La vida a veces te da sorpresas. Pasamos mucho tiempo criticando gran parte de lo que estamos obligados a hacer, o de lo que nos ha tocado padecer... pero a veces, sólo a veces, la vida te da regalos.

La Plaza de España sevillana en versión Naboo.

El 13 de septiembre del año 2000 pude cumplir un deseo tan ilógico e impensable, que ni siquiera se me había ocurrido soñar con él. Y es que ese día, George Lucas, Natalie Portman y compañía grabaron una escena del Episodio II en la Plaza de España de Sevilla. Y allí que fui (ventajas de tener una novia sevillana en aquel entonces, todo sea dicho). Durante todo el día estuve subido en la verja del parque María Luisa, grabando con mi cámara todo lo que podía. Ya sólo eso me hubiera bastado para irme a casa contento. No tenía ninguna expectativa de nada más, pero a media mañana decidí alejarme del gentío apelotonado delante del set de rodaje y nos quedamos sentados en el verdecito de un apartado rincón en un extremo de la Plaza de España... en cuestión de cinco minutos, como si me hubiera estado esperando, George Lucas avanzó hacia esa zona y se acercó a la verja de la que (ipso facto) nos colgamos como monos... y empezó a estrechar manos y a firmar autógrafos. Yo no tenía nada que me firmase, un pequeño complemento que me siguió desde Madrid (hola Rafita) trajo el libro del “Como se hizo el “Episodio I” que se llevó firmado (y yo me burlaba de él por traerlo...), pero a mi fue el primero en estrecharme la mano.

Pausa dramática.

¡¡El puto George Lucas estrechó mi mano!! Gracias a dios pude capturarlo en video (aunque de momento no puedo enseñaroslo porque no tengo la cinta en mi poder) y María pudo hacerle unas cuantas fotos. El resto del día lo pasamos viendo a Anakin y a Padme charlando de un lado a otro cargando con unas maletas. Y fui feliz.

George Lucas firmando en Sevilla. Ahí no estoy yo, pero si os pusiera la foto que tomó María, sería muy parecida (solo tenenmos que encontrar los negativos...)

También se acercaron más tarde Rick McCallum (productor) y Ahmed Best (Jar Jar), y yo aún me pregunto por qué no envié lo que había grabado a algún telediario (porque las imágenes que salieron en la tele eran mucho peores de las que yo tenía). Por cierto que Lucas llevaba una camiseta buenísima con un texto de una crítica nefasta de "La guerra de las galaxias"... Sólo faltó una cosa, y es que cuando vi la película, R2 acompaña en esa escena a Anakin y Padme... pero es un R2 digital porque nuestro querido androide astromecánico no pisó Sevilla. Si le hubiera visto, si hubiera estado allí, podría decir ahora mismo que mi vida está completa.

Y es que aquel maravilloso día, el del estreno de “El ataque de los clones”, viví una auténtica experiencia mística. Sí, porque, creedlo o no, fui lo suficientemente estúpido como para ver el Episodio I por primera vez en aquella celebérrima copia pirata que medio mundo se tragó antes del estreno. Fue una mierda, lo sé. Bueno, poneos en mi lugar, si no la hubiese tenido, no la habría buscado, pero un día (a principios de junio) me llama David y me dice “te invito esta noche al estreno del Episodio I”. Después de dieciséis años de espera, y cuando aún quedaban casi tres meses para el estreno español... fui débil, lo reconozco. Y aunque el primer visionado fue maravilloso, no puede ni compararse lejanamente a lo que fue descubrir en el cine el Episodio II...

Aquí es cuando la gente se echa las manos a la cabeza, pero mantengo, sin temor a caer en la exageración, que fue una de las mejores experiencias que he vivido en un cine. Luego entraremos a analizar la peli detenidamente, sus fallos (claro que los hay) y sus virtudes (que también), pero me gustaría mencionar la reacción de la gente cuando acabó la película y se encendieron las luces de la sala 25 del Kinepolis... un aplauso rotundo y unos tipos detrás mio “¡ahora sí! ¡ésta sí!”...

