien, mi imaginación suele adelantárseme casi siempre, y recuerdo que un par de noches tuve sueños en los que las aventuras de Luke, Leia y Han Solo continuaban por ahí... (esto, supongo, es un síntoma de enfermedad... soñar con “La guerra de las galaxias”) en uno de los sueños (el único, realmente) que recuerdo, nuestros tres protagonistas favoritos estaban encadenados en el centro de una suerte de circo romano mientras unos bichos tipo rancor les atacaban... comprenderéis que, unos quince años después, ver esa misma escena salida de la imaginación de Lucas e insertada en el Episodio II de “La guerra de las galaxias” fuera, al mismo tiempo, desconcertante y emocionante a partes iguales...

Lo que no estaba en mi imaginación fue la apabullante entrada de Samuel L. Jackson (“this party is over!” y el momento en el que los Jedis toman el estadio, seguido de una descarnada batalla. Tengo que admitir que en esta fantástica escena que hizo botar de alegría al freak de corazón que llevo dentro, hubo un par de detalles que me sacaron un poco y es que, joder, podían haber cuidado un poco más el casting de esos caballeros Jedi, porque por ejemplo, el tipo que le lanza a Obi-Wan una espada láser tiene una pinta de “tengo hora con la peluquería” que espanta, pero bueno, su plano dura una fracción de segundo (y aún así, jode). Y 3PO, otra vez, claro.

Todo esto nos lleva al “Momento Yoda”, una escena que, simplemente por existir (esté bien o mal, te guste o no) ya merece todos los aplausos. No soy el único que veía inconcebible un combate de sables láser con Yoda, sin embargo, recuerdo el momento en el que el renacuajo verde toma posición de batalla... el cine entero estalló en aplausos y varias mandíbulas se cayeron al suelo, la mía entre ellas. Hay quien se quejaba de que Yoda pareciera un viejo inválido un momento, y al siguiente fuera el puto amo, pero yo creo que la Fuerza tiene estas cosas... Yoda reserva siempre sus energías para cuando la ocasión lo requiere (igual que el señor Miyagui). Debería salir en todas las películas del mundo. Imaginaos “Notting Hill” con Yoda. “Million Dollar baby” con Yoda. "Misión:Imposible" con Yoda. “No country for old man” con Yoda...

La explosión musical del final, con el ejército clon despegando de Coruscant y paralelamente la boda secreta entre Anakin y Padme nos recuerda a ese final de “El imperio contraataca” con Luke y Leia mirando al espacio en uno de los grandes “continuará” de la Historia del cine... y es que John Williams, sabio él, se descolgó con un tema de apabullante belleza, el “Across the stars”, plato fuerte de estos clones que musicalmente fueron algo defenestrados por las imágenes.

Como digo, el Episodio II causó muchísima mejor impresión que el I, básicamente porque, admitamoslo, es una película mucho más parecida a lo que la gente tenía en mente, sin embargo, con el tiempo, se ha endurecido ésta primera impresión, hasta el punto de que hay quien la considera lo peor de la serie. Pues no sé, a mi me sigue emocionando, creo que es la que más me emociona de la nueva trilogía... pero eso es muy debatible dado lo que nos ofreció “La venganza de los Sith”...

¡Sí, amigos! Año 2005, el fin de una era. Seis años de escepticismo y odio hacia Lucas y sus nuevas películas no consiguen evitar que, de nuevo, los fans acudan desatados al estreno del Episodio III. La imagen de Darth Vader en las marquesinas de los autobuses y la promesa de que vamos a ver el capítulo definitivo, el final de la historia (y consecuente principio)... y por primera vez los fans no cambiaron de opinión a la salida del cine. “La venganza de los Sith” es un éxito de principio a fin... joder, si hasta le gustó a Carlos Boyero...

Pero de ello hablaremos en la siguiente entrega de este interminable post.

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This is the way the world ends...

Posteado por: The Devil Rules the World el 7 mar En: Pues a mi me ha gustado... Algo de cine - 5 comentarios

This is the way the world ends
This is the way the world ends
Not with a whimper but with a bang.

Es difícil de explicar, pero lo voy a intentar. En resumen, al menos.

