La Coctelera

Categoría: Algo de música

La encontré

Posteado por: The Devil Rules the World el 19 feb En: Algo de música - 3 comentarios

Hablaba de ella en el post anterior. Y no es lo mismo sin las imágenes, pero tiene tanta fuerza (y me ha cosatado tanto encontrarla) que necesitaba compartirla con el mundo. Esto es, si os sobran dos minutos y medio, claro.

No hay video, poned la oreja.

Y subid bien el volumen.

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¡Son suecos!

Posteado por: The Devil Rules the World el 10 dic En: Algo de música - 7 comentarios

Por alguna razón, cuando oía hablar del grupo Mando Diao, me imaginaba a unos brasileños tocando samba, o peor, unos sosías de Manu Chao tocando los bongos. No fue hasta que cierta persona me dijo "¡son suecos!" que me planteé darles una oída. Y no eran samba, no. Rock n' roll del bueno, del que te hace mover la cabeza y empezar a tocar una batería imaginaria. Bien recomendado, comencé por el más accesible de sus cuatro discos, "Ode to ochrasy". Durante semanas estuve quemándolo en mi ipod. Sin un sólo tema desechable de sus dieciocho canciones, es de esos discos en los que cuando suena una canción piensas "diosss, ésta es la canción del disco!" y entonces suena la siguiente y piensas "diosss, ÉSTA es la canción del disco!" y entonces suena la siguiente... y así pasó el tiempo hasta que llegó el momento de hacerme con el resto de su discografía.

Y ahí fue cuando vino la gran revelación. Su último disco, "Never seen the light of day", al que quizá cuesta pillarle un poco más el punto pero que cuando se adueña de nuestros sentidos nos absorve en su mundo de rock con reminiscencias sesenteras y no nos deja salir. Como muestra, tres obritas maestras: "Gold", "One blood" y la increíblemente potente (por fuerza, no por sonido, se entiende) "Deep blue sea" (aunque ésta última es una cara B de un single y no se encuentra en todas las ediciones del álbum). Y para acabar, un par de temas del "Ode to achrasy" arriba mencionado.

Viva la música.

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Long road to ruin

Posteado por: The Devil Rules the World el 26 nov En: Algo de música - 1 comentario

Foo Fighters es un grupo que ando redescubriendo cada dos por tres. Su rock contundente y divertido me atrapa cada vez que lo escucho, y sin embargo nunca me quedo con ellos. Casi siempre paso por encima suya en el ipod, buscando algo refrescante que llevarme al oído. ¿Pero qué cojones me pasa? Luego, de repente, un día digo, "coño, los Foo Fighters, vamos a darles una escuchada" y me quedo bobo moviendo la cabeza... y descubriendo nuevas canciones que me han pasado inadvertidas. Y así todo el rato. Pero prometo cambiar eso. Mi penúltimo redescubrimiento ha sido su último disco "Echoes, silence, patience and grace", repleto de temazos y probablemente mi nuevo disco favorito suyo desde aquel "The colour and the shape". De entre todo el buen rollazo del disco, de las ganas de sacudir la cabeza que produce, me quedo con este "Long road to ruin" que voy a compartir ahora mismo con vosotros si tenéis la vergüenza de darle al play.

Una de las cosas que mas me gustan de los Foo Fighters es el sentido del humor que gastan en sus videos, casi todos ellos pequeñas obras maestras de la auto-parodia. Cómo me gusta que la gente se ría de sí misma. El caso es que no quería poner el video porque os vais a distraer de la canción, que es lo que importa, pero bueno... qué demonios.

Este grupo entró en mi vida, como en la de mucha gente, en el otoño de 1995... cuando llegaban los primeros amores y desamores bajo el son de ese "Big me" pegadizo y empalagoso (en el buen sentido del término, si es que tiene). Por aquel entonces no veía relación entre el batería con pinta de soso de Nirvana y el carismático cantante de éste nuevo grupo, sin embargo, Dave Grohl era ambos personajes, y creo que todos salimos ganando con la desaparición de Nirvana. Total, que el primer disco lo machaqué hasta lo indecible y acabé hasta cogiéndole algo de manía, sin embargo, el segundo álbum "The colour and the shape" me hizo caer rendido ante ellos. A este disco pertence el que para mí es uno de los mejores videoclips jamás hechos: "My hero". El resto de sus discos han dado siempre justo lo que se esperaba de ellos, y a veces, como en éste último, un poquito más.

Así que demos gracias por los grupos que nos hacen sacudir el esqueleto, reírnos con sus videos, y saltar con sus canciones, una tras otra.

