Uno no ha pataleado suficiente por la adaptación de "V de vendetta", o "Los 4 Fantásticos" cuando mira a su alrededor y se da cuenta de que el pequeño montículo sobre el que vive y cuya propiedad se apropia para él, no es más que un minúsculo montón de arena en medio de un mar lleno de montones de arena.
Un día, en la papelería en la que trabaja María, estábamos a punto de irnos cuando entra un señor de mediana edad buscando un tipo de boli concreto, un Inoxcrom modelo de botón semejante a no sé qué modelo Parker del año 56... Los siguientes diez minutos los pasó diseccionando todas las marcas actuales de bolígrafos y lamentándose de que Bic ("unos bolígrafos excelentes") y Pilot, estuvieran acaparando el mercado y desplazando modelos tan fascinantes como el susodicho Inoxcrom (que patentó un sistema basado en un recubrimiento de silicona que impedía que se secara la tinta).
Leyendo otro día "El Mundo" me fijé en un artículo que hablaba sobre la última adaptación de "Orgullo y Prejuicio" que ha sido unánimemente alabada por la crítica internacional. El autor dedicaba dos columnas a detallar las infidelidades que presentaba la película con respecto a la novela, errores de casting, etc, y de paso aprovechaba para repasar las recientes adaptaciones de novelas de Jane Austen, metiéndose con todas y cada una de ellas. Al acabar de leer me dije a mi mismo "¡un freak de las novelas de Jane Austen!".
¿Cuál es el sentido de todo esto? Pues que todos tenemos nuetra parcela de poder. Todos tenemos nuestro rinconcito de sabiduría que nadie más posee y que de vez en cuando nos permitimos sacar a la luz.
En mi caso pueden ser los cómics, o el cine en general, o cierto tipo de música. Pero ahí fuera hay mucho freak suelto. Aunque no lo sepan.

Freak de Jane Austen a la salida de "Orgullo y prejuicio": "Hijos de putaaaaaaaa..."

La película "Entre Copas" nos enseñó que también existen freaks del vino. En "Ghost World" veíamos una divertida reunión de freaks de los vinilos. Y en "Alta Fidelidad", John Cusak nos enseñaba que hacer una selección musical para grabarle a un amigo o una chica es todo un arte. "Toy Story 2" mostraba lo cruel y competitivo que puede llegar a ser el mundo de los coleccionsitas de muñecos... Y así podría estar toda la tarde.
Todos tenemos un grupo musical que es "muy nuestro" y que nos encanta porque en el fondo no los conoce ni Dios. Vamos superorgullosos por ahí, proclamando lo originales que somos porque es el año 1998 y nos gusta, por ejemplo, System of a down. Nos quejamos amargamente del poco gusto musical de la gente que no conocen un grupo tan interesante como el nuestro, y en cambio en las listas de ventas arrasan mediocres como Korn o Limp Bizkit. Y de pronto, con su segundo disco, System of a down se hacen famosísimos. Y todo el mundo los conoce. Y tú miras a tu alrededor sin comprender nada, amenazado por todo el mundo que trata de arrebatarte algo que es únicamente tuyo y de unos pocos elegidos. Naturalmente cuando su tercer disco sale al mercado siempre podremos afirmar orgullosos "ya no suenan como antes, son unos tristes imitadores del estilo de sus primeros años...". Aunque en el fondo, te sigan gustando igual.
Pero ya no es lo mismo.

Los muchachos de System of a down, antes y después de ser famosos

Como cuando sales de ver "Hellboy" y protestas porque la peli no te ha gustado todo lo que tú querías que te gustase, y te quejas de que no han respetado el cómic y tal y cual, cuando el año anterior viste "X-men" que te flipó a pesar de que se folla al tebeo en más sitios de los que te atreves a reconocer...
Pero no me toquéis mi parcela ¿eh?, todo menos mi parcela.
Freak de los bolis a la salida de una papelería Folder: "Hijos de putaaaaaaa...".

Todo esto viene muy a cuento porque en un par de semanas se estrena "El Código Da Vinci" y por fín, todos aquellos que nunca pueden presumir de parcelita, van a tener una.
Porque TODO DIOS se ha leído "El Código Da Vinci" y TODO DIOS va a ir a ver la película para poder decir, a la salida del cine: "La novela es mucho mejor". Ja.
¿Y yo? Ni he leído la novela ni pienso ver la película. Han conseguido que esté hasta los cojones de Dan Brown y todas sus paridas sin siquiera acercarme a uno de sus libros.
Esta vez mi parcela de poder es no tener parcela.