Hace tiempo hablé del estreno en Cannes de la nueva película de Richard Kelly, director de "Donnie Darko", su primera película, que desde el momento en que se estrenó no paró de ganar seguidores hasta convertirse en una auténtica película de culto, reverenciada y admirada a partes iguales. Personalmente no soy gran fan de esa peli. Me dejó algo frío, pero con la sensación de que me quedé fuera en una fiesta donde todo el mundo se lo pasaba bien. "Donnie Darko" es una de esas películas que exigen mucho del espectador. Aquel que se enfrente a ella con la mirada pura y dispuesto a superar el reto que el director le propone, podrá encontrarse ante una película reveladora e hipnótica... los demás nos tendremos que conformar con un encogimiento de hombros y ese premio de consolación: "pero visualmente es tan bonita...".

Sin embargo los mimbres con los que partía Richard Kelly para su segunda película no podían ser más interesantes. Al reparto y el argumento, ya de por sí llamativos, se le unía la intención del director de crear una especie de "precuela" de la película que sería publicada a lo largo de tres cómics en los meses previos al estreno.

Pero de alguna extraña manera todo se fue al traste.

La película fue exhibida en Cannes en el año 2006, con vistas a su estreno en EEUU en otoño de aquel año, pero las críticas fueron tan devastadoras (y en algunos sitios hablaban de la peor película jamás vista en el festival de Cannes) que la película, de repente, se encontró sin distribuidora y con Richard Kelly obligado a reducir su considerbale metraje cercano a las tres horas. El estreno se postergó, y, cuando al fin Sony adquirió la película para distribuirla a través de su filial independiente, la cinta acabó estrenándose en noviembre del 2007... en unos 16 cines, recaudando unos ridículos doscientos mil dólares. Y lo peor, sin hacer ningún tipo de ruido.

En estas condiciones, llego por fin al encuentro de esta película. Pero, en un ataque de genialidad, me hago con los cómics que la "preceden". Lo que me encuentro no son "precuelas" per se, sino el principio de una historia que concluye en la película. Hablo de tres tomos de unas cien páginas cada uno que son, efectivamente, los capítulos I, II y III de "Southland tales"... siendo la propia peli, los capítulos IV, V y VI.

Adentrándome en la lectura del tebeo me doy cuenta de que estoy ante una historia que puede ser grande como la vida misma, pero cuando termino el tercer capítulo no alcanzo a comprender como toda la información que acabo de leer puede ser "resumida" para que la película pueda entenderse por sí misma.

Los cómics de los capítulos I, II y III.

"Southland tales" es una de las películas más alucinantes que he visto en mucho, mucho tiempo. Pero sólo si la contemplas como un todo con los cómics. Durante los primeros diez minutos, el capítulo IV tiene que pelearse con un apresurado y algo embarullado resúmen de los tres primeros capítulos. El torrente de información es tal, que aún habiéndolos léido tienes la sensación de estar a punto de perderte, y si no lo haces, puede que estés lejísimos de llegar a conectar con la película a tiempo. Y si no consigues conectar a los quince o veinte minutos, mejor apaga y vete, porque te quedan dos horas y media de paranoia, metáforas bíblicas, apocalipsis y "teen horniness" ("calentamiento adolescente", podríamos traducir).

La historia de "Southland tales" podría resumirse como una suerte de adaptación del Libro del Apocalipsis de San Juan, esto es, si el Apocalipsis se desarrollara en Los Angeles en un alternativo 2008. ¿Qué tiene que ver Karl Marx en todo esto? Aparentemente (yo no lo sabía, claro que hay muchas cosas que yo no sé), Marx se basó en el Apocalipsis para sus escritos. Pero estoy divagando...

Sarah Michelle Gellar es la actriz porno Krysta Now... "Nobody rocks the cock like Krysta Now".

¿Pero qué cojones es "Southland tales"? Pues básicamente, una metáfora, una peli de ciencia ficción, una paja mental más grande que el peinado de David Lynch, una peli de cine negro... todo eso, en la superficie... pero si desgranamos las infinitas capas (y estoy seguro de que yo no he llegado ni a la millonésima parte) podríamos tener infinitas películas. Pero... ¿Por qué Richard Kelly se empeña en ser tan rarito? Ver la película sin haber leído los cómics puede poner a prueba la paciencia del más tolerante. No digo que no pueda gustarte, digo que si lo hace, será porque has puesto toda la carne en el asador y no te has dejado asustar por el chorro de información que salpica cada escena... y que has conseguido llegar al final rellenando los huecos del argumento con tu imaginación. Mi opinción es que hubiera sido mucho más sencillo para todos hacer una película de cuatro horas abarcando los seis capítulos, o dos pelís de dos horas (ey, Tarantino lo hizo y nadie le chistó) o un cómic con seis tomos, o... no sé... pero bueno, ¿qué más dá?

