De repente he tenido como una especie de ataque nostálgico que provoca que mi memoria vague por el recuerdo de los formatos en los que la música fue llegando a mi cerebro. Extraño. He decidido dividirlo en capítulos para tratar de darle un poco de épica al artículo (ejem):

1- DISCOS DE VINILO:
El primer vinilo que tuve en mi propiedad fue la banda sonora de "Indiana Jones y el templo maldito" (de John Williams, por supuesto)... me la regalaron por mi séptimo cumpleaños. Acababa de ver la pelicula en el cine y claro, una cosa llevó a la otra. Bueno, siendo sinceros creo que sólo quise tenerla por su portada tan chula... ¿puede alguien culpar a un niño de siete años por ello?

Supongo que mi amor por la música cinematográfica empezó ahí, ya que durante los siguientes años, y gracias a cumpleaños y regalos de reyes varios, fui acumulando sucesivas bandas sonoras... hasta llegar al culmen de conseguir la descatalogada y ultramega dificil "La guerra de las galaxias" (esto fue muchos años antes de las reediciones de turno y, por supuesto, de que el CD se impusiese como formato estandar).
Con la llegada de la adolescencia, el picorcillo de la música empezó a ser más insistente... en mi familia no se ha oído nunca mucha música, pero yo ya estaba harto de ser un paria por escuchar sólo a John Williams, Jerry Goldsmith y compañía y no poder compartir mis "extraños" gustos musicales con nadie...
Así que en mi vida entraron Extreme, Guns n' Roses y Metallica, por ese orden. Y una nueva era comenzó.

No, no es coña. Estaba empezando una nueva era: la era del CD.

2- COMPACT DISC (Parte I):
Para mí el Compact Disc siempre había sido un formato elitista para gente rica... pero en el año 91 las cosas estaban cambiando. La sección del Corte Inglés para discos compactos cada vez era más grande, y la de vinilos cada vez más pequeña. Pero yo no tenía reproductor de CDs... todo era muy confuso...
Tras un par de años remoloneando, por fín comprendí que aunque no tenía ninguna posibilidad de conseguir un reproductor de CDs a corto plazo, no tenía ningún sentido seguir comprando vinilos que en breve tiempo iba a tener que comerme con patatas... así que sucumbí, y se abrió la veda del CD... de la compra compulsiva... de patearse las tiendas para ver donde estaban los discos más baratos... de sajar a mi padre en el catalogo por correo de Discoplay y en las rebajas... en fin, todo lo que estuviera en mi mano para que mi colección de cds continuara creciendo.

Mi primer CD: el "Ten" de Pearl Jam ---->

En muy poco tiempo Guns n' Roses y Extreme se fueron a paseo y entraron grupos mucho más cañeros a la par que interesantes que provocaron una curiosa pereza a la hora de ir al peluquero. Fueron los años de melenas, ropa negra, camisetas de Iron Maiden, Pantera y Napalm Death y miradas reprobatorias de mis queridos padres (¿"cuando vas a cortarte el pelo!!?", "cuando se me caiga", contestaba yo, ahh que estúpidamente confiado sonaba entonces)...

La paradoja de esta extraña época es que no tenía forma de escuchar los discos que me compraba más que en la cadena de mi padre (no demasiado accesible) y grabándolos en cintas. Lo que nos lleva al siguiente paso evolutivo de la música en mi vida, y probablemente el más trascendente:

3- EL CASSETTE (y el puto walkman):
Venga, en serio ¿quién no los echa de menos? (Yo no los echo de menos en absoluto).

Lo más entrañable que tenían las jodidas cassettes (y el puto walkman) era que en el autobus del colegio, para ahorrar pilas, todos nos dedicábamos a rebobinar las cintas de forma "manual". esto es: metiendo un boli bic por uno de los agujeritos y haciendo ejercicios de muñeca. La imagen que creas no es demasiado glamourosa, y sí bastante patética, pero ey, las pilas eran caras.

Ejemplo de cassette al uso. TDK era mi marca favorita... (¿se puede decir eso en voz alta sin parecer idiota?)

