La Coctelera

Categoría: Yo, mí, myself...

El día D (de despegue)

Posteado por: The Devil Rules the World el 24 feb En: Yo, mí, myself... Loser Films Algo de cine - 17 comentarios

Procuro no pensar que podría ser el día más importante de toda mi vida porque eso, al fin y al cabo, es una tontería. Tampoco pienso en que éste sea un momento que he esperado desde que tengo uso de razón, porque, en realidad, eso tiene muchos matices. También considero en la cantidad de gente que va a haber, incluyendo profesionales del medio y algún que otro periodista (probablemente becario sin nada mejor que hacer), y pienso que nunca he tenido a tanta gente mirando atentamente un trabajo que yo haya hecho... si acaso mi examen de selectividad, que seguro que miraron muchos profesores.

Si me pongo en perspectiva, ahora estamos a mitad de algo que comenzó hace casi quince años cuando unos cuantos colgados y yo empezamos a coger las cámaras de nuestros padres, a disfrazarnos de adultos y a echar sangre por jeringuillas para luego montar los pedacitos de nuestras grabaciones video a video, con el clásico método Rec-Pause-un par de frames-Rec-Pause... Así que quién sabe dónde estaremos en otros quince años de seguir este periplo absurdo.

Debajo de un puente, seguramente.

Pero hoy disfrutaremos de un poco de glamour, de atención, de piropos. Nos emborracharemos de gloria antes de que tengamos que despertarnos otra vez mañana en la dura realidad  de nuestra pobreza económica. Y pasado mañana, seguiremos dando pasitos, a ver si algún día llegamos a donde queremos.

"Desde entonces" se estrena ésta noche en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, a las 22 horas. Entrada gratuita. Pase único. Munición lista. Vamos a cazar gamusinos.

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El beso bajo la lluvia

Posteado por: The Devil Rules the World el 22 feb En: Yo, mí, myself... Algo de cine Algo de todo lo demás - 4 comentarios

Culminación por antonomasia de la película romántica. La épica del amante determinado en busca de su amor, a punto de irse (física o metafóricamente). El momento que compensa todo lo demás, todo lo que sale mal o no marcha como quisiéramos. Un instante para rodear con nuestros brazos a la mujer de nuestros sueños y dejar que la química la convenza de que sois el uno para el otro. Y la lluvia cae, empapándonos y enfatizando el romance que se sale por las costuras. Y la música... qué musica. Subiendo y elevando el alma porque nos podemos ver reflejados (qué mas quisiéramos) en los dos protagonistas que sellan su destino con un beso sin mirar atrás. Y si todo va bien, si el trabajo está bien hecho, si todo está en su sitio y el momento cumbre funciona como debe y se convierte en el alma de la película (de nuestras vidas), todo lo demás se olvida, se borra y se pierde entre las gotas que nos salpican la cara. Y que empiecen los créditos finales.

No es el final de la película, no os preocupéis. Pero si algún día consigo una pizca de la intensidad de esta escena podré morir tranquilo.

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Nochevieja

Posteado por: The Devil Rules the World el 1 ene En: Yo, mí, myself... Algo de todo lo demás - 6 comentarios