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John Williams is the man

Posteado por: The Devil Rules the World el 17 nov En: Algo de cine Algo de música - 7 comentarios

Wow. O sea... dadle al play si tenéis un par de minutos.

Me cae bien este tipo...

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Taxi mortal para la chica bonita

Posteado por: The Devil Rules the World el 2 nov En: Algo de música - 5 comentarios

Entre lo poético y lo pasteloso hay una fina línea que pocos se atreven a trazar. Death cab for cutie cantan casi siempre justo ahí, en el borde de esa línea. Sin vergüenza alguna, creyendo en sus canciones, su ánimo melancólico y tranquilo acaba contagiándote, como una manta que te envuelve calentita en un día lluvioso.

La primera vez que les escuché no comprendía cómo un grupo podía basar toda su música en un sonido tan melancólico, tan triste. Aún así, una canción me cautivó. La impronunciable "Transatlanticism", del álbum del mismo nombre. Tardé en encontrar el ánimo para meterme con profundidad en su música. Pasaron muchos meses en los que incluso dio tiempo a que sacaran un nuevo disco.

Finalmente, inquieto por este video, primer single de su disco "Narrow stairs", decidí darle una oportunidad a la melancolía de sus canciones. Lo que me encontré fue con uno de esos discos que te agarran de las solapas, te miran fijamente a los ojos y no te sueltan hasta que consiguen que agaches la cabeza avergonzado y tu estado de ánimo se vuelva completamente moldeable por los acordes de cada una de sus canciones. El disco fue "Plans", para mí, una cumbre musical pocas veces vista. Sus canciones te hablan, te cuentan cosas, te dicen qué tal, cómo te encuentras, te voy a hablar de algo que me ha pasado a ver qué te parece. Y tú te quedas mirando, asintiendo mientras comprendes de lo que hablan. Asimilando lo que sale de sus notas y, en resumen, flipando.

"Transatlanticism" es casi igual de alucinante, pero "Plans" es especial para mí. Pertenece a ese extraño club de discos que, de repente e inesperadamente, vas descubriendo a medida que pasan las canciones, con la boca abierta y el alma ensanchándose.

Y lo mejor es que su música, en una primera apariencia enormemente triste, se convierte en agua en tus manos... y cuando tu estado de ánimo es pletórico y lleno de optimismo... la música deja de parecer triste y se amolda a la forma de tu corazón, acompañándote en tu buen rollo.

Como mola la música cuando mola.

(Y un achuchón especial a ti, por descubrirme esa canción aquel día).

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Víctima de The Killers

Posteado por: The Devil Rules the World el 21 oct En: Yo, mí, myself... Algo de música - 8 comentarios

La música, la buena, se entiende, lo que tiene es que hace que tu estado de ánimo se vea influenciado. Te vigoriza, te deprime, te buen enrolla, te hace dar botes... La música activa la memoria emocional como ninguna otra cosa en el mundo. Te recuerda al momento en el que la escuchabas por primera vez, o en el que la descubriste. La música, en definitiva, alimenta el alma.

Dentro de los grupos que me han dado alas, hay grandes clásicos y completos desconocidos. Son muchos los que me gustan, pero no son tantos los que me emocionan y me cambian el estado de ánimo cuando los escucho. En ésta última categoría habría que meter al grupo que, casi de inmediato, me transportó a un sitio que me gusta visitar muy a menudo, sobre todo cuando el estado de ánimo decae.

The Killers son grandes. Sé que hay muchos que los critican ferozmente, pero para mi, ahora mismo, son lo más grande. No sé tanto de música como para comprender lo que tiene de malo su tan criticado segundo disco, pero a mi, cada vez que los escucho, me hacen volar. No hay canción desaprovechable en sus discos... ni siquiera en la recopilación de caras B y temas inéditos del año pasado.

No quiero hablaros de la música, porque ya digo que no soy un entendido. Me recuerdan en algunos momentos a U2, en otros a Springsteen. Tienen mucho de la música británica de los 80. Tienen alma y tienen voz. La increíble voz de Brandon Flowers. Tienen sentido del humor (mítico su video "Read my mind"), tienen gracia y tienen ritmo. Son todo lo que busco cuando quiero que me enganche un disco.

Lo que pretendo con este artículo no es analizar la carrera del grupo, sino describir lo que me emociona su música. Lo mucho que consigue que, no importa mi alicaído estado de ánimo, siempre acabe moviendo la cabeza con una de sus canciones, y, a veces, consiga que mi corazón se acelere. He tenido idilios con muchos grupos, relaciones de una noche, relaciones estables y duraderas que parecía que durarían todo la vida y que acabaron en horribles desengaños, relaciones que empiezan con muchísima pasión y se acaban volviendo monótonas, relaciones puramente sexuales e incluso relaciones de conveniencia. Cada grupo conlleva su propia relación sentimenal, pero yo diría que The Killers son, hoy por hoy, el amor de mi vida.