Estoy seguro de que si ahora mismo encontrase a alguno de esos tipos por la calle y le preguntara, me diría que el Episodio II es una mierda de película. Y es que los fans son una rara especie difícil de entender. Es como aquel chiste al principio de “Annie Hall”, dos viejecitas en un asilo y una le dice a la otra “La comida aquí es horrible”, “Sí, y además las raciones son tan pequeñas...” Pues así son los fans, ¿no les gusta la mierda? Da igual, te exigen ración doble.

Durante casi un año (entre octubre del 2000 y agosto del 2001) estuve trabajando en una tienda de cómics de Madrid especializada en la venta de figuras de Star Wars, antiguas y modernas (si sois entendidos ya sabréis cuál es). El caso es que estaba en el territorio comanche del freak... porque en tan solo unos meses, ser fan de “La guerra de las galaxias” había pasado de ser un estigma llevado con orgullo a ser una letra escarlata tatuada en tu frente. Además, los fans en las tiendas de cómics tienden a querer compartir sus frustraciones con el dependiente. Llamadlo inseguridad, falta de confianza, necesidad de estrechar lazos... el caso, que mientras les iba enseñando las nuevas Princesas Leias y Han Solos que iban llegando, ellos se veían en la necesidad de exteriorizar sus sentimientos. Frases como “Lucas ha destruido mi vida” se te quedan a fuego grabadas en el cerebro, especialmente cuando lo que más quieres es darle a ese tipo una colleja y gritarle “¡madura!”. Bueno, no seguiré. Simplemente añadir que fueron más de uno y más de dos los que entraban en la tienda cagándose en el alma de George Lucas (otros llegaban con ganas de tener una vida y te decían cosas como “¿sabes que el villano del Episodio II va a ser Jean Claude Van Damme?”, conversación verídica, lo juro por Dios).

Pues bien, todo esos individuos, todos y cada uno de ellos sin excepción estaban el día del estreno de “El ataque de los clones” esperando recibir su nueva dosis de mierda. Y todos y cada uno de ellos, al igual que pasó a la salida del Episodio I, salieron del cine dando vítores y proclamando que era tan buena como “El imperio contraataca”. Yo, simplemente, levitaba, ajeno al resto del planeta. Con el tiempo, curiosamente, el Episodio I ha dejado de estar tan mal considerada, y el Episodio II, por contra, se ha convertido en la más odiada de la saga. A mí que me registren, ya he dejado de pretender entender a la mayoría de éstos tipos...

Hagamos recuento, empezando, como no, por lo que no funciona.

“El ataque de los clones” empieza diez años después del final de la primera parte, con un Canciller Palpatine asentadísimo en su mandato, y una Amidala cuyo reinado expiró y que ahora se ha convertido en un valioso miembro del Senado galáctico, donde comparte escaño con, cielos, Jar Jar Binks (un giro de argumento maestro). El tono de la película es mucho más oscurillo que el del Episodio I (salvo por una escena que todos sabemos) y en general lo que se plantea aquí es el comienzo de una guerra de secesión de nuevo orquestada en las sombras por el mismo lord Sith que montó el sarao en Naboo. Anakin ha crecido hasta convertirse en un muchachuelo impertinente y Obi-Wan ya no es aquel discípulo calladito. Sin embargo, lo que no ha cambiado es el enrarecido ambiente político de la capital de la República. En medio de atentados de asesinato y complots por todos lados, Anakin y Padme se dan cuenta de que, en el fondo, se quieren.

Y aquí, en el mismo núcleo de la película (la historia de amor) es donde se vertieron los ataques más viscerales. Y es que seamos sinceros, es facilísimo atacar las escenas románticas... no sólo aquí, en cualquier película. El grado de ñoñería y cursilería tiene que estar muy bien medido para que el azúcar no nos salga por las orejas. Son escenas peliagudas y más en medio de una saga como “Star Wars” que, además tiene el magnífico referente del “romance” entre Han Solo y Leia, tan bien resuelto con un par de escenas.