Cena en casa con mis padres. Tomo las uvas por primera vez en miles de años. Salgo con tiempo porque habrá atasco. Hay atasco, pero el normal de un viernes por la noche. Nada serio. Aparco un poco más lejos de lo que me hubiera gustado, pero a la primera. Más vale pájaro en mano... Camino por Cibeles y subo por Gran Via. Gente emborrachada de aires de fiesta y de, bueno, alcohol. Llego pronto. Llamo. Llegan muy tarde. Plan B. Fiesta en casa de mi amiga (está al lado). Coca-cola Zero en vaso de plástico. Una posible serie sobre los problemas a los que se enfrenta un funcionario encargado de inspeccionar la seguridad de los sitios de trabajo. Veo suspense, culebrón y al menos doce capítulos de la primera temparada en mi cabeza. Vuelvo a llamar. Ya están allí. Arrastro a toda la fiesta en casa de mi amiga hasta un bar de moda donde no hay que pagar entrada. Algunas me miran raro, querían apalancarse en casa. Me resulta raro ser yo el que obliga a la gente a mover el culo del plan setil. Año nuevo... En el bar hay colchones a ras de suelo que te permiten beber tumbado cómodamente. Tomamos posiciones. Me bebo una coca-cola y le doy el cambiazo a una de mis amigas, pero el ron sabe demasiado mal. Un cadáver con forma de chica de unos veinte años yace acurrucada en una esquina del colchón. Se me ocurre que estaría bien acurrucarme a su lado en posición cuchara, quitarme la camiseta y esperar a que despierte para decirle "uhau, fue genial ¿verdad?" pero seguramente a ella no le haría tanta gracia como a mí. Tras un par de horas de charla se nos ocurre levantarnos para bailar. Por suerte no hay mucho que bailar, el DJ se ríe de todo el mundo pinchando el "A tu lado... me como un helado" (o algo así) y acaba la sesión con el himno de España. O nos vamos a casa o buscamos un plan decadente. La parte de la fiesta de mi amiga se retira mientras el resto nos dirigimos a un auténtico tugurio. Llamas suavemente a la puerta y te abre un vegestorio que te examina para ver si le darás problemas. El sitio parece un cabaret clandestino de la segunda guerra mundial. El dueño es Asterix con ochenta años. Habla con mi colega sobre relojes de bolsillo. Resulta que los colecciona. Tiene más de sesenta. Se ponen a charlar. Hay un piano vacío sobre un seudo escenario. Hoy el pianista tiene vacaciones ¿queréis una fabada?, nos dice el dueño. Son las siete de la mañana, voy a pasar de la fabada, pero me tomo una cerveza porque yo lo valgo. Mirando el piano le digo a mi colega "deberías tocar Piano man". Un tipo de pelo rizado se sienta al piano, hace una intro extraña y se pone a tocar "Piano man" mientras su hermano gemelo, o un clon malvado, una de dos, se sienta a su lado sin hacer otra cosa más que aprovecharse de la atención que genera el otro. Mi amiga la que llegó tarde comparte unos spaghettis con su hermana. Boloñesa. Con queso por encima. El tugurio se va llenando mientras los éxitos populares al piano van aumentando. Decidimos irnos y mi amiga me dice "deberíamos pasar más nocheviejas juntos". Y pensar que por la mañana no tenía ni idea de lo que haría.

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Insomnio sin Vilser Furser

Posteado por: The Devil Rules the World el 15 dic En: Yo, mí, myself... Algo de todo lo demás - 7 comentarios

Dicen que se debe al estrés, al sentimiento de culpa, a tener la cabeza revuelta. Cuando no duermes, pues no duermes. Primero tratas de relajarte y concentrarte en dormir. Luego te pones nervioso porque notas que el tiempo pasa y tú no descansas, sólo das vueltas y más vueltas en la cama mientras el pijama se te va volviendo del revés. Nada. Te pones música. Tranquilita a ser posible, pero cuando acabas un disco entero sabes que no sirve de nada. Vuelves a tratar de relajarte, pero es inutil, ya son las tantas. Te levantas desesperado. Te pones una peli, o los capitulos correspondientes de la serie de turno. Amanece y tú sigues pensando en que si te tumbas en la cama no va a ocurrir nada. Pero te tienes que ir a la cama...

Ayer tenía cosas que hacer (menos mal) me puse el despertador a las diez y media. Pero a las ocho estaba tan aburrido de intentar dormir que decidí ducharme y tirar para el juzgado de lo social. Ya había estado el jueves. Pero el único puto día de toda mi existencia que he tenido que ir al juzgado de lo social, resulta que estaban en huelga. Lo supe en el momento en el que salió a atenderme una señorita con una pegatina gigantesca en el pecho que ponía "servicios mínimos"...

- ¿Qué quería?
- ¿Es usted la señorita Servicios Mínimos?
- ...
- No se enfade, es que estoy viendo lo que va a pasar a continuación.
- Estamos en huelga.
- No-lo-jure.

Con el rabo entre las piernes me meto en el metro, donde me para una chica muy guapa con una frase inquietante:

- Dime una cosa, ¿te gusta leer?

Veo de qué va el tema.

- Sí, pero ahora no tengo tiempo para encuestas.

