Suena el teléfono. Una señorita de voz melódica me dice desde el otro lado:

- Hola, ¿podría hablar con alguien de Loser Films?
- Sí, soy Mario, yo soy de Loser.
- Ah hola, ¿qué tal Mario? te llamo de bankinter.
- Ah (sudor frío)
- Te llamo para informaros de que tenéis un descubierto en la cuenta.
- ¿En serio?
- ¿No os ha llegado ninguna carta?
- Sí, unas seis.
- Ah, pues eso, era para que tratéis de normalizar la situación cuanto antes.
- Ya. Está bien esto de que nos lo recordéis todos los días, así nos será mucho más facil conseguir el dinero.
- Claro. Lo hacemos encantados.
- No te pases.
- No, en serio.
- Voy a fugarme a Venezuela, ¿te enteras? Nunca veréis ni un céntimo.
- Venezuela tiene tratado de extradición.
- No lo tiene.
- Oh, sí, sí que lo tiene.
- ...
- ¿Cuando podréis ingresar el dinero que nos debéis?
- Depende de cuando nos quieran pagar a nosotros.
- ¿Cuando crees que os pagarán?
- No creo que nos paguen. Creo que se han fugado a Venezuela.
- Venezuela no es tan interesante.
- ¿No?
- He estado allí.
- Mmmm...
- Bueno Mario, encantada de hablar contigo.
- Un momento, no cuelgues.
- ¿Qué pasa?
- Nada, tienes una bonita voz. ¿Haces algo esta noche?
- Oh vamos...
- Lo digo en serio, no sabía que en los bancos trabajase gente tan interesante como tú.
- ¡No me conoces!
- Sé que has estado en Venezuela.
- Tonto...
- Je.
- ¿Y cuál sería tu plan para esta noche?
- Nada serio. Cine, cena, paseo nocturno...
- En realidad no debería...
- Anda tonta.
- Jijiji...
- ¿Te recojo a las siete?
- Llevaré una rosa roja.
- ¿Dónde la llevarás?
- Jijiji...
- Oh cielos, creo que ha sido un flechazo.
- ¿Y qué dices que llevas puesto?
- Aún sigo en pijama, hace dos meses que no me llega trabajo.
- Arfff.
- Pensaba desayunar ahora mismo, ¿quieres acompañarme?
- Es la una y media. Me voy a comer dentro de media hora.
- No si yo puedo evitarlo.
- Jijiji... Te veo esta tarde, guapetón.
- No puedo esperar.
- Oh cielos, mi corazón está acelerado.
- Te quiero.
- ¡Yo también te quiero!
- Necesito verte. Hagamos locuras. Ya. Ahora mismo.
- ¡Sí! ¡¡Síii!!
- ¡Rompete las medias!
- ¡¡¡Sí!!!
- Grrrr.
- Ñññññ.
- Oh cariño, está siendo el mejor polvo de mi vida.
- Ufff ufff...
- Espera, espera...
- ¿Qué? ¿Qué pasa?
- Viene mi madre, habla bajito.
- Oh dios... que emocionante, jiji.
- Shhhh.
- Perdón.
- Mierda. Creo que me ha pillado.
- ¿Cómo?
- Estoy dentro del armario. Me ha pillado. Quiere que salga y le ayude con la comida.
- Mario, creo que deberías empezar a ser un poco más independiente de tu madre. No puedes pasarte la vida con ella a tu lado.
- Tu no lo comprendes. Me necesita.
- ¿Te necesita? ¿Y qué hay de lo que YO necesito?
- Por favor, no me vengas con esas otra vez.
- No tienes en cuenta mis sentimientos.
- No quiero volver a hablar sobre esto.
- ¡Hablaremos las veces que haga falta!
- Maldita zorra egoísta... ¡Es mi madre por el amor de diossss!!
- No me hagas decirlo...
- Ni se te ocurra pensarlo.
- O tu madre....
- No lo digas.
- ... O yo.
- ...
- ¿Mario?
- Es la última vez... ¡la última, que te consiento algo así!
- No me valoras. Creo que esto ya no tiene sentido.
- Si es que alguna vez lo tuvo.
- Ha sido un error desde el principio. ¡Eres como todos los demás! ¡Te odio! ¡Te odio!!!!
- No seas histérica. Buscabas lo que buscabas. Déjame en paz.
- Ojalá te mueras.
- Así no tendría que volver a escucharte.
- ¡No tendrás que volver a hacerlo, descuida!
- Promesas, promesas...
- Arggghhhh... ¡Eres detestable!
- Espera. No te pongas así.
- ¿Qué? ¿Por qué?
- A lo mejor me he pasado un poco. Recuerdo que solíamos pasarlo bien y... en fin, echo de menos los viejos tiempos.
- Oh.
- ¿Sabes a lo que me refiero?
- Sí, claro. Puede que yo también me haya pasado un poco.
- Eso no significa que deje de sentir cosas por ti.
- Claro que no.
- Siempre serás mi pastel de cerezas. Lo sabes ¿no?
- Jijiji...
- No volvamos a pelearnos. Me siento mal...
- Odio pelearme contigo, pero me encanta hacer las paces.
- Tontita...
- ¿Vendrás a recogerme?
- A las siete.
- A las siete.
- Allí estaré.
- Mpfff...
- Arfff.
- Cuchi cuchi.
- Guarrilla....
- Jijiji...

Cuelgo. Esta tarde tengo una cita. Creo que está en el bote.