Su nuevo disco sale el mes que viene. "Day and age".

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'Mon the Biffy!

Posteado por: The Devil Rules the World el 20 jun En: Algo de música - 2 comentarios

En otra de esas entradas que no lee nadie, pero que me veo en la necesidad de escribir, voy a hablaros de un grupo del que ya comenté brevemente algo hace poco... Han pasado veinte días largos desde que escuché a Biffy Clyro por primera vez, bajándome apresuradamente su último disco con la idea de darle un par de oídas al grupo antes de verlos en directo en el Electric Festival. La primera impresión no pudo ser más interesante y disfruté muy mucho un concierto que pude ver en una situación privilegiada. A la vuelta del evento decidí que a un grupo con canciones tan potentes como las demostradas en su directo merecía la pena darle una atenta escuchada. De modo que procedí a bajarme sus otros tres discos.

En qué momento. Llevo prácticamente dos semenas quemando el ipod a base de este trío de escoceses rascadores de guitarras. Y sé que os importa un pimiento, pero necesito compartir mi entusiasmo con el mundo.

"Puzzle" es el último disco, del 2007, y el que les está dando fama a niveles mucho más masivos de lo que sus anteriores discos hacían presagiar. La primera vez que hablé de ellos, les atribuí algo torpemente un cierto parecido con Kaiser Chiefs, sin duda debido a la canción "Now I'm everyone" que podría formar parte del nuevo disco de los Kaiser tranquilamente, pero la semejanza acaba allí. "Puzzle" está compuesto de catorce temazos, de contundente guitarreo, pero más próximos al rock alternativo de unos The Killers o un Weezer que sus primeros discos, más cercanos a una suerte de metal post-grunge con evidentes reflejos de Nirvana, pero con un sonido muy cercano al de Soundgarden, Smashing pumpkins (en el uso de las guitarras) o Incubus. Muchos de sus fans más radicales piensan de "Puzzle" que es una bajada de pantalones al pop y a la comercialidad. A mi en un primer momento, "Puzzle" me pareció de lejos el mejor de sus discos, pero, tras semanas escuchando su discografía, entiendo o puedo entender ésta reacción. "Puzzle" es, definitivamente, un disco de canciones mucho más accesibles y comerciales que lo anterior, pero coño, eso no quita para que esté repleto de cancionazas... la primera de ellas "Living is a problem because everything dies" es una absoluta pasada con una intro épica con coros ominosos y todo. Temazos como "Who's got a match", "Semi-mental" o "9/15ths" están a la altura, si no por encima, del resto de temas de la discografía de Biffy Clyro.

Pero es que sus tres primeros discos son canela fina, amigos... menuda traya de buen rollo, guitarreo contundente y canciones pegadizas... De "Blackened sky", su primer disco del año 2002, nos podemos quedar con "27", "Justboy" o "57" como representantes del poder de un álbum de debut que, ya digo, sonaba tremendamente cañero y deudor de un estilo de guitarreo perpetrado en Seattle e imitado en cada puto rincón del mundo... A mi, la verdad, me recuerdan a veces a un grupete que tuvo sus cinco minutos de fama hace unos quince años, llamado Stiltskin... sólo que Biffy Clyro les dan mil patadas en cuanto a la calidad de sus composiciones. Su segundo disco, "The vertigo of bliss", que tiene el buen gusto de tener en la portada un mítico dibujo de Milo Manara (portada de la primera parte de "El clic" si no me equivoco), es un pelín más experimental en su sonido (sin ser una cosa... excesiva...), rasgo que comparte con el tercer disco del 2005, "Infinity land". Los temazos de este disco: "Atrocity", "Got wrong" o "Some kind of wizard" aunque en realidad da lo mismo porque todas las canciones son igual de potentes. Y así volvemos al "Puzzle" que, por comparación se nos antoja ahora mucho más rockero que metalero, pero que, aun así, no puede evitar ser otro pedazo de disco.

Hala, ya está ya lo he dicho. Ya me puedo ir a dormir en paz.

Biffy Clyro vuelven a Madrid para tocar en el Summercase el 12 de julio, y, dado que ese mismo día también tocan Kaiser Chiefs de nuevo, me estoy planteando muy seriamente ir ese día (de nuevo solo, lo estoy viendo, a no ser que este post motive a alguien...). 'Mon the Biffy!!