Me detengo a mirarla. Es guapa, y me sonríe mucho. Decido que puedo hacer un hueco en mi apretada agenda. Ella me da un simpático golpecito en el brazo.

- Era para hablarte del círculo, hombre!!
- Ya soy del círculo.
- Ah.

Momentos incómodos. Miradas esquivas. Se acabó nuestro pequeño romance. Me voy andando con el gesto torcido pensando que nuestra bonita historia acabó antes de empezar. Siempre serás mi ex-mujer favorita...

Pero eso fue el jueves. Ayer era lunes. Y no había huelga. Sólo una cola enorme para entrar. Y en el banco, dos cretinos que tardan media hora por cliente porque no se entienden con el ordenador. Y se me pasa el parquímetro, y tengo que ir a la oficina de bankinter, donde una vieja amiga me mira con cara de echarme la bronca.

- Hola... Mario...
- Oh dios...
- ¿Has venido a ingresar dinero?
- Sí, pero... en mi cuenta... es que...
- ¿En tu cuenta? ¿no en la de la empresa? ¿eh? ¿Mario?
- No tengo dinero para la empresa, bueno, en realidad esto es dinero para la empresa, sólo que no para vosotros. Es complicado... ehmm... y dime ¿qué haces esta noche?
- Mario, TIENES que pagarnos...
- ¿Eso que he oído es una puerta de mazmorra?
- No te pongas nervioso.
- Esto no era lo que habíamos hablado.
- Mario. Tienes que pagarnos. Mario.
- Oh diossss, ¡¡cállate, cállate, deja de pronunciar mi nombre maldita zorra insensible!!

Empiezo a correr por la oficina hasta llegar a la salida. Esquivo los dardos tranquilizantes y las mirillas laser de fusiles semi-automáticos. Pero consigo huir.

Al llegar al coche alguien me llama y me da una estruendosa y maravillosa noticia. Llego a casa con la intención de difundir la buena nueva y me llegan más buenas noticias. Más motivos para no pegar ojo. Empiezo a escribir mails sin parar. Ni siquiera me molesta llevar en pie veinticuatro horas, ni tampoco una llamada de un pobre hombre sin vida social que llama de parte de bankinter porque le habíamos prometido que hoy le ingresaríamos dinero (jajaja, maldito cretino confiado...). Como y me siento a ver capítulos de "El ala oeste de la casa blanca" uno tras otro sin que el sueño me reclame. Decido cambiar de táctica. Me abro una lata de coca cola light sin cafeína y meto en el dvd "Terminator 3". Schwarzenegger es la clave. Sueño con angelitos. Hasta mañana. Eso es todo. Fin del post.

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Asignaturas pendientes

Posteado por: The Devil Rules the World el 4 dic En: Yo, mí, myself... - 5 comentarios

Estaba en mi colegio, sólo que no era mi colegio. Deambulaba por los pasillos desiertos mientras se oían las clases en el interior de las aulas. No tenía ni la más ligera idea de dónde me correspondía estar, sólo sabía que estaba deambulando por los pasillos y que eso no era bueno, porque si aparecía un profesor me pillaría y se enfadaría mucho conmigo.

En realidad no estaba en el colegio. O sea, físicamente sí era mi colegio (o al menos muy parecido), pero en realidad era una universidad. Ni idea de lo que se impartía en ella, pero tan seguro como que estaba soñando, que era una universidad. Con el tiempo los pasillos se llenaron de gente y me confundí entre ellos. Un pequeño respiro. Me encontré a mis amigos y nos fuimos a nuestras habitaciones porque ahora resultaba que esa universidad, que era como mi antiguo colegio, era en realidad un internado.

Y había un exámen. Un gigantesco examen en el que las dos personas con la mejor puntuación obtendrían como premio un viaje al espacio en un transbordador de la NASA. De la NASA nada menos, con lo que me acojonan los viajes al espacio. El exámen se hacía en el aula de mi colegio donde hicimos los simulacros de selectividad (¿dónde si no?) y ya por la noche, con el pijama puesto y la universidad-internado convertida en un colegio mayor en el que jamás había estado, alguien vino a decirme que sí, que me había tocado el viaje espacial, y que la otra persona a la que le había tocado era esa chica de la que estuve enamorado en octavo de egb.