Pero a mi esa comparación me parece injusta. Me explico: Han y Leia no tienen nada que perder, son dos tipos que viven juntos en asentamientos rebeldes y que se quieren o se odian sin que eso le importe realmente a nadie, y además su “romance” apenas se consuma. Tras la escena del beso, magistralmente interrumpida por C-3PO, digamos que su relación se da por resuelta, sin que haya ningún acercamiento real hasta ese “Te quiero” antes de ser congelado en carbonita. Anakin y Padme, por contra, están yendo contra todas las reglas establecidas. Su romance es inmoral e irresponsable en el mundo en el que viven, con lo que tienen mucho que perder... por lo que es imperativo que ese amor sea vea reflejado y consumado en pantalla. No podemos contarlo “entre escenas” como sí ocurre en “El imperio contraataca”. Así, pues, la comparación es injusta.

Pero sigamos con ello, y por favor, no hablemos de ese ESPANTOSO doblaje, que hizo que unos diálogos ya de por sí cogidos con pinzas, parecieran rematadamente estúpidos, ese “la arena se mete por doquier” o “cuanto más me acerco más me crece” que algún fan oligrofénico de Star Trek se encargó de traducir, hizo que mucha gente soltara alguna inoportuna carcajada, y no hay cosa que más odie en un cine que alguien que se ríe a destiempo... En mi opinión, la relación entre Padme y Anakin funciona a medias. Funciona cuando Anakin intenta hacerse notar mientras ella hace la maleta en Coruscant, o cuando le explica su retorcida interpretación de cómo a los caballeros Jedi se les “anima a amar” (me parece un diálogo brillante y bien resuelto).

El problema empieza con la escena en el lago... hay buenos momentos en esa escena (los silencios que reflejan la incomodidad que todos hemos padecido en los instantes previos a arrimar tus morros a los de la chica de la que estás colado), pero me chirría que en ese primer acercamiento Padme se deje besar, e incluso corresponda... me falta algo en medio que me haga ver que ella también siente algo por él. Luego tenemos la escena a lo “Sonrisas y lagrimas” que a mi me gusta, precisamente porque es abiertamente ñoña, y la escena que sigue, en la que Anakin y Padme “discuten” sobre política, que me parece un diálogo acertadísimo y que deja ver por dónde van los tiros... ¡Anakin es un facha! Y ya llegamos al verdadero problema de este romance: la escena de la chimenea, que ya empieza rara, con los actores parados como estatuas... esas escenas hay que empezarlas con algo de movimiento o con una frase a medio acabar, de lo contrario parecen forzadas, pero claro, luego llega el speech de Anakin, de palabras demasiado rebuscadas para ésta o cualquier otra galaxia “soy prisionero del beso que nunca debiste darme... “, es, simplemente demasiado... lo cual me jode, porque la continuación del diálogo si me gusta, como Padme se encabrona en que hay que hacer lo que es responsable y no dejarse llevar por la calentura, y como Anakin recula y patalea tratando de convencerla... Y ya para acabar, la escena a punto de entrar en la arena, en la que finalmente Padme le declara su amor y le dice “qué coño, hagamoslo...”, pues es que me vuelve a faltar algo en medio... tenemos clarísimo lo que siente Anakin por Padme, pero no tenemos ni idea de lo que pasa por la cabeza de la muchacha... con un par de pasadas al guión podría haber quedado una historia de amor tan resultona como la de “Titanic” sin ir más lejos.

Hay, no obstante, un detalle en la escena en la que Anakin y Padme se despiden de Obi-Wan que no quiero dejar pasar la oportunidad de comentar... Obi-Wan, le dice al guardaespaldas de Padme “Espero que no haga nada irresponsable” y éste le contesta “A mi me preocupa más que sea ella la que haga algo...” y ahí lo dejan. Ese diálogo siempre me deja en plan “¿ein?”, ¿qué quiere decir realmente el Capitan Typho? ¿es acaso Padme una guarrilla y nadie lo sabe excepto él? Diossss...

