No, yo no. Al menos, todavía no.

Hablo del libro de Richard Matheson, claro, el cual acabo de leer y cuyo escalofriante argumento me ha sumergido en profundas reflexiones.
Es una forma de hablar.

Hace ya bastantes años que vi "El último hombre vivo", película con Charlton Heston en la que éste interpretaba al último superviviente de una guerra bacteriológica que había matado a la mayor parte de la población, dejando sólo a una especie de zombis chungos que sólo podían salir por las noches a dar por culo. Los llamo zombis por llamarlos de alguna forma, en el fondo sólo parecen miembros de una secta bastante psicótica, todos con túnicas negras y con rasgos albinos.

El caso es que el pobre Heston sobrevivía como podía en la ciudad desierta hasta que un día encuentra a otro grupo de supervivientes.

La película me gustó muchísimo, no lo voy a negar, aunque entonces no sé si sabía que era una adaptación del mencionado libro de Matheson, porque de hecho, su título original era "The omega man".

Lo que desde luego ignoraba, es que existía una versión previa (al parecer mucho más fiel a la novela) interpretada por Vincent Price, llamada, precisamente "The last man on earth".
Pero estoy divagando.

Richard Matheson es un conocido escritor de terror y ciencia ficción que se ha relacionado siempre muy estrechamente con el cine. Para empezar, la adaptación de su novela "El hombre menguante" es todo un clásico, pero además escribió guiones para la exitosa serie "The twilight zone" (cómo olvidar "Pesadilla a 20.000 pies", episodio luego cojonudamente remakeado por George Miller en la peli del año 83 en el que John Lithgow -en la serie original, William Shatner- cree ver un monstruo en el ala del avión en el que viaja). Sus mejores trabajos probablemente sean sus adaptaciones de los textos de Edgar Allan Poe, que fueron dirigidos por Roger Corman en una excepcional serie de películas, casi todas protagonizadas por Vincent Price y casi todas con el mismo plano de un granero ardiendo que aquel consiguió de casualidad filamando un incendio verdadero...
Su última colaboración cinematográfica fue la película que dio a conocer a Steven Spielberg, "El diablo sobre ruedas".

La novela de "Soy leyenda" tiene un planteamiento parecido a la peli de Heston, pero nada más. La plaga que ha acabado con la humanidad es el vampirismo. Los muertos resucitan con sed de sangre y alergia al ajo.

El libro, en realidad, habla de su protagonista, Robert Neville, y de cómo lucha para mantener la cordura viviendo en la más absoluta e irremediable soledad. El estudio del personaje es alucinante y su evolución en la búsqueda de respuestas científicas al mito del vampirismo, fascinante.
La situación en la que se ve metido sin comerlo ni beberlo es, al mismo tiempo, mi peor pesadilla y mi mayor fantasía. Como ya expliqué AQUI, me fascinan las películas de zombis apocalípticas. Hay algo en el concepto de un hombre sólo resistiendo contra una humanidad muerta (literalmente) que me acojona a lo bestia al mismo tiempo que me atrae.

Todos hemos soñado con tener la ciudad sola para ti durante un día. Sin gente molestando, sin nadie que te impida realizar tus compras cómodamente, sin tener que pagar tus compras, de hecho... "Soy leyenda" lleva esta fantasía hasta sus últimas consecuencias. La ciudad entera es tu casa. Nadie te impide entrar y salir como te venga en gana de cualquier edificio, casa o tienda. Eres, prácticamente, el rey del mundo (y esta es la parte que mejor refleja la película de Charlton Heston).
Pero estás solo.

Solo.

Para siempre y sin posibilidad de encontrar a nadie. Tus amigos han muerto. Tu mujer ha muerto. Tu hija ha muerto. Estas solo.

Luego está el pequeño detalle de que cuando anochece tienes que refugiarte en tu casa (adecuadamente provisionada con ristras de ajos y alambradas) para impedir que los vampiros, los únicos otros seres vivos (o no) del planeta, te conviertan en uno de ellos.

Cuídate de la noche, porque les pertenece a ellos. Se agolpan delante de tu casa y gritan y queman cosas para provocarte. Te quieren muerto. "¡Sal, Neville!", te gritan todo el tiempo... hasta que amanece.

