Pido disculpas de antemano por la longitud de este comentario. Si os aburre pasad directamente a las chicas desnudas de más abajo...
Es difícil explicar lo que para mí supone Spider-Man. Las películas me han facilitado el trabajo porque todo el mundo las vió y ahora todo el mundo conoce a Peter Parker. Así que no tengo que enrollarme contando su origen y de donde salió y todo eso que tanto os aburrió a los que leístes mi entrada sobre el Caballero Luna.
Spider-Man es, sin mucha vuelta de hoja, el héroe Loser definitivo. El perdedor obligado a ser un héroe. El tío al que todo le sale mal y luego aún peor. El tío con el que se metían en el colegio por no ser como los demás... Spider-Man podría ser cualquiera de nosotros.
Y esa es su genialidad, su grandeza. Spider-Man fue el primer superhéroe adolescente que no estaba a la sombra de un adulto (estaban Robin, Bucky y otros tantos que simplemente hacían de comparsas de Batman o el Capitán América y servían para ser secuestrados de vez en cuando) y el primero en recibir los palos de todos aquellos a quienes trataba de ayudar. El primero que no puede llegar a fin de mes y que tiene que salir a combatir el crimen en mitad de un gripazo de aupa.
A Peter Parker le pasa todo lo que nos pasaría a nosotros si tuvieramos que salir en mallas a luchar contra el crimen.
A mí, lo reconozco sin pudor, me emocionan muchos números de Spidey... no puedo evitar identificarme con él. Sufrir, llorar y enamorarme con él.
Cuando empecé a sumergirme de lleno en sus historias, yo estaba inmerso en una profunda depresión. Una de las gordas, los que me ayudaron a padecerla saben bien que fueron momentos muy chungos para mí. Mi novia de los últimos cuatro años me había dejado para irse a vivir con un tio que se difraza del Guerrero Samurai, esas cosas marcan, qué queréis que os diga. Cada vez que agarraba un tebeo de Spidey, mis problemas desaparecían durante los diez minutos que tardaba en acabarmelo. Y claro, lo que yo quería era no parar de leer. Y aunque alguna de las etapas por las que comencé fuera uno de sus peores momentos (la celebérrima "saga del clon") seguía pareciéndome un personaje a prueba de bombas. Estaba constantemente puteado. La vida le trataba a patadas. Su tía enferma mortal. Un clon diciéndole que él no era el verdadero Peter Parker y unos guionistas que acababan con la paciencia del más paciente...
Pero tenía a Mary Jane. Y todos sabemos que el día que la conoció, le tocó la lotería.
"Admítelo, tigre. Te acaba de tocar la lotería"... Las primeras palabras de Mary Jane en el cómic no podían ser más ciertas. Nos tocó a todos.

Mary Jane es, por acabar rápidamente con la definición, la chica perfecta. Bueno, lo es ahora. Durante sus primeros veinte años de historia fue una pendona fiestera y algo egoísta, pero luego aprendimos que todo tenía un motivo. Y justo entonces se casó con Peter. Y desde entonces luchan por ser felices.
Cuando les veía juntos sólo podía desear que nada se interpusiera en sus caminos. Que se fueran de la ciudad, del país, que desaparecieran antes de que el jodido Buitre o el nuevo Duende de turno volviera a putearles. Quería que fueran felices. Porque Spider-Man es uno de los nuestros. Es un Loser, Spider-Man soy yo. Y yo quería, ansiaba desesperadamente, ser feliz. Pero a Spidey no le dejaban. Ni a Mary Jane. Ni yo podía superar mi depresión. Hasta que María apareció en mi vida. Y me enamoré, y no pude evitarlo. Se lo dije: "el día que te conocí me tocó la lotería" y ella me dijo "nos tocó a los dos, tigre" entonces supe que había encontrado a la chica perfecta. A mi Mary Jane.


Una relación perfecta. Casi siempre. --->

Con el tiempo no todo sería siempre bonito. Mary Jane pasó un año y pico secuestrada y dada por muerta y cuando volvió necesitó alejarse de Peter y él tuvo que aprender a vivir sin ella. A nosotros nos pasó algo parecido (salvo lo del secuestro, no recuerdo que nadie la secuestrara, o por lo menos ella no me lo dijo), pero el caso es que al final y prácticamente al mismo tiempo, las dos parejas volvimos a estar juntos. Bien por los finales felices.

