Muchas veces, en el hervor de mi adolescencia (que algunos dirían aún dura), me preguntaba si habría vida después del instituto. Gente que conocía y familiares me hacían pensar que así era, pero en aquella época, el colegio era una tortura medieval. Yo no era especialmente popular, ni destacaba en los estudios (me costaba auténticos horrores sentarme delante de los libros), el futbol se me daba bien, pero me pusieron de suplente en el equipo del colegio. La gente, en general, no era muy de mi agrado. Hasta que llegó primero de bup no conocí a nadie con el que tuviera una especial sincronía (bueno, sí, un par de personas, todas mujeres, alguna acabó siendo mi primera exnovia, pero qué os voy a contar...). Como iba diciendo, en primero conocí a algunas personas que, inexplicablemente, siguen en mi vida de alguna u otra forma, y más inexplicablemente todavía, amenazan con casarse (hola Manuel, besitos a Jamillé). Recuerdo esos años de bup (especialmente el primero) como una especie de carrera por no salirse del sendero marcado por el rebaño. No quieres ser el que se queda atrás, viendo películas en casa mientras los demás empiezan a emborracharse por primera vez, visitan discotecas y se morrean con la primera que pasa.

Ahora que todo el mundo es fan de toda la vida de Robert Downey Jr., probablemente acabe estrenándose en España "Charlie Bartlett" que viene a contar un poco a escala la misma historia que muchos padecimos en nuestra adolescencia. No es un peliculón, probablemente no sea de las diez mejores películas que veré este año, pero hay algo en su forma y en su contenido que me ha llegado. Probablemente porque no sea la típica comedia de instituto, ni la típica comedia "indie"a-la "Napoleon Dynamite" o "Bienvenido a la casa de muñecas", sino una especie de cruce extraño, lleno de personajes mayormente entrañables. Me ha parecido que es una película que habla con extraña lucidez de lo que es ser adolescente, y del viaje astral que produce en tu cabeza el no ser capaz de encajar allá donde quieres encajar.

Lo que más me jode es que, cuando empiezas a ser consciente de lo que significa "dejar de ser adolescente", no puedes evitar mirar atrás con nostalgia, incluso aunque sabes que en realidad no fue todo tan bonito, ¿no? ¿o sí?

El CEU... ¡¡¡Arggg!!! (creo que ahora han cambiado el logo, todo se hace viejo...)

Lo cierto es que en mi memoria no puedo evitar filtrar los malos recuerdos y quedarme con los momentos que merecieron la pena. Eso es historia selectiva? Es cierto que ser adolescente es un coñazo, pero creo que si pudiera, volvería a tener diecisiete años, aún cuando me pasé toda esa época deseando tener veinticinco.

Hoy, como si de una jornada temática se tratara, he descubierto en el infernal facebook, a un montón de gente de mi colegio de los que hacía siglos que no sabía nada... y entre toda esa gente, fijaos bien, he ido a encontrar a mi amor de adolescencia. Supongo que todos hemos tenido una chica de la que nos colamos en el instituto y que, obviamente, nunca conseguimos, y cuyo recuerdo no acaba de desaparecer nunca... o igual sólo me pasó a mi, no sé. El caso es que ésta chica, Clara se llama (y los que habéis leído algunos de mis cientos de guiones ahora comprenderéis porque siempre había un personaje llamado Clara en casi todos ellos), fue mi amor platónico en octavo de egb y sucesivos cursos. Compartimos nuestro momento allá por octavo, cuando me sentaron delante de ella e intercambiábamos interesantes conversaciones (o al menos yo creía que eran interesantes) y algún tímido flirteo por mi cuenta del que estoy convencido jamás se percató. Con la llegada de bup nos separaron de clase y en los siguientes cuatro años probablemente intercambiamos dos o tres palabras mientras la admiraba en la lejanía y empezaban a llegar las primeras relaciones "reales" (que no serias). Me parece fascinante que de alguna forma la haya mantenido fresca en mi memoria, aún sabiendo que no la iba a volver a ver en toda mi vida. Y de repente un día, resulta que es amiga de una amiga en facebook. La herramienta del infierno, o como dice Enjuto: "interneeeeeeeeeeeeet".

Total, que como consecuencia del shock, una película que trata sobre como en el instituto todos somos unos protoseres humanos luchando por encontrar nuestro lugar en el mundo, ha acabado por tocarme la fibra moral. Ya me veo abriendo el baúl de los recuerdos... y joder, qué difíciles y qué fáciles fueron esos tiempos.

Pero hablemos un poco de la película, ¿no? Porque como decía antes no es la clásica comedia teenager, pero tampoco renuncia a sus momentos de (casi casi) peli de John Hughes. También se beneficia mucho de un Robert Downey Jr. en un papel no demasiado cómodo, y una entrañable Hope Davis como la madre algo lunática del pobre Charlie. Sin embargo el gato se lo lleva al agua la joven pareja protagonista, Anton Yelchin (que dentro de poco encarnará a un joven Michael Biehn en la nueva entrega de "Terminator") y la deslumbrante Kat Dennings. Agridulce y simpática a partes iguales, la película gustará a todos los ñoños de corazón como yo, que aún andamos preguntándonos como sobrevivimos a aquella época.

Y así, podemos dar paso a la segunda parte del post, en la que echamos la vista atrás y suspiramos mientras recordamos aquel baile de fin de curso, aquel momento especial con aquella otra chica, aquel gol en el último minuto del recreo, aquellos deberes que nunca parecían acabar, los fallos de puntuación que te hicieron aprobar aquel examen que habías cateado, las visitas al jefe de estudios (y al psicólogo, aún recuerdo ese momento ceja enarcada "¿por qué estás tan indolente, Mario?"), la denominación "peor clase de la historia del CEU" lograda por 8º D en 1992 (standing ovation, please) que, lejos de recibir con vergüenza, nos hizo aplaudir a rabiar, orgullosos de tan ilustre título... los cambios en los pupitres, que forjaron amistades y destruyeron otras tantas. La vida, como decía Lennon, ocurriendo mientras hacemos otros planes. Por mi parte, no he podido evitarlo, le he mandado a Clara un mensaje contándole mi cuelgue adolescente por ella, y eso a pesar de estar prácticamente seguro de que no me recuerda ni ligeramente. Pero joder, que peso me he quitado de encima...

Mi clase de COU a punto de recibir la graduación, allá por el lejano 1997... al que me reconozca le doy un miko-premio...