¿Os habéis fijado como en este blog todo es siempre "mítico", "acojonante" o "alucinante"? Necesito cambiar de adjetivos de una vez. Pero estoy divagando...

(no, no tengo ni idea de lo que significa el nombre del grupo).

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Jarl!! (y II parte)

Posteado por: The Devil Rules the World el 1 jun En: Algo de música - 1 comentario

Así lucía el escenario 1 cuando Within Temptation empezaron con lo suyo.

Quizá me pudo el conservadurismo. El más vale pájaro en mano que ciento volando. O puede que no. La cuestión es que, visto el resultado con Rage against the machine (gente POR TODOS LADOS), me negaba a presenciar a Metallica a cincuenta metros del escenario, por lo que, voluntariamente, sacrifiqué el concierto de Machine Head. Y ahora me arrepiento. Jo.

Pero vayamos por partes. El día parecía más soleado y la sudadera que ésta vez sí me llevé amenazaba con convertirse en un bulto inútil cuando llegué, a tiempo para disfrutar la primera actuación que buscaba: otro de mis descubrimientos tardíos, el grupo de death metal (melódico) Eths, franceses que cantan en francés, cuya vocalista desprende un más que razonable morbo.

Candice Clots, la cantante de los marselleses Eths, poniéndonos firmes (en más de un sentido).

Si su último disco me pareció una muestra muy competente y original de ese “death metal melódico” (las ochenta mil etiquetas que hay dentro del metal a veces se me escapan, pero bueno, si es death metal melódico, pues es death metal melódico), lo cierto es que la impresión que me dieron en directo fue, incluso, muchísimo mejor, especialmente la de la cantante de garganta infinita (dios del cielo lo que salía por aquella boquita), que aparte de dar morbo por estar buena, cantar death metal y además hacerlo en francés, tenía un innegable carisma dentro del escenario (y creo que tiene un rollete con uno de los guitarristas, y si me preguntáis, juraría que eso le pone celoso al otro guitarrista). El caso es que el público quedó más que complacido con semejante actuación que puso a todos en órbita, y deseando llegar a los platos fuertes de la tarde-noche.

Tras encontrarme con Gonzalo y sus colegas, caminamos al escenario 1 con la intención de apalancarnos allí hasta que Metallica hicieran acto de presencia. Eso me permitiría disfrutar en privilegiada posición de la actuación de Soilwork, que resultaron tener muchos más recursos como banda del que su último disco me hacía sospechar.

El cantante de Soilwork, un cacho sueco de esos...

La gente disfrutó mucho de este pequeño gran concierto, que vio cómo el cantante nos invitaba a crear dos inmensos círculos en medio de la gente para “moshear” a lo bestia. En muchos sitios uno diría que eso es incitar a la violencia, pero los metaleros de verdad sabemos que no hay nada como la camaradería que se desprende de una buena sesión de “empuja y rebota”, incluso aunque de vez en cuando aparezca algún zapato volando, o una mochila, o la novia pequeñita de ese tipo tan raro.

Tras Soilwork, llegó Within Temptation, cuya cantante está mucho más buena en directo que en las fotos, y que, la verdad, destempraron un poco al público, no demasiado dispuesto a ese tipo de goth-rock tan meloso. A mi me gustó mucho su actuación, pero es que yo soy fans del goth-rock con cantantes buenorras. Y con todo, consiguieron ganarse a las cincuenta mil personas que estaban mirándoles (unas cuarenta y nueve mil personas más de las que verán jamás en un concierto suyo en España)... pero allí lo que la gente quería era ver a Metallica de una santa vez.

Sharon del Adel, de Within Temptation, un primor de chica, con una voz de terciopelo, que insistía una y otra vez en el mismo movimiento de muñeca para acompañar sus canciones. Qué tontitos nos puso.

Y ese es el principal “problema” que ha habido. La programación del Electric Festival ha sido lo suficientemente inteligente como para reservar el viernes a un tipo de metal más cercano al rock alternativo o indie (Rage, Queens of stone age, Iggy Pop, Offspring...) y el sábado al metal más puro y duro (y extremo, como The Haunted, At the Gates o Eths), lo que ha provocado que el público de cada día fuera bastante diferente. El del viernes, más tirando a lo gafapasta, y el del sábado más tirando a la chupa de cuero y la tachuela. Ocurre que Metallica hace años que han dejado de ser un grupo de metal. Ahora son un grupo mainstream casi, casi como U2. Metallica tiene legiones de fans que no han escuchado un disco de Judas Priest o Iron Maiden en su vida, lo que choca de manera violenta con los jevorros de toda la vida (que, por cierto, diría que se sienten traicionados por ellos, porque vi a muy poca vieja escuela por allí). El resumen de todo esto es que tenemos a gentecilla no acostumbrada a un concierto de metal, asistiendo a un concierto de metal. Esto no debería ser ningún problema, siempre y cuando se quedaran en las filas más retrasadas, pero no, se van alante, a montar bulla, pero no saben como hacerlo (ejemplo: en el concierto de Soilwork sí se sabía como hacerlo) y el resultado estuvo cercano a la catástrofe.