Justin Timberlake, el soldado Pilot Abilene... "I've got soul but i'm not a soldier..."

Lo importante es ser testigo del pedazo de obra visual más impresionante que te puedas echar a la cara. Y es que hay que verla para creerla, porque cuando piensas que la película no puede sorprenderte más... Justin Timberlake protagoniza un número musical con una canción de ¡¡The Killers!! (una de las muchas escenas incomprensibles si no has leído los tebeos).

Entiendo, no obstante, las reacciones de repulsa. No creo que sean justas, pero entiendo que alguien que no sepa que está viendo la mitad final de una historia no se entere de nada y crea que le están tomando el pelo. A mi me ha pasado alguna vez (pensar que me toman el pelo, no ver una historia a la mitad, que también me ha pasado, pero menos). Habrá quien diga que no tiene porqué saber de la existencia de unos cómics cuando va a ver una película.
Es cierto, pero también es cierto que es un experimento, puede que no revolucionario, pero sí curioso, y ¿no son los experimentos los que acaban posibilitando que un medio artístico crezca y evolucione? ¿no estamos constantemente necesitando que el cine crezca y evolucione? Al menos eso es de lo que se queja todo el puto día el pesado de Peter Greenaway. Entonces, ¿por qué la crítica de Cannes está dipuesta a realizar esfuerzos realmente sobrehumanos tratando de disfrutar películas iraníes o de cualquier cinematografía exótica, pero es incapaz de hacer un mínimo esfuerzo por entender/aceptar una película con forma de ciencia ficción y protagonizada por El Rey Escorpión, Buffy yJustin Timberlake? Supongo que en la pregunta está la respuesta...

También podríamos argumentar que las ambiciones de Richard Kelly son excesivas, y que su narrativa farragosa y excesivamente metafórica e interlineal es propia de alguien que se cree más inteligente que nosotros. Vamos, lo que normalmente llamamos un "pretencioso hijo de puta". Pues, para mí, hay un factor determinante que le redime de ser un absoluto pedante: el sentido del humor. Porque "Southland tales", por encima de casi todas sus lecturas, es una comedia. Y esto no es algo que esté libre a interpretación... es un hecho, notorio entre otras cosas por su reparto (en el que caben Mandy Moore, Seann William Scott, Jon Lovitz o... ¡Christopher Lambert!), y, sobre todo, por el tono irónico con el que se envuelven las innumerables frases "memorables" y "profundas". Y ya sabemos todos que el humor mueve el mundo, y que todo aquel que no se toma en serio a sí mismo está mucho más cerca de la salvación que, por ejemplo, Víctor Erice.

"Southland tales" no es perfecta, hay evidentes agujeros en una trama tan compleja que probablemente te pasen desapercibidos, pero están ahí. También hay personajes que leyendo los primeros capítulos prometían un mayor protagonismo y que después desaparecen. Creo, sin mucho margen de error, que todo se debe al remontaje de Richard Kelly de una película inabarcable, en duración y en contenido. Además, tenemos el comentado problema del arranque, a medio camino entre querer resumir los tebeos y tratar de retomar la trama... si hubiese habido huevos, se podría haber prescindido del resumen y de todas las citas destinadas a repetir la información ya sabida... pero claro, eso ya no es un experimento ni nada, eso es un suicidio crítico y comercial. Aunque, a juzgar por sus resultados, hubiera importado poco.

Me quedan dos preguntas para acabar, la primera es saber cómo y cuándo llegará esta película a España. La segunda. si el tiempo la convertirá en el clásico que una historia con tantas pelotas merece ser. Por cierto, la cita del principio es una perversión del final del poema "The hollow men" de T.S Elliot, por si os lo estabáis preguntando.

Os recomendaría esta película a todos, pero estoy casi seguro de que al 95% de vosotros no os va a gustar...

Have a nice apocalypse.

- Me dijeron que esto iba a ser la secuela de "El tesoro del Amazonas".
- Estamos bien jodidos.

