No puedo dormir. No sé cómo ni por qué, pero no puedo dormir. Llevo dos semanas durmiendo unas dos o tres horas por noche. De día duermo mejor, cuatro o cinco, incluso. A mi es que el sueño me entra a partir de las once de la mañana.

Como no puedo dormir, me dedico por las noches a perder el tiempo en internet. Como resultado, aparecen nuevas secciones en este blog (las podéis ver a vuestra derecha): Sobre las chicas que conocerán a mi madre... bueno, poco más que añadir, son mis futuras ex-esposas y hay que presentarselas a mamá. Sobre el cómic, pues que, al igual que mis futuras ex-mujeres, irá cambiando cada semana o cada mes, o cada vez que me acuerde. Y si alguien tiene alguna duda que busque en el google. Ah, la musiquita tambien es nueva, y tenéis un álbum entero de fotos sobre el rodaje de "Desde Entonces".

¿Qué más pasa cuando tienes insomnio? Poca cosa. Se ven muchas pelis, se lee algo, se escucha mucha música, se establecen nuevas normas lingüisticas... bueno, esto último es mentira. No es producto del insomnio, ya llevo unos cuantos meses con ello. Mi nueva política consiste en cambiar las letras de sitio. Sé que parece bobo, pero no os engañéis... lo es.

A ver, todo será mucho más fácil de entender cuando os ponga un ejemplo: Estela Plateada, al que, de forma harto ridícula y enormemente injusta, se le ha negado la traducción de su nombre para la nueva película de los 4 Fantásticos, se hace llamar ahora por los niños de todo el mundo Silver Surfer. Pues bien, aplicándole mi nuevo filtro de realidad alternativa pasaría a llamarse Vilser Furser, ¿lo pilláis? es bastante sencillo en realidad. Es muy divertido para enumerar las estaciones de metro que te quedan, por ejemplo.

Esta noche, de hecho, el insomnio me la ha jugado bien.
Eran las cuatro de la mañana y me he metido feliz cual perdiz en mi camita, pensando que podría aspirar a completar cuatro horas de plácido sueño reparador. A los quince minutos ha sonado un gran golpe en el piso de abajo (mi casa tiene tres pisos). Como no podía dormir y soy de naturaleza inquieta, he salido de mi habitación para encontrarme con el primer indicio de mal rollo: la luz no funcionaba. Al probar otra luz comprobé con un pequeño asomo de pánico que se había ido la electricidad en toda la casa, lo que sumado al sonido proviniente del piso de abajo da como resultado el comienzo de muchas películas de terror. No soy muy dado a pelear contra criminales y/o seres sobrenaturales, asi que, con algo de pasotismo, decido volver a tumbarme en la cama.

Pero una vez allí algo me viene a la cabeza... si los fusibles han saltado, no va a haber luz hasta la mañana siguiente, con lo que los filetes del congelador se autodestruirán. Envalentando (todo sea por los filetes) agarro el móvil que me sirve como triste linterna y bajo las escaleras hasta el oscuro sótano. Aún bajo la influencia de la maldita película "Ellos" (más sobre ella en un futuro post), el acojone se adueña de mi. Pero qué leches, unos filetes son unos filetes (o tilefes, para practicar nuestra nueva forma de mirar las cosas).

Con cierto alivio, compruebo que el sótano está, aparentemente, vacío. Supongo que si es un ente sobrenatural el que está dando el coñazo aún tardaré varios días en acojonarme de verdad, a medida que se vaya haciendo más pesado.

"Ellos", que nerviosito me puso...