Y de pronto ella y yo paseábamos en pijama por la universidad, charlando sobre la increíble oportunidad que se nos presentaba. Y yo flipaba porque ella estaba interesadísima en mí. Notaba los lazos de una relación nacer y estrecharse en cuestión de minutos, por no hablar de que me iba a la luna con ella, nada menos. Así que me fui a la cama con una sonrisa mientras mis viejos amigos me felicitaban.

Y entonces llegaba el típico capullo con pinta de marine del ejército de los EEUU y me decia que no tenía ningún título universitario y que sin licenciatura no se podía viajar al espacio, que era obligatorio. Y yo lloraba y pataleaba, no tanto por perder el viaje espacial, que en el fondo me acojonaba mucho, sino porque iba a perder ese increíble lazo que había forjado con mi amor platónico del pasado. Absolutamente desengañado y hundido, me recosté en una pared a maldecir mi existencia cuando apareció Olga Kurylenko y se sentó a mi lado. Al parecer venía por una especie de fiesta de graduación que iba a tener lugar. Y yo en pijama.

No hace falta decir que Olga estaba tremendamente interesada en mí, ya con el traje de gala puesto y en la sala de actas, toda llena de adornos y confetti, y con gente a rebosar bailando mientras el grupete de turno tocaba una canción lenta desde el escenario (¿el baile del encantamiento bajo el mar?). Estaba algo contrariado, sobre todo cuando mi amor platónico volvió, poniéndome ojillos, y dándome a entender que no se había olvidado de mí, que el hecho de que no fuera a viajar al espacio con ella porque habían descubierto (maldición!) que no tenía ningún título universitario aún cuando mi examen había sido mejor que cualquiera de los cientos de estudiantes de aquel grotesco colegio/universidad/internado/base de la NASA, no impedía que quisiera saber más cosas de mí, conocernos bien e, incluso, tentando a la suerte, bailar el "Don't cry" de Guns N' Roses bien apretaditos.

Y Olga Kurylenko me miraba desde la barra con un asomo de decepción en los ojos. Yo quería realmente seguir con mi antiguo amor, pero es que Olga era una famosa estrella y chica Bond, ¿y cuántas veces va a interesarse por alguien como yo una chica Bond? No le dije eso, evidentemente. Digamos que educadamante saboteé lo que había surgido la noche anterior entre nosotros (¿o era esa misma noche?) para poder liarme con la co-protagonista de "Hitman". Sólo que cuando volví con ella, en lugar de preguntarle por la talla de calzoncillos de Daniel Craig, no podía evitar pensar que la había cagado, que de todas formas, Olga haría un par de pelis malas más y caería en el olvido, como el 99% de las anteriores chicas Bond, mientras que mi amor por la chica que me cautivó en octavo de egb nunca se perdería...

En el CEU, el colegio donde me gradué, un alumno de mi curso aprobó no sé qué examen para una beca en la NASA o algo así. El día antes de tener este sueño había visto "Quantom of solace" y a mi amor platónico de octavo de egb lo encontré en el facebook unos meses atrás. Y sí, "Don't cry" está ahí por algo. Aparte de todo eso, no sé nada más.

El baile del encantamiento bajo el mar.

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Formas de buscar una muerte lenta y dolorosa- Hoy: la Coca-Cola Light sin cafeína

Posteado por: The Devil Rules the World el 3 nov En: Yo, mí, myself... Algo de todo lo demás - 29 comentarios

Parte 1: La cena:

Hace ya unos meses que he cogido la costumbre de tomar una cena ligerita que en muchas ocasiones se convierte en una ausencia total de cena. Ésta afición proviene de ser un tirillas de toda la vida y de repente verte con algo parecido a una barriga y un asomo de michelines. Mi pasado de tirillas se rebeló y, casi de inmediato, empecé a perder peso. El tema es que sigo perdiendo peso. Mis pantalones han quedado varias tallas por encima de mi cintura actual, y mi barriga no vuelve por más que me empeñe. Soy el increíble hombre menguante. Pero estoy divagando. Coño. Una cena ligera a la que recurro mucho es el famoso sandwich de mortadela con queso y mostaza. Me encanta la mortadela, es mi fiambre favorito. Nunca he comprendido que vé la gente en el chopped ni por qué compran jamón york cuando existe la mortadela. La cuestion es que acompañada de mostaza y una loncha de queso se convierte en un sabroso bocado que, aderezado con patatas fritas de bolsa se convierten en la cena de los campeones.