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Mi blog se muere

Posteado por: The Devil Rules the World el 14 jun En: Algo de comics Pues a mi me ha gustado... Yo, mí, myself... Grandes personalidades del mundo (real o ficticio) Loser Films Algo de cine Algo de todo lo demás Sólo es un poco de sexo gratuito (pero me gusta) - 16 comentarios

Sí amigos. Mi blog está moribundo. No sé que coño le pasa. Lo he intentado todo: respiración asistida, masaje cardíaco, electrodos en los testículos... y nada.

He tirado la toalla, así que estoy empezando a buscarle un buen cementerio. El velatorio será en los próximos días, una vez que el médico forense acabe su trabajo y me diga qué es lo que ha ocurrido.

La familia al completo en el triste velatorio

¿Mi opinión personal? Falta de riego sanguineo. Las palabras que lo alimentaban y le daban vida dejaron de fluir hace tiempo. Hace tiempo que uno perdió ilusión por compartir gilipolleces tales como el diabólico clon de Michelle Wild, la absurda e increible comparación entre dos peliculillas como "Hostel" y "Eurotrip" o el megahit del chancletismo filogay en "300".

Vamos, vamos, sed sinceros, todos lo veíais venir. Los últimos posts han sido poco o nada inspirados y la chispa, si es que alguna vez la hubo, ha ido desapareciendo lentamente. Pero lo peor no es que uno sienta la decepción en la mirada furtiva de sus lectores, lo peor es que esa decepción, que tiene su origen en el diabólico autor, ha acabado provocando la lenta extinción de todo asomo de vida en esta pobre e ilusionada criatura... Además, ultimamente proliferan excelentes artículos en blogs ajenos que parecen firmados por el diablillo en persona, es decir, artículos que bien podrían haber insuflado vida a este ser moribundo, de haberse perpetrado aquí con tanto talento y ganas como fueron empleados allí. ¿Para qué perder el tiempo escribiendo algo que queda mejor expresado y recibe mucha mayor atención en manos de otras personas?

Un último destello de sordidez sin fin: el grande entre grandes Bertín Osborne, acompañado de los grandes entre grandiosos Manowar . Vivir para ver.

Es curioso, echando la vista atrás, como fueron evolucionando los temas y el estilo con los que fueron abordados los primeros posts, allá en la infancia del blog, navegando entre secciones que nunca fueron a ningún lado y posts acerca de absolutamente nada , con el tiempo, y gracias a los primers hits que le dieron vida (como no, tetas y culos ) y algun que otro acierto , el tono y estilo encontraron un rumbo fijo. Era la tierna juventud de este humilde lugar que, sin embargo, encontró una madurez abrupta con cada vez más largos intervalos entre artículo y artículo y una vejez prematura con una decadencia lastrada por el exceso de ego de su mencionado autor. Los últimos posts, a camino entre el exhibicionismo y el confesionario on line fueron ralentizando la circulación sanguinea de este ente coctelero hasta que su defunción ha sido casi confirmada.

Claro está... con "El Síndrome de Lázaro" tan próxima, uno, que no es de piedra, se plantea si la criatura podría tal vez resucitar, aunque fuera como una babeante y descerebrada forma de vida (cosa que, de todas formas, ya lo era un poco).

-Hola guapo, ¿vienes a dar una vuelta?
-¿Cuanto por usar el lazo de la verdad??? ¿Cuanto por usar el lazo de la verdad????

Podemos albergar tal esperanza, entre otras cosas porque, rayos, desde algún sitio hay que tratar de promover a la primera película de Loser Films.

Así pues, podemos esperar y desear una pronta resurrección, quién sabe cómo, cuándo y dónde... si bajo esta misma apariencia, con otra completamente diferente o incluso en una nueva dirección total y absolutamente renovada.

O no.


-¡¡Peteeeeer!!
-Mary Jane, hijaputa, quítate de encima que me estás aplastando los huevossss...!

Incluso Spider-Man parece estar a punto de despedirse también en su nueva aventura comiquiera (próximamente en su tienda de tebeos favorita). Renovarse o morir. O morir simplemente, total...

A modo de gran despedida os dejo este documento único... sé que sabréis valorarlo, se llama "Las peores películas de la historia en 6 categorías". No están todas las que son... pero ya sabéis.

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¿Qué os ha parecido? ¿Un digno broche final? Sin duda mis favoritas son "la peor muerte" y "la peor interpretación"... aunque "la peor linea de diálogo" también me desencajó la mandíbula...

