Hoy el artículo va sobre cómics. Y es que hay un par de sucesos que merecen nuestra atención.

El primero es, para el que suscribe, muy emocionante. Se trata del regreso de nada más y nada menos que "Spirit" a la vida editorial. Ya escribí hace algún tiempo sobre este maravilloso personaje salido de la mente y la pluma de aquel gran visionario llamado Will Eisner, que tuvo el mal detalle de morirse hace un par de años...
Ah, vale, y si Eisner está muerto... ¿cómo van a traer de vuelta a Spirit? Pues esa es parte de la emoción de la noticia. Se trata del dibujante y guionista Darwyn Cooke.

Bajo casi cualquier circunstancia, este regreso sonaría forzado y efectista (devolver a una serie mensual a un personaje mítico del tebeo americano que llevaba voluntariamente retirado desde hace unos cuarenta años). De hecho, Will Eisner nunca quiso volver a realizar nuevas aventuras de su obra más conocida a pesar de la insistencia de los fans. Por ello, es lógico que la puesta en marcha de una nueva serie un par de años después de su fallecimiento nos haga arquear una ceja.
Pero de todas formas ¿qué tiene que ofrecer el personaje si no está dibujado y escrito por su creador? Ahí es donde llegamos a la parte emocionante de la noticia.

Darwyn Cooke se forjó en las series de animación de la DC "The Batman Animated Series" y "The Superman Animated Series" auspiciadas por el gran Bruce Timm. Sin duda, la mejor adaptación a imagen en movimiento que han visto los cómics del universo DC. Tras el éxito de las series, Cooke tuvo la oportunidad de realizarse como guionista y dibujante en la estupenda novela gráfica "Batman: Ego" tras la cual pasó a ocuparse de relanzar el personaje de Catwoman junto al escritor Ed Brubaker.
Su estilo retro, casi de "cartoon", y su envidiable narrativa (junto a los brutales guiones de Brubaker) hicieron de Catwoman, no sólo una de las mejores series de DC, sino de todo el panorama comiquiero yanki. Pero en seguida Cooke volvió a su faceta de autor completo para ofrecernos sus dos mejores cómics hasta el momento.

El primero es una precuela de la serie de Catwoman, "El Gran golpe", en la que se nos cuenta, como si fuera una película de cine negro, el cómo y el porqué del nuevo comienzo de Selina Kyle. Con un estilo alejado de la estética y la narrativa de los superhéroes, Cooke convierte a Selina en la anti-heroína definitiva. Un cómic que ningún fan del género negro debería perderse (y no, no hace falta haber leído un sólo tebeo de Batman o Catwoman para apreciarlo).

El segundo, aún más ambicioso y exitoso, es la novela gráfica en seis partes "The New Frontier", relatando todo lo ocurrido en el Universo DC entre el fín de la edad de oro del cómic (comienzos de los años cuarenta a principios de los cincuenta) y el comienzo de la edad de plata (finales de los cincuenta a primeros de los setenta).

En una historia coral que mezcla la realidad con la ficción, cargada de épica y acción, Darwyn Cooke nos ofrece el origen de gran parte de los superhéroes de DC y su consiguiente evolución que culminaría con la formación de la legendaria Liga de la Justicia y, por tanto, dando el pistoletazo de salida a la Edad de Plata. Otro de esos tebeos que a uno le reconcilian con el género (y, de nuevo, no necesitáis saber gran cosa del Universo DC para poder disfrutarlo).

Hal Jordan (Green Lantern) despidiéndose de Carol Ferris en plan épico.

Asi pues, no sólo por su calidad como argumentista o su habilidad narrativa, sino tambien por su particular estilo gráfico, Cooke no sólo es la mejor opción posible para revivir a un personaje tan mítico como "The Spirit" sino, que, para mí, es la única aceptable. Veremos si la obra consigue verse por estos lares (más vale).

¡P'Gell vuelve en el número 2 de la nueva colección!

Como aperitivo a la serie (y para darle un poco de cancha), se publicó un más que curioso crossover entre Batman y Spirit, con guiones de Jeph Loeb y dibujos del propio Cooke, con lo que podemos hacernos una idea de lo que nos espera...

Y ahora el otro regreso, este sí, en la edición española.
El Caballero Luna renace de sus cenizas y lo hace a lo grande. Ya he hablado largo y tendido sobre mi pasión por Marc Spector y sobre la nueva serie que justo esta semana acaba de empezar a ser editada en España (en bonitos y lujosos tomos que recopilan arcos argumentales completos).

Pues bien, ya es hora de decir las cosas a las claras. La nueva serie es violenta, es macarra, está más que bien dibujada y nos devuelve a todos los míticos personajes secundarios y personalidades múltiples que se fueron al limbo desde los tiempos de Doug Moench y Bill Sienkiewick. En resumen, es el sueño húmedo de cualquier fan del personaje que se precie de serlo, y un sólido punto de arranque para todo aquel que jamás había leído un tebeo suyo.

Marc Spector, en las últimas, llorándole al Dios Konshu.

La nueva serie trae revelaciones bastante epatantes (Frenchie... what the fuck?), reintroduce antiguas tramas y personajes y trae de vuelta al Universo Marvel a un villano tan peculiar como el Supervisor, una especie de instructor de supervillanos que tiene su propia escuela, consecuentemente destruida repetidas veces por Spider-Man, el Capitán América y demás Vengadores, y cuya última aparición fue como sorprendente compañero de andanzas del mercenario bocazas Masacre (personaje al que todos debemos amar y al que le dedicaré un post el día menos pensado), pasando de ser un supervillano algo patetiquillo a anti-heróe algo patetiquillo (con sorprendentes revelaciones, como que era fan de las Spice Girls). Pero estoy divagando...

El Supervisor, cortesía de Todd McFarlaine en un antiguo cómic de Spider-Man.

Decía que reintroduce viejas tramas y personajes, pero, al mismo tiempo, con sólo las primeras 24 páginas, consigue meterte en el mundo y en la cabeza de nuestro justiciero lunar favorito, de forma que los nuevos lectores no se sientan perdidos.

La serie del Caballero Luna ha sido un rotundo éxito. El personaje vive un inaudito revival y, para colmo, se está preparando una serie de televisión basada en él. En muy breves tiempo, incluso se reeditará en España toda su etapa clásica (¿conseguiremos llenar los huecos que quedan en la estantería desde hace más de veinte años? veremos...).

Figurita artículada con el Dios Konshu incorporado. ¿Dónde ha estado este muñeco durante toda mi vida?

Ah, y mis colegas me han regalado una figurilla de acción para poder poner en mi dormitorio y que vele por mis sueños felices.
Síntoma todo ello de que el personaje ha vuelto para quedarse y seguir repartiendo manduca entre los criminales, licántropos y seres sobrenaturales que osen toparse en su camino.

Como una vez me dijo mi novia : Spector, te vas a joder...