Para regar todo eso, suelo echar mano de agua fresquita, pero a veces, si hay algún refresco interesante, tiro de refrescos. A veces, incluso, de Coca-cola.

Parte 2: La Coca-cola:

Tengo un problemilla físico (bueno, más de uno). Una afección realmente patética que consiste basicamente en tener una lengua visualmente asquerosa. Y ya. No tiene ningún efecto chungo, no se puede curar, no sirve para nada, ni bueno ni malo. Esas son mis afecciones. Soy un mierda. Pero vuelvo a divagar. Tengo lengua geográfica (nombre científico), supongo que se llama así porque mi lengua parece un mapa en 3D. El caso es que cuando era pequeño (ya sabéis, cuando tomaba sugus que sabían a sugus y hacía redacciones sobre Jesucristo convertido en jugador de baloncesto), las bebidas con gas me producían un picor insoportable en la lengua. Eso provocó que me mantuviera alejado permanentemente de la Coca-cola y que, tras la triste desaparición de la Fanta sin gas, me arrimara al Trinaranjus de naranja (en una relación de amor que continúa hasta nuestros días). Asi pues, la Coca-cola nunca formó parte de mi vida. La detestaba incluso. Aj. Otro motivo para ser un bicho raro en el colegio.

Pasaron los años y según salía por ahí (ya adolescente) ocurrían dos cosas cuando pedía Trinaranjus en un bar: 1- Se reían de mí. Ó 2- Se reían de mi y me decían que no tenían. Frustrado por la ausencia de un refresco que me alimentara tuve que unirme al enemigo. Y empecé a probar la Coca-cola. Un poco porque no había más pelotas. Con el tiempo, incluso bebía Coca-cola en mi casa (eso sí, con todo el hielo del mundo para aguarla hasta lo imposible). Me había convertido en un jodido bebedor de Coca-cola.

Parte 3: The Devil (Coca-cola) Rules the World:

Llevo años tratando de convencer a la gente de que no son los políticos, ni las empresas farmacéuticas, ni los medios de comunicación los que controlan a las masas y los aborregan para llevarlos a dónde les conviene... no, es la Coca-cola Company... que posée más dinero que muchos países del mundo y, aún peor, controla el destino de la gente, habiendo convertido en adictos a gran parte de la población mundial. La Coca-cola es casi el único producto que puedes encontrar en cada jodido rincón del planeta, y eso da cosilla.

Si Coca-cola quiere, puede dominar el mundo con un chasquido de sus dedos.

Imaginaos que mañana se corta el suministro de Coca-cola en todo el universo. Que en un mes se acaba la puñetera bebida a base de extractos (puede alguien por el amor de crrrristo explicarme qué es un "extracto"??), que ya nadie puede beber más ese preciado líquido dulzón, repelente y desatascador de tuberías. Suicidios en masa, histeria, perros y gatos conviviendo... desorden social. Muerte, destrucción. Sería más jodido aún a que se acabara el petroleo en todo el planeta. Y sabés que lo sabéis. Coca-cola lleva cien años convirtiendo en yonkis a millones de seres humanos. Y el que controla la droga, tiene el poder.

Y aquí entra la Coca-cola light sin cafeína.

Parte 4: Light y sin caféina, tócate los cojones:

Como parte de su plan para la dominación del mundo. Coca-cola pronto comprendió que había que diversificarse para llegar a la mayor cantidad de gente posible. Así nació la Coca-cola light, que sabe igual pero más dulzona y que tiene menos calorías. Es decir, es como si tienes una bomba nuclear de 10 kilotones apuntando hacia tu barrio y la cambias por una de 8 kilotones.