En fin... hasta la vista, baby.

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Reflexiones gratuitas (y, oh no, de nuevo Parecidos razonables)

Posteado por: The Devil Rules the World el 14 oct En: Pues a mi me ha gustado... Algo de cine - 9 comentarios

Siguiendo mi buena costumbre de hablaros de las películas que estrenan meses después de que las hayan estrenado, cuando ya no tenéis ninguna posibilidad de verlas en el cine y cuando ya han dejado de ser la noticia que, algunas de ellas, eran... inicio mi nuevo artículo...
Sí amigos, porque ayer vi una película que, sin ser ninguna obra maestra, me inspiró varios comentarios con los que ilustrar un nuevo y gratuito artículo de mi enormemente gratuito blog.

La película en cuestión es "Nacho Libre", que por alguna extraña razón, en España se ha titulado "Super Nacho". Y sí, me reí mucho.
Para los poco instruidos, ésta puede parecer una comedia más del típico comediante yanki (en este caso, el enorme Jack Black), sin embargo, para los afortunados que tuvimos la suerte de cruzarnos en el camino de la anterior película de su director, "Napoleon Dyanamite", ésta era una película que no podíamos dejar pasar.
"Napoleon Dynamite" es un extraño cruce entre una comedia "teen" al uso y el nuevo cine independiente americano. Su ritmo lento y sus personajes al borde de la subnormalidad no son los ingredientes que uno esperaría ver en una de las películas más divertidas de los últimos años. Pero el caso es que funciona. La película fue un pequeño éxito en EEUU aunque aquí, por ejemplo, pasó bastante desapercibida.

La cuestión sin embargo, es si la austeridad de la puesta en escena y en el montaje eran producto de una realización poco arriesgada (o poco creativa) o el sello de un director con las ideas claras... con su segunda película, Jared Hess ha demostrado que sabe cómo crear comedias únicas y personales sin renunciar por ello (como ocurre en demasiadas películas) al aspecto visual. A menudo nos encontramos con buenos comedias realizadas con una escasez de ideas alarmante, mientras que ideas superestúpidas y/o trilladas cuentan con envoltorios de lujo.
Afortunadamente, éste no es el caso.
La comedia funciona en su mayor parte gracias a los personajes, equivalentes mexicanos no sindicados de Napoleon y su familia, pero eso no excluye un puñado de gags visuales realmente tronchantes. Y luego están las escenas de lucha libre.

Éstas escenas, de coregrafías hipnóticas, puede que sean (fácilmente) los mejores momentos de la película. No sólo por los impagables personajes que desfilan por ellas (demostración de la absoluta fascinación que provoca en el director todo lo sucio y bizarro de la condición humana), sino por cómo están diseñadas visualmente.
En resumen, una película que puede pasar despercibida entre "Un papá genial", "Escuela de rock" y gilipolleces semejantes, pero a la que deberíais dar una oportunidad. Y, sobre todo, tratad de recuperar "Napoleon Dynamite".
Otra de las reflexiones que me provocó el visionado de la película estuvo dedicada a Danny Elfman.
Sí, aunque parezca increíble, la música de esta película (aparentemente alejadísima de los temas y géneros que suele tocar este compositor) está compuesta por Danny Elfman.

Napoleon, rodeado de su hermano Kip y su tío Rico.

Y es lo mejor que le he oído... bueno... desde "Huída a medianoche" (comedia que también deberías recuperar).
Éste último comentario puede sorprender a los que no me conozcan. En m pasión por el mundo de las bandas sonoras tengo crucificado a Danny Elfman. No le aguanto, no aguanto su música barroca y excesiva y repetitiva hasta la extenuación.
Pero tampoco me malinterpretéis. Le reconozco sus méritos. Su primera banda sonora importante, la que le hizo famoso, el primer "Batman" de Tim Burton (al que también detesto profundamente), me parece una grandísima banda sonora.

Danny Elfman, bien acompañado de su mujer, la achuchable Bridget Fonda.

