En 1978, John Carpenter, con un ridículo presupuesto de trescientos mil dólares, reventaba las taquillas con “La noche de Halloween”, convirtiéndose en la película más rentable de la Historia del cine (puesto que conservó hasta 1999 en que fue desbancada por “El proyecto de la bruja de Blair”). La historia del incomprendido Michael Myers que, con una careta de rasgos inexpresivos y un imponente cuchillo de cocina acosaba a unas pobres adolescentes en el pueblecito de Haddonfield, Illinois, tocó la fibra de millones de jovencitos que saludaron fervorosamente el nacimiento de un nuevo subgénero: el slasher.

No es que antes de “Halloween” no existieran precedentes. Mario Bava y algún otro italiano usaron ya argumentos parecidos, aparte de “La matanza de Texas” (que contenía elementos) o “Black christmas” (oficialmente, el primer slasher), pero fue la peli de Carpenter la que más éxito tuvo y la que provocó una avalancha de imitadoras que se alargarían hasta bien entrados los ochenta, gracias también, en mayor parte, al éxito de “Viernes 13” y sus secuelas, que copiaban descaradamente el esqueleto argumental de aquella.

Pero... ¿qué elementos tiene que tener una película de terror para convertirse en un slasher?:

  • 1- Debe haber un asesino enmascarado vestido con un atuendo icónico (máscara inexpresiva, máscara de portero de hockey, máscara antigas, etc...) que se dedique a asesinar uno por uno (o de poquito en poquito) a sus víctimas (casi siempre adolescentes desprejuiciados y chulitos). Esto también se conoce como body count.
  • 2- La acción debe trasncurrir en una fecha señalada del calendario. Según iban pasando las películas las fechas iban siendo más y más ridículas... (Halloween, un viernes 13, el día de la madre, el día de los enamorados, el día de los inocentes, navidad... bostezo-bostezo).
  • 3- Siempre habrá un prólogo o una escena de flashback en la que se explique el origen de la maldición que obliga al asesino de turno a cargarse gente. Casi siempre los hechos ocurrieron hace veinte o más años.
  • 4- Transcurre siempre en un pequeño pueblecito, en donde hay un sheriff que siempre dice “este pueblo ha sufrido mucho, pero llevamos veinte años de paz y no quiero que se extiendan rumores absurdos que puedan asustar a la gente”, poco antes de empezar a encontrarse gente hecha mortadela.
  • 5- Siempre hay una pareja que se va a un rincón apartado a hacer el amor y acaban asesinados de forma horrenda.
  • 6- Siempre hay al menos un personaje que dice: “(Insertar nombre propio), ¿eres tú?, ¡no me gustan estas bromas!".
  • 7- Al final siempre sobrevive una chica.

Total, que así, respetando escrupulosamente las reglas, llegaron “El asesino de Rosemary”, “San Valentín sangriento”, “April’s fool”, “El tren del terror”, “Prom night”, y, sobre todo “Viernes 13” que fue un éxito aún mayor que “Halloween" y que propició que los nuevos slasher aumentaran su dosis de gore y de pechuga femenina (¡bien!). Éstas y otros cientos de películas parecidas que no merece la pena ni nombrar acabaron por agotar el género a finales de los ochenta, prácticamente cuando Jason, en la séptima y octava partes de “Viernes 13” se enfrentaba con una adolescente telequinética y viajaba a Manhattan respectivamente. Así no, macho, así no...

El género, secuelas incluídas, parecía muerto y enterrado hasta que Wes Craven (que ya había dado el campanazo en el género con Freddy Krueger), se sacó de la manga una película llamada “Scream” que deconstruía todo el género slasher para acto seguido reconstruirlo sobre sus cimientos. “Scream” fue un éxito sorpresa en todo el mundo propiciando un revival del género, ayudado por el éxito, pocos meses después, de otro slasher del mismo guionista “Sé lo que hicisteis el último verano”.

Una de las protas de "Hostel 2" en un entorno mucho más controlado que mi última visita al dentista.

En los sucesivos años llegarían “Leyenda urbana”, “Destino final”, “Cherry falls”, “Un San Valentín de muerte” (compartía fecha señalada con “San Valentín sangriento”, pero no era un remake), “La casa de cera” o “Hatchet”, todas ellas menos respetuosas con las reglas básicas del género y también mucho menos divertidas que las antiguas (aunque mejor realizadas) e incluso, la gran mayoría, con una ausencia alarmante de sangre y tetas (buuu!!). La nueva ola de slasher movies se agotó bastante antes que la antigua, si bien mutó hacia otro tipo de películas con muchos elementos comunes y generalmente más dadas a los higadillos a granel: “Saw”, “La casa de los mil cadáveres”, o “Hostel”.

La nueva vertiente es mucho más práctica, aparte de rentable... se trata de rehacer, o reimaginar (depende de lo cursi que seas) todas las películas clásicas del género (lo curioso es que los resultados están siendo, casi siempre, sorprendentemente positivos), de esa forma tenemos unas nuevas “La matanza de Texas”, “Las colinas tienen ojos”, “Halloween”, “Black christmas”, y, a punto de estreno, “San Valentín sangriento en 3D” (¡con más gore y tetas en tres dimensiones de las que viste en “Beowulf” o “Polar express”!!!) y, claro, “Viernes 13” que comprimirá y reinventará los tres primeros capítulos de la saga en una nueva y estupenda película que derivará en una nueva saga cinematográfica paralela a la original, tal y como sucedió con varias de las anteriores (Rob Zombie ya está preparando “Halloween 2”).

Los originales (izquierda) y sus respectivos remakes (derecha). Y los que quedan...

Del remake de “Viernes 13”, como fanático de la saga que soy, sólo puedo decir que el trailer me trae emociones encontradas... hay buenas cosas, pero veo demasiado rollo adolescente de postal (sí, vale que siempre ha habido de eso en las antiguas películas, pero las primeras molaban por el aspecto sucio y cutre que tenían), de cualquier manera, Jason vuelve por la puerta grande y eso siempre es motivo de celebración. Además salen ediciones especiales de las tres primeras partes en dvd, la tercera de ellas ¡en 3D!. Hablando de lo cual... “My bloody Valentine 3D”, recién estrenada en USA está trayendo unas entusiastas críticas y una edición en dvd de la peli original con todo el gore restaurado (¡y nunca antes visto!), versión que ya he podido ver y que recomiendo enérgicamente a cualquier fan del género que se precie de serlo.

Estreno mundial el próximo viernes 13.