Las cintas, aparte del coñazo de tener que grabarlas del CD, tenían su historia. Para empezar había que saber exprimirlas bien, para lo que necesitabas variedad. Lo normal era comprar un pack de tres cintas de 60 y otro de tres cintas de 90. Con eso te cubrías bastante las espaldas... o sea, si querías grabarte un disco de entre 46 y 60 minutos tenías tu cinta de 60 perfectamente aprovechada. Si por el contrario tenías un disco de duración inferior a 45 minutos entonces podías usar una cara de una cinta de 90 y aprovechar la otra para otro disco de parecida duración. Hasta ahí, perfecto. El problema eran los jodidos discos de más de 60 minutos... obviamente, por capacidad del cd, nunca duraban más de 74... aunque podían ser discos dobles, como el "Decade of agression" de Slayer, claro que entonces un disco de 90 casi seguro que también se te quedaba pequeño... Lo más horrible, no obstante, era precisamente tener un disco de 70 minutos... con lo que desperdiciabas 20 de una cinta de 90, lo que te obligaba a meter un popurrí de canciones que, siempre que escuchabas esa cinta, en el momento en el que aparecían, la cortabas y empezabas a rebobinar.

Arghh.

El puto walkman. Qué mono.

La cassette, sin embargo (me flipa el hecho de que aún se vendan... ¿de verdad queda gente que las compra?) tenía una gran ventaja: podías hacer tus propias compilaciones musicales. Y aquí es donde viene el meollo de la cuestión.

La compilación te permitía ofrecer una selección de tu mejor música a alguien. Por medio de una cinta de varios podías definirte como persona, y si a eso le añadías una carátula currada, entonces ya era lo más de lo más. ¿Quién no ha pasado una tarde seleccionando canciones y haciendo encaje de bolillos con las duraciones hasta encontrar la selección perfecta?
Cuando empezamos a salir, mi novia y yo nos intercambiamos un par de cintas de varios. Unas cuantas canciones populares que nos ayudaron a ligarnos el uno al otro y, al mismo tiempo a enamorarnos más aún. Y claro, a descubrirnos música mutuamente.

Qué romántica era la cinta (y el puto walkman).

Pero para entonces, yo ya tenía (por fin!) mi reproductor de CDs... y todo empezó a sonar a gloria (nunca he comprendido a los nostálgicos del vinilo que militan a favor de la "personalidad" de los crujidos y el sonido de estática de los antiguos pinchadiscos en comparación con la "impersonal" pureza del Compact Disc... ¿esta gente también continúa viendo las pelis en VHS siguiendo esa grotesca regla de tres?)...

4- COMPACT DISC (Parte II):
Con la nueva cadena en mi cuarto, el uso de cintas quedó recluido al puto walkman... ese maldito aparato tamaño ladrillo y succionador de pilas. Pero claro, a todos nos gusta ir por ahí escuchando música, o al menos a algunos nos gustaba antes del mp3. Así que ahora las cintas que te grabas son como la élite de los discos que compras.

Claro, había que ser selectivo. A lo que se le añadía otro problema: los discos que te dejaban los colegas...

En mi humilde opinión, lo mejor que te podía pasar con un disco prestado era que a tu colega se le olvidase que tú lo tenías. Desgraciadamente entre mis amigos eso era muy poco común, por no decir ridículamente imposible. Lo segundo mejor que te podía pasar era que el disco no te gustase, así lo escuchabas un par de veces y lo devolvías, y santas pascuas. Lo tercero mejor que te podía pasar era que te gustase, pero no te flipase, en cuyo caso te haces la pertinente copia que escuchas durante dos semanas en tu puto walkman y luego colocas en tu estantería para no volver a oír jamás. Lo siguiente menos malo que te puede pasar con un disco que te prestan es que te flipe a lo bestia... entonces estás jodido. Sí, estás jodido porque NECESITAS ese disco, no puedes pasar sin escucharlo varias veces al día. Pero no es tuyo, así que te lo grabas y lo devuelves. Y no paras de escucharlo... pero es TAN bueno, que TIENES que tenerlo original, pero ahora no tienes pasta... y ahorras. Te propones ahorrar dinero para poder comprarte el disco que a esas alturas ya te sabes de memoria. Y vas a la tienda dos semanas después, directo a la estantería donde lo tienen. Tienes un objetivo... y entonces, al lado, en la misma estanteria encuentras un disco que llevas años buscando, o tu cuarto grupo favorito acaba de sacar disco nuevo y no te has enterado y lo descubres allí... y entonces tienes que decidir... tienes que pensar si quieres gastarte el dinero en un disco que YA tienes y que te sabes de memoria o en uno que NO tienes y que necesitas comprar... así que aquel disco que TE FLIPA, acaba siendo aquel disco que NUNCA TE COMPRAS...
Jodidas cintas (pero románticas a la vez).
A estas alturas la música ya ocupa un lugar de privilegio en mi vida, me compraba unos cuarenta CDs al año y mi abanico de grupos crecía y crecía... iba pasando de los Megadeth, Anthrax y compañía a Aerosmith (primera época), Black Sabbath (sólo con Ozzy Osbourne), Led Zeppelin, etc, etc... y descubriendo a grupos que pronto empezaron a ocupar un lugar en mi corazón (Corrosion of Conformity... yeahhhh!).