El problema es que todo lo que ha hecho a partir de entonces me parece una repetición constante de los mismos machacones ritmos y fanfarrias. Con todo, me gustan mucho sus canciones para "Pesadilla antes de navidad" y alguna que otra música que ha compuesto a lo largo de estos años (pocas, la verdad). Por eso precisamente me quedé de piedra al ver en los títulos de crédito que la impagable banda sonora (bueno, al menos gran parte de los temas instrumentales que suenan, porque hay algunos compuestos por Beck, canciones aparte) estaba firmada por él, ya que, aparte de ser irreconocible su estilo, es una música realmente divertida.
Y llegamos a la tercera y última reflexión, con la que probablemente me mandéis a la mierda:

PARECIDOS RAZONABLES 3 (no es coña):
La película está protagonizada, aparte de por luchadores mexicanos de dudosa procedencia, por una encantadora actriz mexicana llamada Ana de la Reguera. Éste dato lo sé ahora, porque me fijé en los créditos de la película. Pero durante todo el metraje estaba convencido de que Paz Vega había hecho una película con Jack Black y yo no me había enterado (al fin y al cabo hizo una con Adam Sandler, así que cosas más extrañas se han visto). El hecho de que esto haya ocurrido después de mi monumental rayada con Michelle Wild y su diabólico clon no hace más que aumentar mis sospechas de que soy el poco carismático protagonista de una especie de broma cósmica perpetrada por no estoy muy seguro quién.
Seas quien seas, ya te vale.
Y sin más, a las fotos me remito (no más clones diabólicos, por Dios...):

Ana de la Reguera y Paz Vega, gemelas separadas al nacer... o algo.

Sin comentarios.

El ataque de los clones.

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"X-Men 3": Por fin la Patrulla X

Posteado por: The Devil Rules the World el 28 may En: Pues a mi me ha gustado... - 1 comentario

He oído montones de críticas hacia la tercera parte de X Men. Casi todas dicen lo mismo: poco o nada que hacer en comparación con las dos primeras.
A mi eso me parece el síndrome del hijo abandonado: Te cabreas con el nuevo señor que se ve con tu madre porque tu padre se ha largado sin despedirse.
Soy un gran fan de las dos primeras películas, salí emocionado del cine de la primera. Muy grátamente sorprendido. La segunda me gustó aún más.
La tercera es la mejor.
Seamos serios. Las dos primeras eran muy buenas películas, pero eran adaptaciones pobres del rico universo mutante.
Para que os hagáis una idea: de una maxiserie de 12 números (hablo de cómics, claro) que contara toda la historia de la Patrulla X, la primera película sería el primer número. Nos presentaron magníficamente el complejo mundo en el que viven los X-Men, mutantes con superpoderes que han jurado defender a aquellos que les temen. Pero poco más. No había nada de la grandeza y espectacularidad, del auténtico "scope", o la verdadera escala en la que se han movido estos personajes durante más de 35 años. Y además hubo un par de bajas por el camino: Pícara, convertida en remix de otros personajes (Kitty Pride y Júbilo), perdía su verdadera identidad como personaje, y Dientes de Sable, la némesis de Lobezno, uno de los más fieros enemigos, quedaba convertido en un triste villano de tres al cuarto que ni siquiera han podido utilizar en las secuelas de lo cutre que era. Además Tormenta pasaba de líder del grupo a poco menos que figurante de lujo.
<--- Tormenta por fín en su salsa.
La segunda mejoró un poco el asunto de la acción, y continuó desarrollando el universo presentado en la primera. Pero dió poquitos pasos en el aspecto de la escala. El personaje de Pícara cayó en el camino y la pelea entre Lobezno y Dama Mortal dejaba bastante que desear... además, ¿qué climax es ese de meter a la Patrulla X y Magneto en una base subterránea con un par de militares? Una pena, justo el último acto de la película, cuando la trama tiene que avanzar hacia arriba, lo hace abajo (bajo tierra). Con todo, nos dimos con un canto en los dientes. Era una gran película.

Y entonces Brian Synger se larga a hacer "Superman Returns" y todos lloramos desconsolados. Hombre, eran buenas pelis, pero desde luego tenían muchas cosas que mejorar. El sustituto, por desgracia no parecía estar a la altura. Brett Ratner puede presumir de haber convertido a Jackie Chan en estrella para el público yanki. Y de poco más. Así que nos enfrentamos a esta tercera parte sin saber muy bien con qué nos vamos a encontrar.