- Uff, menos mal que han cambiado la bomba de 10 kilotones, por una de 8, ahora me siento mucho más seguro.
- Pues sí, pues sí.
- Y eso que sigue apuntando aquí al barrio ¿eh?
- Ya, pero ahora son 8 kilotones. No 10. No comparemos.
- Claro, claro.

Luego vendría la Coca-cola sin cafeína. Para que todos aquellos que no duermen, o que se sobreexictan puedan seguir destrozando su estómago sin mayores consecuencias. Luego vendría la Coca-cola de cereza, de vainilla, de color transparente, light con limón, light light, light con melocotón-ton-ton, y cien mil variantes más que nunca llegaré a comprender. Y entonces llegó la Coca-cola light sin caféina. Que es como beberse el resultado de exprimir el calcetín sudado de un guarro que lleva diez días caminando bajo el sol andaluz.

Sí, amigos. La Coca-cola light sin cafeína tiene todas las ventajas de un análisis de orina bajando por tu garganta... una auténtica explosión de sabor en tu boca.

Parte 5: Conclusiones y Final:

Así pues, mientras devoraba mi sandwich de mortadela con queso y mostaza, abrí la nevera descubriendo un auténtico arsenal de latas de Coca-cola tintadas de un evocador dorado-orina, en las que se podía leer

"Light, sin cafeína... ¿qué mierda más necesitas para comprar una coca-cola?? le hemos quitado calorías, le hemos quitado cafeína, hemos perdido todo el sabor por el camino y lo hemos sustituido por algo remotamente parecido a la Coca-cola... ¿vas a bebertelo de una vez???".

Bueno, o al menos eso creí entender.

Cogí una lata con cierto asco, y con el lejano recuerdo de haber probado algo parecido alguna vez y no salir muy satisfecho. Aún así bebí un sorbo y comprendí. Coca-cola Company, dueña de nuestras vidas y nuestros destinos, capaz de convertir a un proscrito bebedor de Trinaranjus en un ocasional consumidor de su líquido dulzón y de origen siniestro... había clavado otro clavo más en el ataúd de nuestra sociedad. La Coca-cola sin cafeína y light está en nuestras neveras sin que nos hayamos dado cuenta.

O sea que...

Tenemos un líquido putrefacto que, por alguna razón psicotiza a millones de personas en el planeta. De alguna manera algo grotesca podríamos incluso decir que la Coca-cola se puede beber (mejor si es en botella de cristal), y que incluso los eructos que salen por la nariz no son molestos si te lo tomas con humor. Podemos decir que la Coca-cola light es una versión edulcorada (toma ya!) de la normal, y que la Coca-cola Zero es una versión extra de la light para gente con conciencia culpable. Podríamos decir que la Pepsi es como un mal chiste que le contó la Coca-cola normal a la Light, y que la Coca-cola sin cafeína se inventó para que los padres pudieran metersela en el biberón a sus vástagos sin sentirse demasiado culpables... y finalmente, en el último y lamentable escalón de la evolución de la especie... la Coca-cola Light sin cafeína es el modo que tiene la Coca-cola Company de desearnos a todos un feliz suicidio. Lento y doloroso (para que puedas seguir consumiendo) pero feliz. Ya sabéis, con ese lejano pero familiar regusto a bebida de extractos. Y según mi organismo asimilaba el triste bebercio, mi tripa, instantaneamente, menguaba todavía más. Pronto seré polvo cósmico...

Enjoy!

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Caramelos

Posteado por: The Devil Rules the World el 30 oct En: Yo, mí, myself... Algo de todo lo demás - 14 comentarios

Compraba al peso, o en bolsas, daba lo mismo. La cosa era diversificar los sabores. Me volvían loco los cuatro. Antes, mucho antes, me los compraban en paquetitos. Diez sugus, puestos uno encima del otro hasta alcanzar una forma de columna cuadrada. Cada columna de un sabor. Y recuerdo que en aquella época había de menta. ¿Realmente los había de menta? Juraría que sí. El caso es que me los compraban en el cine, y me los comía así, antes de empezar la película. Eso y las chocolatinas de nestle, que eran como monedas gordas y que también tenían forma de columna, o de barrilete. Pero no voy a hablar del chocolate ahora (que no). El caso, como iba diciendo, primero uno de naranja, porque los de naranja y limón eran como los menos interesantes, los más obvios. El de piña era el más exótico. Pero el de fresa era el más rico. Los iba alternando. Naranja, limón, piña, fresa... y luego cambiaba... fresa, limón, piña, naranja... y volvía a cambiar... Mi boca tenía ya un regustazo dulzón y mis dientes rechinaban de azucar, pero no podía parar. Entonces me metía un sabor de cada en la boca y lo masticaba todo junto. Ascazo. Y luego sacaba la bola gigantesca y la miraba con curiosidad (ascazo doble). Y me la volvía a meter en la boca.