Vale, todo esto está muy bien, pensaréis, muy pastelosa y muy bonita tu entrada, pero... ¿por qué? La verdad, se me ha ido la pinza. Como dije al empezar, es difícil explicar lo que supone Spider-Man para mí. Pero lo intento ¿vale? sed pacientes.

Uno de los principales puntos fuertes de Spidey es su humor. Siempre saca de quicio a los supervillanos con los que lucha, metiéndose con ellos de forma tan divertida e infantil que casi todos acaban gritando en algún momento u otros "¡¡Cállate!!". Eso me encanta de él, porque yo, sin humor, no voy a ningún lado. Otra característica muy suya es que es, por definición, un auténtico solitario. Creo que es el solitario definitivo del mundo de los superhéroes. Vale, ha compartido muchísimas aventuras con otros héroes, incluso ha tenido varias colecciones en las que siempre compartía el cartel con otros héroes. Pero siempre ha estado él sólo. Con Mary Jane, como mucho.
Fijaos en esto. En los cuarenta y pico años que hace que existen los Vengadores, Spider-Man nunca ha formado parte de ellos. Estoy hablando de un grupo que ha tenido en sus filas a prácticamente la totalidad del Universo Marvel. Incluso Reed Richards y Sue Storm (de los 4 Fantásticos) han formado parte de los Vengadores alguna vez. Leches, incluso el Hombre de Arena ha sido vengador.
Pero Spidey no. Le intentaron reclutar un par de veces. Siempre sin éxito y eso que la pasta le hubiera venido muy bien (porque los vengadores son una especia de cuerpo de funcionarios ¿sabéis? les pagan pasta por salvar la humanidad de vez en cuando, no es dinero público pero casi mejor, que luego hay lios con el ayuntamiento). Spidey es un solitario, y no se hable más.
¿Conocéis más héroes solitarios? Claro. Batman.
Pues no. Batman tiene a Robin, y a Batgirl (luego convertida en Oráculo), y luego Robin crece y se transforma en Nightwing, y aparece otro Robin, y otra Batgirl... Batman es Scooby-Doo.

¿Que por qué me estoy poniendo tan pesado con lo solitario que es Spider-Man? Porque después de cuarenta y tres años siéndolo, por fin ha dejado de serlo.
Spider-Man es, por fin, un miembro de los vengadores de pleno derecho (antes lo era en reserva, pero eso no cuenta mucho). De los Nuevos Vengadores, sí (no es exáctamente lo mismo, aunque lo parezca), pero Vengador al fin y al cabo.
Es un hito histórico, y necesitaba compartirlo.
La cosa es que el Capitán América se acerca a él al día siguiente de haber luchado juntos contra montones de malosos escapados de la prisión de la isla de Ryker gracias a una sucia artimaña de Electro. El Capi cree que la ciudad necesita un equipo de Vengadores después de que los de toda la vida acabaran como el rosario de la aurora (hasta mataron a Thor y todo...) y su lucha conjunta le ha convencido de que Spider-Man sería una buena adquisición. Así que, como decía, se acerca a él...

-Estoy reuniendo un nuevo grupo de Vengadores y te quiero en él... ¿qué me dices?
- No... no soy de grupos. La gente me odia. No pertenezco a un grupo.
- ¿Puedo hacerte una pregunta? ¿Qué tal te funciona? ¿Eso de "no ser de grupos".
- Bueno...
- Siempre que he luchado contigo me has sorprendido.
- ¿En serio?
- Hazme caso en esto, y si no te gusta, te vas. Pero inténtalo por mí.
- No me puedo creer que esté diciendo que sí. ¿Cómo podría decirte que no?

- Bien.
- Bueno, la verdad, el dinero me vendría bien.
- Oh, no hay dinero.
- Agh, es tan propio de mí que no tiene gracia.

Ése es Spider-Man. Un clásico.

Spider-Man, junto al Capitán América y Luke Cage. --->

No os preocupéis. Aún me queda mucho que hablar sobre lo que significa Spider-Man para mí. Próximamante la continuación...