El gran despropósito de “El ataque de los clones”, fue, sin duda, la escena de 3PO intercambiando carrocería con un androide de batalla. Aunque la premisa era graciosa si se hubiera mantenido para dos momentos... sin embargo se prolonga durante minutos agónicos en los que, cual doloroso flashback, volvemos a vivir los sinsabores de Jar Jar en la batalla gungan... toda la escena de C-3PO en la fábrica de androides parece casi sacada de un capítulo de aquella serie de dibujos, “Droids” de cuya calidad es mejor no hablar... En una película que guardaba un tono considerablemente más adulto, y en el que la presencia de Jar Jar había sido reducido a lo mínimo, sorprende muy desagradablemente esta incomprensible salida de tono que, ya digo, se podría haber perdonado de haber durado una tercera parte (he de reconocer que ese “estoy tan confuso” me sigue haciendo gracia).

Y otro gran defecto que le achaco al Episodio II es la música. No, no os alarméis, John Williams cumplió más que de sobra (se podría discutir, incluso, si la de “El ataque de los clones” es la mejor banda sonora de la nueva trilogía). El problema fue que, cuando comienza el clímax, la música original (incluída en el disco, de hecho), desaparece sustituida por música de “La amenaza fantasma” remontada y remezclada para encajar con las imágenes. En un movimiento sin precedentes en la saga, la pureza musical de la historia desaparece, siendo sustituida por una colección de grandes éxitos del Episodio I. Llevo años esperando que alguien me explique por qué ocurrió esto, y más teniendo en cuenta que existía música original para esas escenas (vamos, yo la estoy escuchando en estos momentos). Un expediente X que se vio ligeramente subsanado cuando en el Episodio III, ilustrando uno de los mejores momentos, suena a todo trapo el tema que originalmente debía pertenecer al final de estos clones...

Otro defectillo que le veo a la película está en esos efectos digitales cuando reconstruyen las partes bajas de los personajes (es decir, cuando montan en bichos digitales, al final en el circo, o cuando Anakin hace surf con la garrapata gigante)... quiero decir, que, no sé, están francamente mal hechos, especialmente si los comparamos con el resto de efectos de la peli (o con los del Episodio III, donde no cantan tanto), aunque bueno, eso es una minucia.

Y hasta aquí llega lo malo que tengo que decir del Episodio II. Porque ya sé por donde me vais a salir y no, no estoy de acuerdo... creo que Hayden Christensen tiene un papel muy complicado, un Anakin que en realidad es un niñato engreido... pero que tiene que caernos bien de alguna forma. Me parece que el chaval cumple de sobra con el papel... y que la antipatía que genera su personaje en ocasiones hace que mucha gente lo exteriorice con el propio actor. Ya he dicho en muchas ocasiones que su escena en Tatooine después de regresar de recoger a su madre, en la que deja escapar toda su ira y su frustración, me parece uno de los momentos álgidos de la saga. Una escena que, no importa cuántas veces la vea, siempre me pone la carne de gallina. Y en eso tiene mucho mérito Hayden. Pero claro, todo es opinable.

Otro punto polémico es la presencia de Jango Fett y su doble misión como asesino a sueldo y como germen para el ejército clon. Bueno, en realidad el único que ha reparado en este detalle es César, pero como le da tanta importancia, lo comentaré porque tiene parte (sólo parte) de razón. Según él es muy cuestionable desde el punto de vista argumental, que el mismo tipo que se usa para crear el ejercito clon que va a ser, a fin de cuentas, el responsable de la aniquilación de los Jedi, sea pluriempleado por el conde Dooku para matar a la reina. Pongámonos en el pellejo de Christopher Lee por unos momentos... estás en tu despacho, en alguna mazmorra del planeta Geonosis, moviendo hilos maquiavélicamente para que más y más planetas se unan a tu causa en contra de la República... y suena el móvil:

- Dooku, soy Palpat... errr, soy Darth Sidious.
- Hola Palp... errr, Sidious.
- ¿Cómo va lo de la guerra de secesión?
- Bien, bien. Todo listo.
- ¿Y lo del ejercito clon?
- Saliendo del horno.
- Vaaaale, pues una cosilla más. Necesito que el senado me otorgue poderes especiales para poder hacer lo que me dé la gana durante la guerra.
- Aha...
- Sí.
- Es buena idea.
- Eso creo.
- ...
- Bueno, pues eso, lo que iba diciendo, que creo que una buena manera sería intentar asesinar a la senadora Amidala.
- ¿Otra vez?
- Hombre...
- No, no, está bien.
- ¿Lo ves muy cantoso?
- No, no... (ejem)
- ¿Qué?
- Nada. ¿Cómo la matamos?
- Oh, sencillo, contrata a alguien para que se ocupe, ya sabes, que sea discreto... con una bomba o algo así.
- Vaaaale.
- Pero ten cuidado con quién contratas ¿eh? No pueden relacionarnos con él de ninguna manera.
- Sí.
- ¿Te has enterado? ¡Es muy importante!
- Debes creer que soy idiota, sé lo que tengo que hacer...
- Es muy importante.
- Ha quedado claro las tres primeras veces.
- ¡Hazlo y punto! Llamaré más tarde...

-VOZ EN OFF DE PALP... errr... de DARTH SIDIOUS: “Bueno, ¿pues saben lo qué hizo? ¿saben lo que hizo después de tanto “sí”, y tanto “ya, ya”? El muy cabrón llamó al mismo tipo que había usado para crear el ejército clon...”.

Ésta, claro, es una posible recreación de los acontecimientos, la otra, por la que me decanto yo, es simplemente que, como bien explican Yoda y Mace Windu, el lord Sith ha conseguido limitar el poder de la Fuerza entre los caballeros Jedi, por lo que éstos no son capaces de percibir la presencia a dos metros de sus narices del propio Palpatine. En esta tesitura y con la guerra prácticamente ya declarada, los Jedis se ven obligados a aceptar el ejército clon, aún a pesar de que saben que es una trampa. La cuestión es que ellos lo saben, puesto que ningún Jedi, ordenó nunca la creación de tal ejército... ni siquiera hay que recurrir al argumento de que el tipo en el que se basan los clones sea el mismo que esté tratando de asesinar a la reina... es más sencillo, el ejército clon se lo han metido doblado a los Jedis, pero, sin los clones, la República está completamente desvalida.

Cuando Dooku captura a Obi-Wan primero trata de convencerle de que un lord del Sith está manejando los hilos para conseguir apoderarse del senado, pero éste no le cree porque, bueno, lo que hace Dooku es manipular la verdad constantemente en su beneficio (por cierto, una duda que siempre he tenido y creo que nunca resolveré... ¿trata realmente Dooku de que Obi-Wan se una a él para derrocar a Palpatine? ¿o simplemente le está vacilando? pero si le está vacilando ¿por qué le cuenta lo del senado? quiero decir, que es una pista bastante grande...) resumiendo: al final de la película, Obi-Wan comparte las revelaciones de Dooku con Yoda y Mace Windu, y admite que, a pesar de que el ejército clon les ha sido impuesto con imprevisibles resultados, la batalla de Geonosis se habría perdido de no ser por ellos... y es entonces cuando Yoda revela su preocupación “el velo del lado oscuro ha caído”, que significa “nos van a dar por el culo”.

Jango Fett and his bitches...

Así que yo veo bastante poco relevante el hecho de que los Jedis relacionen a Jango Fett con el ejército clon (que lo hacen), puesto que en última instancia ha sido todo orquestado por Dooku. El tema, quizá, sería si habría que haber reflejado mejor, con algún diálogo, el hecho de que los jedis saben que se la han metido. A mi, las palabras finales de Yoda me sirven, más que nada por la interpretación del enano verde durante toda la película... por favor, la próxima vez que la veáis, fijaos en todo momento en las expresiones de Yoda... se pasa toda la película con el gesto de “nos están cagando encima” y, en la primera escena en el despacho del canciller, le hecha una mirada bastante definitoria “tú no eres trigo limpio, y lo sé”. En cualquier caso, me parece un debate inutil hablar sobre la firmeza del mcguffin de la historia, ya que, como se demuestra aquí, muchos mitos caerían si aplicaramos ese mismo rasero con algunas otras de nuestras historias favoritas.