Cuando comprabas una bolsa, a veces los sugus estaban un poco pasados. Estaban duros. No importaba, entonces lo que había que hacer era metértelos en la boca y domarlos con tus dientes, poco a poco, hasta que se fueran ablandando... no importaba que se cuartearan y se partieran, el tema era reblandecerlos bien blandos.

Otras veces no estaba el cuerpo para un atracón, y había que decidir cuál era el sugus para tu estado de ánimo. ¿Estoy en plan limón? ¿o en plan fresa? Estar en plan piña era realmente complicado. La piña es una fruta que no me gusta especialmente, pero el sugus de piña apenas me sabe a piña. Sabe a sugus de piña. La fresa la convirtieron en frambuesa. Era basicamente lo mismo, no sé a quién querían engañar, y el rojo del envoltorio se convirtió en púrpura. Apareció entonces el sugus de cereza. Ese gran infiltrado. Y no vino sólo. También vinieron la manzana con su envoltorio verde y algún otro sabor horripilante. Habían pasado muchos años desde mis atracones de sugus, pero la curiosidad pudo conmigo. Compré una bolsa, y eran horribles... horribleeeeeeees. Ni siquiera los de frambuesa sabían a fresa, ni los de piña a sugus de piña. Todo había cambiado. Mi vida había sido destruida. Por la manzana, la cereza y otros tantos sabores usurpadores.

O eso pensaba yo. Años (y años) después, mi historia de amor con los sugus tuvo un inesperado reencuentro. Alguien acercó a mí una bolsa llena de ellos. Los rechacé, como el amante despechado que mira con asco a su antiguo amor. Tal era mi desengaño con los jodidos cuadraditos de suchard. Pero la frambuesa (fresa) siempre fue mi debilidad, así que lo cogí, me lo metí en la boca y volví a tener cinco años. ¿Qué había ocurrido? ¿habían recuperado la cordura? ¿había vuelto el sabor de toda la vida? ¿quizá es que nunca se había ido y simplemente pillé una bolsa de caramelos caducados? Aunque ya era tarde, y los atracones pertencían al pasado. Fue una bonita historia, pero de ahora en adelante nos veríamos de tiempo en tiempo, sin la misma pasión de antaño. Y de todas formas, ahí seguía la cereza, como prueba irrefutable de que, durante un tiempo, los sugus quisieron ser otra cosa diferente de la que eran (¿manzana?? puaj)...

Y aún con todo, de vez en cuando, una bolsa de sugus se cruza en mi camino, y ese rechinar de dientes, ese sabor característico, ese combinar sabores de forma calculada... vuelven a mí. Como si nunca se hubiesen ido.

Para mi los caramelos de verdad, los genuinos, se masticaban.

¿Y por qué los palotes sabían igual que los sugus de frambuesa (fresa)? ¿¡Eh!???

¡¡Fijaos, fijaos!! Aquí abajo... Son los paquetitos por sabores que decía... ¡y hay uno verde! ¡El sugus de menta existía!!!

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Busco sobresueldo

Posteado por: The Devil Rules the World el 28 oct En: Yo, mí, myself... Algo de todo lo demás - 11 comentarios

Para aquellos que no lo sepan, trabajo en mi propia productora, Loser Films. Cuando nos contratan hacemos todo tipo de videos, publicidad, video-clips, making of, etc, etc. Somos una empresa muy joven y muy pequeñita que lucha por sobrevivir en el competitivo mundo en el que vivimos.