Y resulta que lo que nos encontramos es una película que se parece, por primera vez, a un cómic de la Patrulla X. Y eso no está nada mal, pero que nada mal.
Viendo la película tuve momentos de auténticos pelos como escarpias que en las primeras partes asomaron levemente. Hay muchísimos más personajes que en las anteriores y la acción es bastante más desmedida. Le achacan que los personajes no están tratados con la profundidad que anteriormente, pero aquí hay mucha tela que cortar (quizá demasiada), cada personaje tiene su momento estrella, algunos como es lógico más de uno. Y todos al servicio de la historia (cerrar el último capítulo de una trilogía, que en mi opinión, no hacía ninguna falta).
¿Hay fallos? A montones. ¿Y qué? Lo que cuenta es la emoción de haber visto por fín una historia que hace justicia al tebeo y no una "adaptación" de bajo presupuesto.
Tormenta por fín actúa como el líder que es. El Hombre de Hielo y Pyro resuelven sus diferencias, la Bestia brinca y patea culos como sólo él sabe, Coloso y Lobezno practican el lanzamiento especial, y Kitty Pryde... se convierte en la mayor sorpresa de la película.
<--- Kitty, te sales por todos lados (chiste fácil, la chica traviesa paredes).

Pero hablemos de Fénix Oscura... (o Famke Jenssen, arf). Me jode que no la hayan mandado al espacio a destruir galaxias enteras, pero bueno, el personaje es el mismo, sólo que con menos ansias destructoras.
Una Fénix Oscura de andar por casa. Pero sigue acojonando... --->
Hay otras cosas que la rodean que no voy a comentar aquí para los que no han visto la película.
Y otra cosa. ¿Para qué querer dar un final a una historia que lleva cuarenta años desarrollándose y que probablemente nunca termine? Hay cosas que no se deben hacer, señores. No puedes darle un final a una historia que no la tiene. Pero bueno, todos sabemos que en los tebeos de superhéroes y, especialmente en los de la Patrulla X, nunca hay nada definitivo.

Lobezno: "Sí, me parece la mejor de las tres. ¿Algun problema?"

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Milla Jovovich a las órdenes de un freak: "Ultraviolet"

Posteado por: The Devil Rules the World el 6 may En: Pues a mi me ha gustado... - 9 comentarios


¿Qué esperabáis? ¿que iba a dejar pasar la oportunidad de comentar una peli como esta? Como le dice el malo a Violet cuando ésta se pone chula delante de 700 soldados... "Are you mental?"
Pues sí, chicos y chicas. Esta película es un puñetero videojuego. O eso es lo que sospechamos todos después de ver el trailer hace unos meses (cuando digo todos, me refiero a mi y a todos esos pequeños seres que habitan en mi interior y me dicen que haga cosas, como por ejemplo, ver el trailer de "Ultraviolet").
Error. Nada más comenzar la peli vemos unos créditos hechos a base de (estupendas) portadas de supuestos cómics protagonizados todos por la mencionada Violet. Los dibujos, por cierto, a cargo de gente tan guay como Howard Chaykin, Lee Bermejo o Ed Mcguinness entre otros tantos dibujantes. Por supuesto la tipografía de los créditos es la típica que se incluye en los bocadillos de los tebeos.
Asi que viendo los créditos, nos damos cuenta de que estamos ante toda una declaración de principios. Esta peli no es un videojuego. Es un tebeo.
¿Y quién es el pedazo de freak que dirige (y escribe) este tebeo?. Su nombre es Kurt Wimmer y los pocos que vimos su anterior peli "Equilibrium", ya sospechábamos de qué pie cojeaba.

Christian Bale antes de ser Batman ya repartía buenas galletas en la anterior peli de este cacho freak. --->

En "Equilibrium" teníamos un pseudo pastiche de "Matrix" con cierta gracia. Típica sociedad futurista-tecnológica-fascista en la que Christian Bale hace de una especie de policía superespecial encargado de destruir todo aquel material que pueda considerarse subversivo. Para que os hagáis una idea al principio de la peli encuentra la Mona Lisa original de Da Vinci y ordena quemarla... (joder si se entera mi profesora de arte de COU), y luego entrega a su compañero porque le pilla leyendo un libro (de Dan Brown, fijo). El caso es que a pesar de toda la estética post-matrix tantas veces imitada, la peli tenía un "algo" y era muy entreteinda. Pero lo que me hizo sospechar lo cachofreak que era el director fue el detalle del arte marcial que practican los protas... ¡en la que incluyen las armas de fuego! Raro raro raro...
También hay que aclarar que las dos películas están escritas y dirigidas por él, con lo que me imagino que es un tío al que le gusta lo que hace, y todo aquel que se toma el cine de acción tan en serio cuenta con todos mis respetos.