Y ahora lo que me flipa: la primera escena, de hipnótica quietud, con el aterrizaje de la nave de la senadora en Coruscant, que acaba reventada acto seguido... la persecución super gamberra de speeders a través del cielo de Coruscant y la posterior trifulca en el bar (un bar que me creo sin ninguna duda que es la versión cosmpolita de la sucia cantina de Mos Eisley en el Episodio IV), con uno de las grandes gags de la saga (“¿quieres pildoras mortales?” ¡por favor! ¡es buenísimo!)... el rollo detectivesco de Obi-Wan, buscando un planeta perdido... esa memorable pelea con Jango Fett precedida de una intensa conversación...

Inciso: Hay algo muy notorio en “El ataque de los clones” respecto a “La amenaza fantasma” y es la comodidad con la que los actores retoman a sus personajes, Ewan McGregor, muy discreto en la primera parte, aquí se queda con gran parte de la película (tiene réplicas memorables, como ese “good job”) y a Natalie Portman también se la ve mucho más desenvuelta. De Hayden, ya lo he dicho arriba, no tengo peros, sin embargo la gran, gran sorpresa de la película es la recuperación de Christopher Lee como villano villanoso, y es que yo ya estaba harto de que tipos como Tim Burton o Joe Dante bebieran los vientos por el mejor Drácula de la Historia del cine, y luego le dieran en sus pelis papeles de mierda de media página... tuvieron que llegar Peter Jackson y George Lucas prácticamente a la vez para volver a darle a Christopher Lee esos papeles de villano de serie B que tan bien le sientan (y encima hace de conde, ¡de conde!!). Ahora sólo falta que le den un papel de bueno... Y hablando de bueno, qué decir de nuestro gungan favorito, Jar Jar, aquí metido a senador y, en un giro increíblemente coherente con todo lo visto en la anterior película, artífice directo del hunidmiento de la democracia en la galaxia... Si vas a pasarte la peli metiendo la pata hayá por donde vas, al menos hazlo con estilo.

Al igual que los actores, a Lucas también se le ve mucho más cómodo en la planificación de la película. Para mi, visualmente, es una gran salto cualitativo respecto al Episodio I (y lo será aún más con el Episodio III). Fin del inciso.

Y bueno, al llegar a la parte de Tatooine tengo que quitarme el sombrero ante una de las mejores secciones de la saga. La llegada a su planeta natal que tan trágicas consecuencias traerá para Anakin, es uno de los momentos más maravillosamente líricos de la serie. Me quedo con ese plano de Anakin al atardecer delante de la granja de humedad de los Lars, siendo abrazado por Padme y perdiéndose después en el horizonte con el “Duel of the fates” sonando a todo trapo mientras comienza la búsqueda de su madre, secuestrada por los funestos Moradores de las arenas... También con la muerte de Schmi, incapaz de pronunciar ese “te quiero” con el que Anakin ha soñado tantas veces... y con éste llegando con la mirada cargada de odio, trayendo consigo el cadáver de su madre... pero LA escena de la película, y de todas las precuelas, es aquella a la que me he referido antes, cuando Anakin explota y confiesa que, llevado por el odio, masacró sin piedad a todo un poblado de gente de las arenas. “¡Los odio! ¡Los odio a todos!” mientras los coros que ponen banda sonora al lado oscuro se apoderan del ambiente para acabar estallando en los primeros compases del tema de Darth Vader... Yo no le puedo pedir nada más a una película.