Los diferenciales están todos en orden. Pero la luz no vuelve. Me rasco la cabeza y vuelvo a mi cama pensando que quizá no sea cosa nuestra. El hecho de que todos los vecinos tengan las luces exteriores encendidas no me amilana (alimana). Tras dos horas dando vueltas en la cama consigo pegar ojo a eso de las seis y media. Me despierto a las ocho con un considerable dolor de cabeza (bazeca), sigue sin haber luz. Mierda de filetessss. Vuelvo a bajar. Nada, todo sigue igual. Llamo a Iberdrola (Iderbrola), y, justo entonces se me ocurre probar a bajar los diferenciales uno por uno y a subir el general. Acierto casi a la primera... el diferencial del horno nos la ha vuelto a jugar. Maldito cabrón (bacrón). Me ducho y tengo que frotar bien fuerte para sacudirme las legañas (gelañas). Desayuno. La leche ha aguntado el frío bastante bien, así que deduzco que los filetes no han muerto. Salgo de mi casa, cojo el autobús y me siento enfrente de la protagonista de "Palíondromos".

No, no era tan gorda...

En realidad no era tan gorda, pero es mi post y lo escribo como quiero. En el ipod, Pulp le dan una extraña pero curiosamente acertada banda sonora a mi mañana. En el metro veo a las habituales dos o tres potenciales ex-esposas de cada día. Los viernes hay más, y en verano se multiplican. Una de las de hoy tenía muchos tatuajes y un piercing en el labio. No me gustan los piercings. Una vez un conocido me dijo que en el Mercado de Fuencarral sólo le cobraban 7.000 pesetas (petesas) por hacerle un agujero en la lengua. Por algún motivo, no alcancé a ver el chollo por ningún sitio. Cambio la línea 3 (lujosa y luminosa) por la línea 1 (oscura y maloliente) y voy viendo pasar las estaciones una tras otra... Sirto de Lomina, Atnón Tarmín, Achota (mi favorita), Achota Fenre (mi segunda favorita)... aquí se sube un tipo con una mochila casi tan grande como él y un estuche de guitarra, al quitarse la mochila de la espalda me da un golpe, ni siquiera me pide perdón, pero yo le miro intensamente con odio y sé que ésta noche no dormirá tranquilo. Siguiente estación: Nemendez Leyapo y, finalmente Facípico.

Entro en la oficina con Pulp cantándole a una tal Sylvia y me siento en mi butaca. María le está bajando los volúmenes a los archivos de audio del episodio piloto de una serie de televisión que hemos rodado a lo bonzo (zonbo). Miro a ver si alguien ha comentado en mi blog algo acerca de mis nuevas secciones y mi maravillosa selección musical. ¿Alguien? Nadie.

Vilser Furser y los 4 Tanfásticos...

Vilser Furser surca el cielo con su tabla tapleada y los Tuacro Tanfásticos salen a su encuentro. La película es mala de solemnidad, y, de nuevo, la vuelven a cagar increiblemente increible con el Doctor Muerte (Tuerme). Pero eso no tiene nada que ver con nada.

Vemos el montaje final (nifal tuc) que no tiene nada de final, aunque sí que está terminado y me gusta en su mayor parte, aún hay que pulir cien cosas, pero creo es trabajo bastante topable. Veremos que dicen las masas, o lo que es peor, los ejecutivos de Celetinco, Tuacro o Sa Lexta.

El camino de vuelta a casa es mucho más espeso. Me entran las ganas de dormir (ahora ¿no?) y en el autobús doy amagos de cabezadas... las controlo, no ellas a mi. Si alguien me mirara detenidamente pensaría que estoy en trance, pero solo estoy tratando de sostener la cabeza sobre mis hombros. Finalmente llego a casa, vacía, pero con luz. Tengo que hacerme la comida, pero por alguna razón la cama se me antoja (anjota) mucho más apetitosa. En lugar de ninguna de las dos cosas, me pongo a fregar la cocina y a poner el palavlatos. A veces no me entiendo ni yo mismo. Me tumbo en la maca y me duermo profundamente, son las seis de la tarde. Calculo que me desperteré a las diez con dolor de cabeza y ganas de comer.


Pero me estoy adelantando al futuro, en realidad sigo escribiendo este tosp absurdo y no parece que vaya a pegar ojo.

Vilser Furser... al ataque.