Todos los que me conocen saben que no necesito mucha gente a mi alrededor para ser feliz. A veces llego a pensar que sería feliz en una isla desierta si me pudieran proveer regularmente de dvds, comics, libros, etc... Por otro lado, la sola posibilidad de coger el coche en mi casa y llegar a cualquier tienda en Gran Via sin parar ni tener que vigilar el tráfico, ni respetar los semaforos o señales porque sabes que ningún otro vehículo se cruzará en tu camino, y aparcar en la misma puerta sin preocuparte de que haya aparcamiento o de que te puedan poner una multa... buf, eso es casi una fantasía sexual.

Se acabó el trabajar para conseguir las cosas que quieres, los impuestos, el problema de la vivienda... todo por el pequeño precio de tener que esconderte las noches en casa, cosa que, de todas formas, probablemente ibas a acabar haciendo igualmente... Sí, es cierto que tu vida sexual se resentiría, pero la humanidad ha dejado un bonito legado de pornografía para llenar varias vidas de necesidades primarias.

Richard Matheson in person. --->

Pero claro. No todo sería tan bonito. Para empezar, si uno se vuelve un poco paranoico cada vez que está sólo en su casa, empezando a oir ruidos extraños en todos lados e imaginando que la santidad de su hogar está siendo vulnerada... imagina lo que sería estar solo en una ciudad, en un mundo entero. La paranoia se elevaría a la millonésima potencia, más si sabes que al mismo tiempo que andas por ahí, hay miles de vampiros en animación suspendida en prácticamente cada edificio. Y es posible que después de un par de años acabases histérico de echar solitarios y de que nadie te lleve la contraria cuando pones a parir ciertas películas.
La cosa podría acabar volviéndose jodida.

Gracias a las maravillas del mundo moderno he podido revisar en dvd "El último hombre vivo", esta vez, después de haberme leído el libro. La película se folla el texto original sin compasión alguna, y además adolece de un setenterismo atroz. Y me refiero a atroz de verdad, hasta el punto de que determinadas cosas pueden dar risa a estas alturas (no es una pelicula atemporal precisamente). El director, un don nadie que venía del mundo de la televisión y que volvió al mundo de la televisión sin pena ni gloria (su último trabajo es del año 82), hace una realización muy poco currada con un uso y abuso del zoom que acaba provocando sonrojez (¿es posible abusar del zoom hasta que llegue a cansar? ésta película demuestra que sí). Además, tenemos los cambios del argumento, siendo los más dolorosos la desaparición del vampirismo (con lo que no queda demasiado claro qué leches quieren los "infectados") y la aparición de otro grupo de supervivientes buenecitos.

Aún con todo es una película simpática, con buenos momentos, especialmente todo lo relacionado con el prota (un excelente Charlton Heston) recorriendo la ciudad desierta en la primera mitad de la película, reflejando perfectamente el estado de ánimo en el que vive el personaje. Una de las cosas más cachondas es cuando aparca el coche delante de un cine, se mete dentro, arranca el proyector y se sienta a ver "Woodstock", el documental sobre el festival del mismo nombre que celebró por todo lo alto el hippismo en el mundo (y luego dicen que Heston es facha...).
La anterior versión, con Vincent Price ya se está bajando, gentileza de esta página que ofrece torrents de películas libres de derechos... es decir, que te la puedes bajar sin sentirte culpable por ello.

Para remate, se está rodando en estos mismos momentos una nueva adaptación de la novela, que, según algunas fuentes, será la versión más fiel, y según algunas otras, no tendrá absolutamente nada que ver con el libro. Will Smith dará vida a Robert Neville y Francis Lawrence (director de "Constantine" que no tuve el gusto de ver) dirigirá el cotarro. Poco más se sabe de ella, salvo que, esta vez sí, aparecerán su mujer y su hija y, al igual que en la versión de Heston, Neville es un científico (a diferencia del libro, en el que va descubriendo sus teorías científicas a base de coger libros de la biblioteca). Veremos lo que dá de sí.

A la derecha, Will Smith como Robert Neville en una de las pocas fotos que han salido de la nueva adaptación de "Soy leyenda" (y curiosamente la única de las tres que respeta su título original).