Mis tres discos favoritos de Corrosion (o C.O.C. si estás en plan vago). El "Deliverance" es sin ninguna duda el disco que más veces seguidas he escuchado en mi vida.

Para mí, ir de compras en aquella época implicaba ir a Madrid Rock a comparar precios y a ver las ofertas de la semana. Algunos de mis sueños consistían en un mágico aparato con el que podías conseguir todos los discos del mundo... de cualquier grupo que se te ocurriese... y que fuera gratis...
...
...

Bueno, ya lo habéis pillado ¿no? ¿o es que sois un poco lentos?
Si alguien me hubiese hablado de internet en aquella época...

5- MP3 y NAPSTER, WINMX y AUDIOGALAXY:
Con el advenimiento de las grabadoras de CDS cayó el mito del cassette... aún se resistió a morir por culpa de la radio del coche, pero su defunción estaba sellada, aunque nada me había preparado para lo que estaba por llegar.

Cuando internet se instaló en mi casa yo no tenía grabadora ni sabía lo que era una www. Era un pobre ignorante que apenas sabía usar el yahoo (por entonces google no estaba tan extendido), pero mi adorada María me descubrío un mundo nuevo, y hablo literalmente, cuando me enseñó el Napster.

Eso, el Napster.

No daba crédito, no podía creer lo que estaba ocurriendo. Era lo más maravilloso que podría haber soñado, bueno, no. Más maravillos aún sería que además también se pudiesen bajar películas, o incluso pornografía (ejem) pero no podíamos pedirle peras al olmo. De pronto todos esos discos que tenía en lista de espera estaban accesibles... toda la música descatalogada o imposible de encontrar... por no hablar de las rarezas y los directos piratones... Aún se me saltan las lágrimas cuando pienso en esos momentos de descubrimiento, snif snif.

Napster tuvo dos consecuencias... el Heavy y el Hard Rock empezaban a ausentarse de mi vida... un par de años antes ya había llegado a mi etapa Death Metal con grupos como Napalm Death, Deicide, Obituary, Cannibal Corpse y por supuesto Cradle of Filth (que ahora incluso salen en la MTV, tócate los cojones) y le había dado la vuelta al espectro completo... me quedé con los grupos clave de mi vida (Corrosion..., Metallica), con algunos descubriemientos que me dejaron sin aliento (System of a down) y con la nostalgia (Iron Maiden... unos clásicos que nunca pasarán de moda... en mi cerebro), pero perdí interés por casi todo el resto de grupos del género. Por entonces escuchaba a Tori Amos, PJ Harvey, Smashing Pumpkins o gente como Lenny Kravitz, Foo Fighters o Weezer (qué grandes son)... lo que provocó que regresara a lo bestia al mundo de las bandas sonoras que tenía ligeramente aparcado desde hacía años.

La otra consecuencia fue que el puto walkman fue sustituido por el puto discman, mucho más incómodo de llevar. Pero bueno, lo que fuera por jubilar las cassettes de una vez...

El primer y genuino Discman de Sony... todas las ventajas de llevar un bloque de hormigón con la sensibilidad de una mina antipersona en el bolsillo... y además reproduce música.

Cerraron Napster, pero entonces entró Winmx, que era lo mismo, sólo que si te desconectabas con una descarga pendiente, podías recuperarla cuando volvieses a entrar... y había videos. Sí, videos... al principio pensé que sólo habría videos musicales, pero no. Había porno... ¡porno! Y yo sin adsl... sigh.

