Es peligroso crear muchas expectativas cuando vas al cine. En realidad se puede aplicar a todo en la vida. Las expectativas pueden arruinartelo todo.
Pero claro, a veces es imposible no crear expetactivas. Si no, que se lo digan a los miles de fans de Tolkien minutos antes del estreno de "La comunidad del anillo" (para muchos de nosotros era otro rollo: "¿sabes que la última película de Peter Jackson está basada en un libro?").
Y claro, a un fan de De Palma no puedes pedirle que no se sienta extasiado ante la promesa de una nueva entrega de sabiduría cinematográfica del maestro.
Es curioso como lidiamos luego con el sentimiento de decepción que nos provoca la expectación. Muchas veces negamos la realidad, buscamos excusas y tablas de salvación que justifiquen lo injustificable, muchas de éstas excusas son más o menos aceptables. Otras no. A veces también, nuestra reacción es justamente la contraria, y nos sentimos tan absolutamente traicionados que arremetemos con furia ante cualquier elemento mínimamente reprobable.
Otras, simplemente nos miramos encogiendo los hombros y decimos "qué pena".
"La dalia negra" corresponde a ésta última.
Qué pena.

De Palma nos ha fallado en su misión de entregarnos una nueva Obra Maestra de cine negro, y a cambio nos ha dejado un thriller algo ramplón y bastante pestucete. Sí que nos ha dejado unos cuantos momentos de Gran Cine, pero demasiado breves como para salvar la función.
Vayamos por orden. Y que no se preocupen los que no la han visto, no voy a destriparles el argumento (aunque tampoco creo que les importase mucho).
Lo primero que podemos decir es que, habiendo leído el libro, se puede afirmar categóricamente que el guión es bastante nefasto. No porque no adapte bien el libro, sino precisamente por todo lo contrario. No encontraréis en la película prácticamente nada que no esté en la novela. Escenas, diálogos, personajes... todo tiene su origen en el libro (con una "ligera" excepción sobre la que hablaré más adelante).
Lo mejor de la película en mi opinión es la primera media hora. La presentación de los personajes y los conflictos a los que se enfrentan son un perfecto resumen de las primeras cien páginas de la novela. Para el ojo poco entrenado puede parecer que De Palma anda escondido, pero nada más lejos... Es cierto que en sus películas de encargo suele someterse a la historia mucho más que en sus proyectos personales, no obstante ésto no ha impedido nunca que su estilo acabe fundiéndose con el argumento hasta acabar en un feliz matrimonio, así sucedía en "Atrapado por su pasado", "El precio del poder", "Los intocables" o "Misión imposible". En "La dalia negra" ocurre lo mismo. Su imaginería visual está presente incluso cuando parece que no lo está. Sus composiciones de plano, el montaje... todo nos parece estar diciendo "... el momento se acerca" y entonces llega, y cómo. En un magistral set piece que empieza con un alucinante plano de grúa, De Palma muestra su arsenal y nos regala otra de sus grandes escenas... justo para dar el primer acto por acabado y empezar realmente con la historia.
Lástima que ahí es donde se acaba la diversión.

A partir de ese momento la película entra en conflicto consigo misma. Ya no sabe si es la historia de un crimen, de unos policías obsesionados o de un triángulo amoroso. La película cuenta todo eso y a la vez no cuenta nada. El guión empieza a dar tumbos sin saber muy bien dónde está el centro de nuestra atención.
Para cuando llega el segundo punto de inflexión en la histora (la escena de la escalera de caracol), todo parece derrumbarse. Y es curioso que esta logradísima secuencia que por sí misma justifica el precio de la entrada, sea precisamente la única inventada respecto al relato original, y lo que, en última instancia, destroce parte de la, por otro lado, desastrosa resolución de la trama.
El último acto es incomprensible. Los datos del "Quién, como, cuándo y por qué" son diseminados sin ningún orden ni concierto. La trama se vuelve farragosa y los diálogos se eternizan. Y aquí es cuando el mayor fallo de toda la película sale a la luz: De Palma se esconde tras el guión y deja que los personajes nos cuenten la película.
Precisamente él, que se inventa un plano secuencia de cuatro minutos para maquillar un diálogo expositivo más largo que un día sin pan ("En nombre de Caín") deja aquí que esos mismos diálogos se adueñen de la película.

Es bastante extraño que él, de entre todos los directores, caiga en esta trampa tan común entre los thrillers modernos.
Para entonces, que el guión haga aguas por todos lados ya casi es lo de menos. En el libro, la historia de los personajes es igual de importante que la investigación sobre el asesinato, cuya repercusión es absoluta. La historia conduce a los personajes por el camino de la obsesión, hasta el punto de abarcar varios años hasta su resolución final. La película pasa sobre ello casi de puntillas, sin detenerse en los personajes lo más mínimo y resolviendo el crimen de forma precipitada y muy, muy gratuita.
Así, en la película, todo parece cogido con alfileres, hasta el punto de que para poder dar una interpretación coherente a todo lo que ha sucedido tenemos que aguantar varios minutos de los personajes contándonoslo. Vamos, justo lo último que queremos ver.

Curiosamente, Josh Hartnet no sale excesivamente mal parado. Él lleva todo el peso de la película y sale bastante airoso, aunque Aaron Eckhart le robe todas sus escenas juntos. Hillary Swank es una de esas extrañas actrices que parecen hacerlo todo bien y que a pesar de eso no consigo tragar. Y por supuesto, Scarlett, deslumbrante como siempre, tiene a su cargo el papel más soso y menos interesante tanto de la película como de la novela (en la que realmente hacía muy poco más de lo que hace en la película). Para mí, sin duda, lo mejor de las interpretaciones está en mi adorada Mia Kirshner (que con unas pocas escenas se adueña de la memoria del espectador) y, gran sorpresa, el propio Brian De Palma como la despiadada voz en off que le hace el casting a la chica.

Mia Kirshner, de lo mejor de la peli.

De Palma junto a Vilmos Zsigmond, director de fotografía.

Otro de los aspectos negativos (aunque este ya venía observándolo con la llegada de trailers y fotos promocionales) es lo terriblemente plano de la fotografía, lo cuál, viniendo de Vilmos Zsigmond, director de foto de peliculones como "Impacto" o "Encuentros en la tercera fase", sólo puede deberse a decisión artística tanto de él, como del propio De Palma. No sé, pero me da la sensación que una fotografía tan sosita estaba pensada para luego ponerla en blanco y negro.
Así y con todo... ¿es "La dalia negra" una mala película? Pues sí. ¿Recomendaría su visionado? Absolutamente sí. La película tiene muchos fallos de guión y de dirección (quién lo iba a decir) pero tiene otras muchas virtudes que, afortunadamente, la alejan del desastre absoluto que fue "Misión a Marte" (a su vez alejadísima del otro gran desastre, y este sí que sí, absoluto que fue "Dos tipos geniales").
Estoy convencido de que los sucesivos visionados suavizarán mi primera impresión sobre la película, no porque sus fallos vayan a desaparecer, sino porque me importarán menos.
Ventajas que tiene el cine de De Palma.

A pesar de todo, Brian y Scarlett, felices como perdices.

Qué bien acompañado está siempre...