Continuando con el artículo de hace un par de días sobre las tribulaciones personales de Lee Tamahori y John McTiernan llega esta nueva entrega de amarillismo hollywoodiense. Richard Kelly es un terrorista. ¿Quién cojones es Richard Kelly y por qué es un terrorista? Richard Kelly escribió y dirigió una extraña película que ha originado un aún más extraño culto hacia ella: "Donnie Darko". A mí no me dijo nada, pero hay auténticos fanáticos de esta peli con Jake Gyllenhall. Su siguiente proyeto en cambio,(a punto de estreno), tiene una pinta cojonuda. Es algo así como una historia futurista de conspiraciones gubernamentales protagonizada por un actor de pelis de acción metido a detective (interpretado por The Rock), una actriz porno aspirante a presentadora de televisión (Sarah Michelle Gellar... arff) y un policía con la clave de todo el tinglado (Sean William Scott, el Stifler de "American Pie"). Luego la peli será lo que sea, pero con esa premisa ya se han garantizado el dinero de mi entrada. Buffy metida al cine porno... Dios existe

Vale, esta es la parte guay de la historia. La parte chunga viene cuando Richard Kelly quiere viajar a Cannes para presentar esta película "Sothland Tales"... y el gobierno le requisa el pasaporte. Al parecer hay un conocido terrorista involucrado en los atentados del 11-M que se hace llamar también Richard Kelly. Con lo que ahora el pobre tipo anda moviendo cielo y tierra para poder demostrar que es un ciudadano americano de pleno derecho. Flipad conmigo. ¡El pobre mendrugo tiene que demostrar que es él! El director, al comentar sobre ello, dijo algo como "No puedo evitar pensar que todo esto tiene que ver con mi película, al fin y al cabo también habla sobre la privación de libertad individual y de conspiraciones gubernamentales..." si, chaval, sí... seguro. Yo sólo quiero que estrenen la película.

The Rock va a tener que ponerse duro con los de aduanas... como coja su palo no va a quedar ni uno con dientes.

Así que las cosas raras siguen sucediendole a la gente rara. Un día de estos pillan a David Lynch ahogado en su propia orina o algo así. O mejor, a Lars Von Trier asfixiado por su propio ego.