Pero volvamos a "Ultraviolet"... la peli dura ochenta minutos y prácticamente no hay descanso. Vamos de persecución en persecución y de batalla en batalla. Visualmente la película parece un videojuego (perdón, un tebeo muy colorido), no hay un sólo plano que parezca mínimamente natural o realista, igual que todo el diseño de producción. La premisa argumental es muy tonta, y bastante gratuita (un virus que infectó a la población mundial... bla bla... sociedad dividida entre humanos y vampiros... bla bla... ah, perdón, no son vampiros, son "homófagos" (?) y aunque todos tienen colmillos, nadie los usa jamás para nada ni se menciona semejante dato para nada más.
Rayos, vayamos a lo que realmente importa y a la razón por la que la película merece ser vista: Milla Jovovich.

Dice el director que escribió el guión específicamente para ella después de ver "Resident Evil". Bueno, sólo puedo agradecerle que haya tenido el buen gusto de hacer una película para el lucimiento de una de las cosas más bellas que Dios ha puesto sobre la Tierra.
Milla hace todo lo que hizo en "Resident Evil 1 y 2", pero mejor. Reparte hostias, se carga a los malosos de 100 en 100 (sic), dispara con sus fusiles holográficos (whatever..) y apenas se le notan esos encantadores colmillitos que le han puesto. Y sabe moverse a la hora de repartir estopa, de eso no hay duda (a diferencia de Kristanna Loken VER.
Las escenas de acción son un poco rápidas para mi gusto, pero están bien montadas y se entienden, que es lo que importa, ah, y lo más importante, Milla se pasa toda la peli con el ombligo al descubierto... (arf arf).
Como conclusión podemos decir que "Ultraviolet" es el resultado de darle (un poco de) pasta a un cachofreak con exceso de influencias en su cerebro. Hay cosas bastante chunguillas, pero la peli no deja de resultarme simpática, quizá porque no puedo evitar sentirme identificado con el tío que ha perpetrado semejante colección de excesos... Kurt, tío, deja de ser tan freak, que la gente ya empieza murmurar (...pero no dejes de enseñarnos el ombligo de Milla, por favor).
Una foto totalmente gratuita de Milla Jovovich... nunca son sufcicientes.

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"Torque"

Posteado por: The Devil Rules the World el 30 mar En: Pues a mi me ha gustado... - 5 comentarios

Evidentemente... no podría empezar esta sección con otra película que no fuera esta JODIDA OBRA MAESTRA... Aunque la verdad, me he planteado si incluirla aqui, porque a todo aquel al que se le ha enseñado le ha molado mucho. Simplemete debería hacer una sección que fuera "Obras maestras indiscutibles del séptimo arte" y meterla ahí, entre "El Padrino", "Tiburón" y "Yo hice a Roque III".
Pero a lo que íbamos. "Torque" es todo aquello que hace grande al cine condensado en 80 minutos escasos. A saber: motos que circulan a 400 km/h (no es coña), Jamie Pressley, concursos de camisetas mojadas, punch lines patéticas, velocidad, velocidad, velocidad, motos que se dan de hostias, motos que vuelan, motos que se suben a los trenes en marcha, Jamie Pressley...

<--- La susodicha

En conclusión, un festival para los ojos que hace palidecer de vergüenza a Michael Bay o a David Fincher (maricas todos!). Nunca tanta desvergüenza se plasmó en una pantalla con tanto talento (sí, talento, ¿qué pasa?). Y por si eso fuera poco sale Ice Cube. ¿Por qué nadie le reconoce a Ice Cube todos los méritos que se le reconocieron en su día a Mr.T?

La peli, incomprensiblemente fue un fracaso en todo el mundo, pero espero por Dios que le dejen hacer otra película al director (un tal Joseph Kahn). Por el progreso del cine ¡le necesitamos!!
Por cierto.. ¿alguien puede explicarme por que rayos la peli se llama "Torque"? Algún motivo habrá ¿no? Aunque pensándolo bien, sería todavía más genial que no lo hubiera y que simplemente se llamase así porque les apetecía...

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