Así comenzó el concierto de Metallica. Ni un puto alfiler.

Yo me encontraba aproximadamente en la fila diez, a apenas diez metros del escenario, tras el concierto de Within Temptation aguanté como un jabato sin ir a ver a Machine Head con tal de asegurar mis dos centímetros cuadrados de espacio (literalmente). Si ayer, esperando a Rage, no podías moverte ni para rascarte la barbilla, hoy, esperando durante hora y media a Metallica no podías ni meter las manos en los bolsillos. Era algo exagerado y que ponía a prueba la paciencia del más pintado. Cuando Metallica entró en escena aporreando “Creeping death” la gente empezó a empujar hacia delante provocando auténticas mareas humanas en las que sentías el peso de trescientas personas empujándote. Sobra decir que hubo desmayos, gente aplastada, gritos y miserias. Todo porque estaba lleno de niñatos incívicos que no tienen ni idea del orden que impera dentro del caos que suele apoderarse de un concierto de metal. Ejemplo: durante el concierto de Within Temptation estaba rodeado de gentecilla que apenas llegaban a los 18 años, más pendientes de salir en las pantallas cada vez que la cámara nos apuntaba que del concierto que tenían delante. Entiendo que la catetada de verte en una pantalla gigante durante los 0'2 segundos que dura un plano pueda tener cierta gracia si no has salido de casa en tu puta vida, pero al cabo de cinco minutos ya deberías poder desviar tu atención a otra cosa... como la tía buena que se desgañita en el escenario. Pues no. Luego está la nueva moda de llamar a tus colegas en medio de una canción. La gente tenía auténticas conversaciones por teléfono mientras Metallica tocaba “Sad but true”. Flipo.

Pero nos desviamos de lo que importa aquí. La música. Y es que, como decía hace un par de días, Metallica lo son todo. Puede que despierten odios por culpa de sus últimos discos. Puede que los metaleros de siempre los defenestren porque sus nuevos fans les meten en el ipod junto a Christina Aguilera (yo soy más de Britney), pero hay una cosa cierta, y es que en directo, Metallica sigue siendo la mejor banda del universo. Y la más trash-metalera (con la posible excepción de “Nothing else matters” que incluso mosqueó a un (reducido) sector del público). El caso es que el concierto fue, como siempre, antológico, tocando además temas poco usados en sus habituales checklist de conciertos (“...And justice for all”, “Whiplash” o “Bleeding me”, que me parece con diferencia lo mejor de ese disco tan largo que era el “Load”). Hetfield y compañía siguen perfectamente engrasados, su sonido es inmaculado, perfecto y a la vez potente como solo ellos saben... y encima siempre tocan durante más de dos horas (incluso en un festival). Es imposible no ponerse a botar cuando te tocan su celebérrima versión de “Last caress” en uno de sus bises...

Joder yo quiero ver a Metallica todos los meses.

James Hetfield, Robert Trujillo y Kirk Hammet en el apogeo del recital.

Y ahí acabó todo. Literalmente sin fuerzas ni para intentar asomarme a los simpaticones de At the Gates, y jodido porque, a última hora, ver a Machine Head no habría sido tan descabellado. Sólo quedaba salir del recinto. Y creedme, si alguna vez habéis intentado salir de un sitio en el que hay más de cincuenta mil personas tratando de salir también por dos tristes puertas, comprenderéis que el éxodo fuese casi tan agobiante como la propia espera del concierto... al final las vallas cayeron, la carretera fue asaltada y miles y miles de feligreses satisfechos caminaban hacia sus hogares con la certeza de que el Electric Festival del año que viene no va a poder igualar el nivel de éste en cuanto a grupos se refiere. Yo ya me he quitado la pulsera, ahora sólo me queda tirarme a dormir... durante una semana entera.

Foto carente de toda épica de Lars Ulrich, pero la pongo para que no se enfade conmigo.

Por cierto, una vez más, las fotos son las oficiales del festival, no están hechas por mí.

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