A Winmx le siguió Audiogalaxy, que tenía muchísima más música, y el mp3 se acumulaba en mi ordenador sin que los CDs vírgenes dieran a basto (por supuesto, cada CD tenía que venir en su caja con su portada y contraportada perfectamente imprimidas)... y los CDs de varios sustituyeron a las cassettes. Aunque suene a chorrada, creo sinceramente que los CDs tienen mucho menos encanto que las cintas para grabarte tus selecciones musicales. Claro que viendo lo fácil que se graban y lo bien que se escuchan ¿a quién coño le importa ya el encanto de las cintas a estas alturas?...

Y Audiogalaxy murió. Ramoncín acabó con ellos, como antes había acabado con Napster, bueno, Ramoncín en persona no, pero ya me entendéis. El caso es que fueron un par de años tenebrosos y oscuros... el único sustituto que encontré fue el Kazaa, y joder, era como una de las siete puertas del infierno... sólo que en vez de dejar pasar demonios y criaturas antediluvianas, dejaba pasar todo el spam y los pop-ups de la red... Maldito trasto infernal, por si eso fuera poco apenas había música decente, ni una sola rareza ni nada interesante. Eso sí... porno, todo el del mundo.

6- EL CIELO ABIERTO DE NUEVO... SOULSEEK y EL BENDITO TORRENT:
Antes de seguir con esta apología barata del pirateo en la red sólo quiero constatar la hipocresía del que persigue la descarga de música como si nunca nos hubiéramos grabado los discos de los colegas o hubieramos prestado una película... Yo nunca he escuchado más música en mi vida que a partir del momento en el que descubrí el Soulseek, y eso me ha abierto a grupos y cantantes que de ninguna otra manera podría haber conocido. Si tú tuvieras un grupo de música ¿no querrías que la gente te conociese, fuese de la forma que fuese? Rosendo decía que prefería ser pirateado a ignorado, y creo que eso resume la esencia de lo que estoy diciendo. He ido a conciertos de música a los que jamás habría ido de no ser por internet, me he comprado discos (sí, aún compro discos, ¿qué creíais?) que jamás hubiese comprado de no ser por internet, y por supuesto, el 90% de la música que descargo jamás la hubiese comprado aunque hubiese tenido la oportunidad... pero estoy divagando.

Efectivamente amigos, no conviene fiarse de nada que sea gratis.

Con Soulseek volvió la ilusión por encontrar música nueva y bandas sonoras imposibles... aún no he buscado un disco, por raro o absurdo que fuera que no haya encontrado. Y nuevamente esto, tuvo sus consecuencias...

Porque claro, una vez que tienes la discografia completa de John Williams, Jerry Goldsmith, Hans Zimmer y todos los colegas de Hans Zimmer (y tiene muchos colegas)... ya has cubierto (de nuevo) todo el espectro musical del género. Así que, ¿qué haces? Vuelves a tus raíces.

Y así estoy ahora, bajandome las etapas horteras de Deep Purple, los discos de Whitesnake, Scorpions y Twisted Sister de los que renegaba con sonrisa cínica mientras compraba Cds de Pantera y Faith no More... la vida da muchas vueltas. El vinilo se niega a morir, y justo cuando empiezas a estar saturado por la cantidad de CDs virgenes aparece...

7- EL PUTO IPOD (o mp3 portatil, para el caso...):
Hace diez años iba por la calle feliz y contento con la última cinta de Queensryche en el puto walkman y de repente al cantante empezó a fallarle la voz. Las pilas se estaban agotando y por si eso no fuera suficiente la cara A había llegado a su fin. Mientras sacaba la cinta y le daba la vuelta (siempre odié el auto-reverse) pensaba "¿te imaginas un walkman en el que pudieras meter cuatro o cinco discos sin tener que darle la vuelta a la cinta?"...

Años después puedo tener más de la mitad de mis discos almacenados en mi mp3 de 40 gigas, y llevarlo cómodamente en el bolsillo mientras saco al perro.

Si pudiera mandarle un mensaje a mi yo del pasado...

El puto Ipod (o equivalente).

Claro, ahora todo tiene sentido. Ahora enchufo mi mp3 a la cadena y ni siquiera tengo que copiarme los discos a CD. Demonios, ya casi ni necesito reproductor de CD... ¿que es lo que ocurre? Que AHORA NO PODEMOS GRABAR CINTAS DE VARIOS, NI CDS... porque ya no escuchamos cds, estamos todo el día con el puto ipod.

Así que ahora, cuando quiero compartir música con mi novia... le paso una carpetita a través del explorador de Windows.
Es lo que tiene la tecnología.
Ganas tanto y pierdes tanto...