Tras esa parte, con el emocionante funeral incluido, Padme y Anakin parten en busca de Obi-Wan, llevándose por el camino a 3PO (regalo de Owen, que se siente culpable por no haber podido defender a su madrastra... esto último es una suposición mía, dada la alegría con la que se larga en la nave con ellos). Hay que reconocer que ver el principio de la relación amor-odio entre 3PO y R2 también me emocionó lo suyo y bueno, tras una sensacional escena de acción que parece sacada de un videojuego de Donkey Kong (hagamos un paréntesis con el tema de 3PO), llega la escena del circo que para mí tuvo un significado especial por una tontería muy grande... En el anterior post mencioné aquellos tristes años de desinformación y vacío en los que parecía que Star Wars había acabado para siempre, pues bien, mi imaginación suele adelantárseme casi siempre, y recuerdo que un par de noches tuve sueños en los que las aventuras de Luke, Leia y Han Solo continuaban por ahí... (esto, supongo, es un síntoma de enfermedad... soñar con “La guerra de las galaxias”) en uno de los sueños (el único, realmente) que recuerdo, nuestros tres protagonistas favoritos estaban encadenados en el centro de una suerte de circo romano mientras unos bichos tipo rancor les atacaban... comprenderéis que, unos quince años después, ver esa misma escena salida de la imaginación de Lucas e insertada en el Episodio II de “La guerra de las galaxias” fuera, al mismo tiempo, desconcertante y emocionante a partes iguales...

Lo que no estaba en mi imaginación fue la apabullante entrada de Samuel L. Jackson (“this party is over!” y el momento en el que los Jedis toman el estadio, seguido de una descarnada batalla. Tengo que admitir que en esta fantástica escena que hizo botar de alegría al freak de corazón que llevo dentro, hubo un par de detalles que me sacaron un poco y es que, joder, podían haber cuidado un poco más el casting de esos caballeros Jedi, porque por ejemplo, el tipo que le lanza a Obi-Wan una espada láser tiene una pinta de “tengo hora con la peluquería” que espanta, pero bueno, su plano dura una fracción de segundo (y aún así, jode). Y 3PO, otra vez, claro.

Todo esto nos lleva al “Momento Yoda”, una escena que, simplemente por existir (esté bien o mal, te guste o no) ya merece todos los aplausos. No soy el único que veía inconcebible un combate de sables láser con Yoda, sin embargo, recuerdo el momento en el que el renacuajo verde toma posición de batalla... el cine entero estalló en aplausos y varias mandíbulas se cayeron al suelo, la mía entre ellas. Hay quien se quejaba de que Yoda pareciera un viejo inválido un momento, y al siguiente fuera el puto amo, pero yo creo que la Fuerza tiene estas cosas... Yoda reserva siempre sus energías para cuando la ocasión lo requiere (igual que el señor Miyagui). Debería salir en todas las películas del mundo. Imaginaos “Notting Hill” con Yoda. “Million Dollar baby” con Yoda. "Misión:Imposible" con Yoda. “No country for old man” con Yoda...

La explosión musical del final, con el ejército clon despegando de Coruscant y paralelamente la boda secreta entre Anakin y Padme nos recuerda a ese final de “El imperio contraataca” con Luke y Leia mirando al espacio en uno de los grandes “continuará” de la Historia del cine... y es que John Williams, sabio él, se descolgó con un tema de apabullante belleza, el “Across the stars”, plato fuerte de estos clones que musicalmente fueron algo defenestrados por las imágenes.

Como digo, el Episodio II causó muchísima mejor impresión que el I, básicamente porque, admitamoslo, es una película mucho más parecida a lo que la gente tenía en mente, sin embargo, con el tiempo, se ha endurecido ésta primera impresión, hasta el punto de que hay quien la considera lo peor de la serie. Pues no sé, a mi me sigue emocionando, creo que es la que más me emociona de la nueva trilogía... pero eso es muy debatible dado lo que nos ofreció “La venganza de los Sith”...

¡Sí, amigos! Año 2005, el fin de una era. Seis años de escepticismo y odio hacia Lucas y sus nuevas películas no consiguen evitar que, de nuevo, los fans acudan desatados al estreno del Episodio III. La imagen de Darth Vader en las marquesinas de los autobuses y la promesa de que vamos a ver el capítulo definitivo, el final de la historia (y consecuente principio)... y por primera vez los fans no cambiaron de opinión a la salida del cine. “La venganza de los Sith” es un éxito de principio a fin... joder, si hasta le gustó a Carlos Boyero...

Pero de ello hablaremos en la siguiente entrega de este interminable post.