La cuestión es que no estamos en una buena época para la economía de las empresas. Lo digo porque igual no os habíais enterado. El asunto es que éste último año, en lugar de ganar chorrocientos miles de euros, hemos ganado un poco menos de chorrocientos, y claro, yo tengo un nivel de vida y una reputación que mantener, y no puedo aparentar ganar menos dinero del que valgo, de modo que, tras mucho pensarlo, me he decidido a buscar un segundo trabajo a modo de complemento vitamínico para mi sueldo.

Naturalmente, la primera opción es buscar dentro de lo mío. Guionista, o algo relacionado con la producción. Es de conocimiento general que este tipo de trabajos abundan allá donde vayas. Sobran las ofertas, y los sueldos suelen ser siempre astronómicos, pero bueno... como las ofertas tardan en concretarse, decidí bajar un par de peldaños en busca de un curro mucho más inmediato para sanear mi economía.

Mucho más inmediato significa cualquier cosa en la que no tenga que llevar uniforme.

Salgo por la puerta con un montón de curriculums y ganas de patear Madrid. A pesar de todo, empiezo ilusionado, ¿qué trabajo podría sobrellevar sin demasiados problemas unos mesecillos hasta que vuelva a ser millonario gracias al mundo del cine? Pues, poca cosa. Una librería. Estaría muy bien trabajar rodeado de libros. O de cómics. Ya tengo experiencia vendiendo cómics, y leyendolos. Podría trabajar también bastante a gusto en una pequeña tienda de música, rodeado de un pequeño stock de rarezas y algún disco interesante no demasiado conocido. Quizá, incluso, podría meterme en la sección de dvds de la fnac... no sé, a medida que la tarde iba pasando y yo caminaba por las zonas más comerciales de mi ciudad mi ilusión fue decreciendo. De librerías y tiendas de música pasamos a tiendas de muebles, de antigüedades, de ropa, (pero franquicias no, por dios, hay algo en mi curriculum que, sin yo saberlo, le grita a todos los encargados de personal "este tipo no es apto para una franquicia" y así no me contratan ni en el burger king, que es lo más bajo en cuanto a franquicias...) pero nada, ni tiendas al por mayor, de telas, de zapatos, de ropa (más ropa), ni en Superabuelo (o algo así) "la tienda de los más grandes", donde puedes encontrar muletas de colores y sillas de ruedas de velocidad variable, tiendas fashion, setenteras, de blackexplotation, de segunda mano, tristes que te cagas, hasta una tienda que se dedica exclusivamente a vender todo lo que necesitas para llegar a ser el Papa de la Iglesia catolíca, apostólica y romana.

La

Puta

Mierda.

Desesperado y agotado de pataer Madrid sin solución, se me acerca un chino con pelo aceitoso, perilla chorretosa y dientes torcidos. Su mirada sibilina e inquisitiva me da repelús, pero tiene en su expresión algo que indica que va a hacerme una oferta.

- ¿Busca tlabajo?
- ¿Tanto se me nota?

El chino asiente con un movimiento rápido e imperceptible de cabeza, su sonrisa dentuda no se altera lo más mínimo, sus movimientos reptilianos empiezan a darme auténtico mal rollo.

- Tengo tlabajo.
- ¿Qué trabajo?
- Sauna.
- ¿Sauna???
- Sí. Sauna. Homles que se bañan en sudol. Sauna. Sí. Sauna.
- Una Sauna gay.
- Gay. Sí. Sauna. Sí.
- Oye mira. NO estoy tan desesperado y por cierto... ¿te has mirado en un puto espejo?
- Sauna. Mil doscientos mes. Sauna. Sí.
- ¿¿¿Mil doscientos??? Uhmm... Y dime, ¿como es eso de la sauna?
- Masajes. Hombles. Sauna.
- ¿Tendría que tocar a los tíos?

Asentimiento imperceptible de cabeza.

- ¿Y que probabilidades hay de promoción? ¿Puedo llegar a ser estrella del rock si empiezo dando masajes?

Asentimiento imperceptible de cabeza.

- Cuenta conmigo.

No, en serio. Si alguien sabe de algun trabajo (para mi o para mi empresa) que impida que el chino sibilino y un menda se alejen cogidos de la mano hacia el atardecer, por favor... por favor... dadme un toque.

- Sauna. Sí. Hombles. Buen tlabajo.

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